bob_dylanLGPor Sergio Monsalvo C.

Desde principios del siglo XX, los festejos navideños dejaron de ser en exclusiva religiosos para transformarse en culturales en general. Hoy abarcan diversos aspectos que se han enriquecido a través de la historia con infinidad de expresiones culinarias, literarias, pictóricas y musicales. Las manifestaciones de esta última cumplen casi un siglo de aparecer puntualmente con la temporada. Se trata de un producto de consumo que a veces se crea bajo conceptos estéticos con mayores pretensiones y de esta manera alcanza el grado de clásico. El rock no se ha sustraído a ello y cuenta en su repertorio con muchos ejemplos en este sentido. He aquí tres de ellos, muy sobresalientes:

Dylan ChBob Dylan, Christmas in the Heart, Sony.

A pesar de todo, los bardos aún existen y algunos insisten en contar historias, vivencias, leyendas, pensamientos, visiones, verdades y cantos tradicionales. Quizá porque intuyen que la misma velocidad con la cual ahora se trasmiten las noticias deforma a la experiencia humana al sacarla de su contexto, al saturar la conciencia con hechos inconexos y distorsionar las palabras a su antojo, o porque saben que la música es el único medio capaz de retener y reproducir la utópica inocencia de un encuentro primigenio entre las personas, como la Navidad, ésta le ha dado pie a un bardo como Bob Dylan para dos cosas importantes: la primera, sacar a la luz, desde su oxidada voz, una colección de temas navideños con su personal punto de vista musical, su particular sentido del humor y los mismos acompañantes de su álbum Together Through Life (2009), entre ellos David Hidalgo y Phil Upchurch; la segunda,, donar los beneficios de las ventas del disco a una organización caritativa (Feeding America).

Dark NoëlVarios, Excelsis Dark Noël, Projekt Records.

Quienes han buscado diferenciarse y dejar de ser ellos mismos saben aplicar una “gracia gótica” a la creación estética y han engendrado música fantasmal y mórbida, en la que proyectan a esos seres que en otros se ocultan. Estos llevan de la mano hacia el concepto del no ser o al hastío de la vida. En este disco, esos extraños que nulifican la actividad están ahí, en la isla que es la vida, rodeados por un mar desconocido y creciente, “festejando” la Navidad con otra conducta. Los ocultistas Eva O (“O Holy Night”), Love Spirals Downwards (“Wa-Hoo-Boris Song”), Lycia (“We Three Kings”), Faith and the Muse (“A Winter Wassail”) o Attrition (“Silent Night”) tienden la mano a esos quebrantados.

Little StevenLittle Steven’s Underground Garage,

Christmas A Go-Go, Wicked Cool Record.

¿Qué les parecería escuchar a Keith Richards, con un vaso de ponche en la mano, mientras canta “Run Rudolph Run”, aquella pieza creada por Chuck Berry para la temporada? Sin duda sería otra forma de celebrar. Pero este garage, convertido en posada para peregrinos más ruidosos, ofrece también a los Ramones, a los Kinks, a Brian Setzer, a los Electric Prunes y a varios girly groups que entonan temas conocidos como “Merry Christmas”, “Silent Night” o “Jingle Bells”, al lado de los rugientes “Santa Drives a Hot Rod”, “I’ll Be Your Santa, Baby” o “Back Door Santa”. Sonidos grasosos, enérgicos, poderosos y eléctricos, como dieta para los eternos adolescentes ávidos de emociones más carnales.