72775975PK022_Gael_Garcia_BPor David Cortés

1975. Al concluir la gira de promoción del álbum The Lamb Lies Down on Broadway, Peter Gabriel tomó la decisión de abandonar a Genesis, precisamente cuando en el horizonte del grupo se avistaban, finalmente, éxito, fama y dinero.

La decisión se antojaba suicida; sin embargo, dos años después, Gabriel debutaba con I, el primero disco solista de lo que más tarde se convertiría en una ascendente trayectoria artística. “Here Comes the Flood”, el último corte de esa placa debut, destacaba por los resabios de rock progresivo, la rimbombante y majestuosa orquestación, el lánguido piano y un canto visceral, con tintes dramáticos: el tono imperante en el track era absolutamente minimalista.

Desde entonces, Gabriel ha logrado mantener un alto nivel de calidad en sus composiciones y aunque en años recientes el lapso existente entre sus más recientes grabaciones se ha hecho mayor —dos producciones en quince años— difícilmente podríamos hablar de baches creativos. No obstante, la aparición de Scratch My Back viene a contradecirnos.
El disco, es sabido, está construido a partir de covers. Gabriel echó mano del trabajo de algunos de sus contemporáneos (David Bowie, Lou Reed, Paul Simon, Neil Young, Talking Heads), pero también de grupos y solistas recientes (Bon Iver -“Flume”, ver video-, Arcade Fire, The Magnetic Fields, Radiohead, Regina Spektor) y se espera que éstos le devuelvan el favor en poco tiempo. La peculiaridad de esta producción no radica en el hecho de haber esperado ocho años para un nuevo disco del cantante y obtener versiones de canciones de otros, sino en la forma como Gabriel las encaró.

http://www.youtube.com/watch?v=Tyctkryo0ms

Si uno espera fuerza, vigor, energía, entrega, Scratch my Back no es el lugar donde habrá de encontrarse esto. La “novedad” es que estas canciones han sido despojadas de su decorado para presentarse muy desnudas, en ocasiones con piano, otras con orquesta. Se ha prescindido de la instrumentación tradicional de una banda de rock, pero su autor no salió bien librado de la empresa.

Desvaído, sin ganas, carente de fuerza, excesivamente pretencioso. El paso dado por Gabriel con este álbum es decepcionante. Desde “Heroes”, la canción que abre el álbum, hasta “Street Spirit”, la sensación siempre es la misma: en todo momento se espera que el disco levante, despegue y la vitalidad se haga presente en él; sin embargo, conforme transcurre la escucha, el aburrimiento se apodera de uno.

Pensar en un Peter Gabriel errático, desenfocado, era prácticamente imposible. Al momento de hablar de integridad, principios y convicción, sobre todo lo último, su nombre era uno de los primeros en llegar a la memoria; pero Scratch My Back, contra todo pronóstico, es una obra fallida. Luego de una larga espera, la imaginación de los seguidores del músico había incubado múltiples posibilidades, pero en su agenda no aparecía la del desatino. Esta vez, Peter Gabriel no ha acertado y tal vez no estemos dispuestos a esperar otros ocho años para su reivindicación.