Feist-001Por Julieta Carmona

La ausencia musical de Leslie Feist fue notoria durante los más recientes tres años. Después de su espléndido álbum The Reminder (2008), la cantautora canadiense decidió retirarse de la música y fue hasta ahora que regresó con otro disco excelente, aunque muy distinto a su antecesor.

Integrante del mítico colectivo Broken Social Scene, Feist posee gran calidad como vocalista y compositora, cosa que demostró en 2004, con su primera grabación, Let It Die. Luego vinieron Open Season (2006) y el ya mencionado The Reminder, mismo que significó su despegue hacia las grandes ligas de la música.

Con Metals, su más reciente opus, la artista pone fin a su silencio musical de tres años y la espera valió la pena. Se trata de una obra un poco menos accesible que The Reminder, pero nada le pide en cuanto a calidad y sensibilidad.

feist4Más sofisticado y con un sonido más downbeat, Metals es también una obra más introvertida y personal, con canciones como la inicial “The Bad in Each Other”, con un estremecedor arreglo de metales, tema que hace un dramático contraste con “Graveyard”, bellísima y melancólica tonada folk en la que la voz de la cantante parece ahogarse en los momentos más conmovedores… y ahí están los metales nuevamente, junto con los coros femeninos, en los momentos clave.

“Caugh a Long Wind” abreva más aún del folk, con una sutileza de danza lenta, en tanto “How Come You Never Go There” es una melodía que juega con cierto reclamo irónico, apoyada por los coros y una guitarra eléctrica muy expresiva que sin embargo jamás rompe con el bajo perfil de la canción.

Cover__300RGB__87640_zoomLas cuerdas persistentes que enmarcan a “A Commotion” son apenas el preludio de esta gran composición de Feist. Ahora los coros son masculinos y beligerantes, mientras que el canto de la vocalista se muestra desafiante. Entonces las cuerdas se explayan y se unen a los metales para un final de apoteosis.

Llega un nuevo contraste acústico y acariciante. Es la hermosísima “The Circle Married the Line”, toda ella placentera, aunque en absoluto complaciente. Los arreglos son sencillamente esplendorosos: violines en pizzicato, oboes, coros celestiales, algún rompimiento rítmico. Una belleza. Como una belleza es “Bittersweet Melodies”, con sus percusiones y su parte media cuasi sinfónica que deriva en un coro que apunta hacia un final tan calmo como el inicio del corte.

Otra de las cumbres de Metals es “Anti-Pioneer”,  en la que la multiinstrumentista de treinta y cinco años elabora una estructura armónica impresionante, todo dentro de un downbeat permanente que transcurre dentro de una lentitud apasionante.

“Undiscovered First” parece ir por ese mismo mood, aunque con mayor tensión, lo que obliga a rompimientos sorpresivos y un crescendo coral que termina por ser monumental. Todo para descender  de nueva cuenta a la calma de una guitarra de madera y a una susurrante melodía folkie en “Cicadas and Gulls”.

Metals cierra con un par de joyas: la emotiva “Comfort Me” y la elegante “Get It Wrong, Get It Right”, dos temas perfectos para cerrar un disco impecable, brillante, magnífico.

 

 

3 comentarios en “La metalurgia sonora de Feist

  1. Hola:
    No podía esperar algo menor de una cantante con Feist. Me alegra que este de vuelta porque hacen falta artistas que me hagan levantarme de buen humor todos los días.