It All Leads To This - foto Scala 1Por Hugo García Michel

Lo confieso: tengo una enorme debilidad por las mujeres jóvenes. Es algo que saben a plenitud quienes me conocen. Las jovencitas me atraen como el néctar de las flores más tiernas y coloridas atrae al torpe y miope abejorro. Si esta confesión me condena a padecer las malas miradas de las buenas conciencias, es cosa que me tiene sin cuidado. Edgar Degas, Pierre Louÿs y Gabriel García Márquez sabrían comprenderme. Hay quienes como el escritor húngaro Stephen Vizinczey alegan que no hay como estar en brazos de la mujer madura. Créanme: es mejor estar en el regazo de suave piel aterciopelada de la mujer joven. ¿Existe en ello algo reprobable? Tal vez sí, según los códigos y convencionalismos que reinan en una sociedad tan políticamente correcta como la de estos tiempos que corren. Tant pis, dirían los franceses. Ni modo. Es cosa inevitable para mí. Sobre todo en esta época en que las mujeres crecen física y mentalmente con una velocidad asombrosa y cuando una floreciente joven de 18 o 19 años (para hablar de edades legales) es capaz de darle veinte y las malas a cualquier cuarentón o cincuentón torpe y miope. Como el abejorro.

¿A qué vienen todas estas disquisiciones que más parecen justificaciones? A la existencia de una agrupación coral de origen belga, conformada de manera única y exclusiva por bellas jóvenes en edad de merecer (según se decía antes, aunque nunca se especificaba de merecer qué) y que lleva el nombre de Scala.

Algo debe haber de perverso en la idea original de crear a este coro altamente provocativo a la vista y al oído, idea que surgió de la mente de dos hermanos de origen escandinavo. Steven y Stijn Kolacny son dos pianistas a quienes en 1996 se les ocurrió juntar a una veintena de jovencitas para organizar un conjunto vocal que interpretara lo mismo piezas clásicas que arreglos de grandes temas del rock y el pop. El éxito fue instantáneo y la dotación se incrementó a cuarenta voces (que es decir a cuarenta ninfas más).

En 2002 apareció el primer disco de Scala & Kolacny Brothers, Scala on the Rocks, con versiones asombrosas de temas como “Smells Like Teen Spirit” de Nirvana, “Creep” de Radiohead, “Muscle Museum” de Muse o “Every Breath You Take” de Police. Vendrían siete álbumes más y covers a canciones tan populares como “Under the Bridge” de Red Hot Chili Peppers, “The Blower’s Daughter” de Damien Rice, “With or Without You” de U2, “Perfect Day” de Lou Reed, “Friday I’m in Love” de The Cure, “Clandestino” de Manu Chao y una versión escalofriante de “The Beautiful People” de Marilyn Manson, entre muchas otras. No deja de ser perturbador que en su repertorio se incluya “I Touch Myself” de The Divinyls, un tema que habla sobre los placeres del onanismo femenino.

Más de doscientas jóvenes entre los 16 y los 26 años han pasado hasta ahora por Scala. El coro suele presentarse en salas de concierto y en iglesias de toda Europa. No se piense sin embargo que se trata de un mero pretexto para el placer de gente con la libido exacerbada. La calidad musical y la belleza de las voces son indiscutibles y no dejan lugar a dudas sobre las intenciones artísticas del concepto…, aunque pueda haber algunas otras intenciones un poco más soterradas.