okk23Por Hugo García Michel

Así de golpe, cualquiera que la escuchara por primera vez podría pensar que se trata de una banda que se está montando al éxito de Arcade Fire y que busca la fama fácil. Luego, al oír los arreglos de este disco, podría calificarlos sin más como pretenciosos, grandilocuentes, pomposos, elefantiásicos. Sin embargo, para quienes han seguido con atención la carrera y la discografía de esta agrupación nativa de Austin, Texas, las cosas son diametralmente opuestas: ni huecas pretensiones o vanas grandilocuencias, mucho menos una imitación barata de los creadores de Funeral, Neon Bible y The Suburbs.

Okkervil River no tiene necesidad de ello. En primer lugar, no se trata de una banda nueva que ande en busca de un sonido, de un estilo. Formada en 1998, son ya cerca de trece años de andar en el camino del alt folk y de lo que muchos denominan indie, pero sobre todo de producir notables obras discográficas (siete de larga duración en total), entre las que destacan trabajos tan notables por su calidad y su finura como Down the River of Golden Dreams (2003), Black Sheep Boy (2005), The Stage Names (2007) y The Stands Ins (2008).

Okkervil-River-I-Am-Very-Far-500x500Ahora, el grupo comandado por el compositor, cantante y guitarrista Will Sheff regresa al terreno de las grabaciones con I Am Very Far, un álbum que, como su título indica, realmente está muy lejos de los inicios folkies del quinteto, cuando Okkervil River sonaba más en la vena, digamos de los Avett Brothers, y en cambio posee un sonido poderoso, apabullante y de una ciclónica belleza.

Cuando a Sheff le dijeron que tendría un muy importante presupuesto para grabar este disco, de inmediato supo utilizarlo para –literalmente- hacer crecer su música. Primero desde un punto cuantitativo (en varios de los cortes de I Am Very Far participa una trecena de músicos, lo cual incluye a dos bateristas, dos pianistas y siete guitarristas que tocan, todos, ¡al mismo tiempo!, eso para no hablar de partes adicionales como una sección de cuerdas, otra de alientos, un coro y cuatro timbales) y luego desde una perspectiva cualitativa, ya que la estructura de las composiciones es más compleja, las melodías más delicadas y las letras más poéticas.

Las paredes de sonido que produce semejante parafernalia instrumental son tan impresionantes como audaces, pero jamás llegan a oírse excesivas. Sheff ha logrado pues reinventar el sonido de Okkervil River para hacerlo más enigmático en su grandeza y más atractivo en su fuerza.

Uno puede escuchar influencias y estilos reconocibles en las diversas canciones que conforman a I Am Very Far. Desde Bruce Sprigsteen hasta los Flaming Lips, desde Wilco hasta los Talking Heads y desde The Fixx hasta los Kinks y los Beatles. Temas como “The Valley”, “Piratess”, “Rider”, “Lay of the Last Survivor”, “We Need a Myth” o la maravillosa “Hanging from a Hit” son joyas del más perfecto rock del siglo veintiuno.

No sé si I Am Very Far sea el mejor disco grabado hasta ahora por Okkervil River. Sólo me queda claro que se trata de una obra maestra, una joya brillante y majestuosa, una colección de once canciones inmaculadas y definitivas.