dream-theaterPor David Cortés

Dream Theater (John Petrucci, guitarras, voz; Jordan Rudess, teclados; James LaBrie, voz; John Myung, bajo; Mike Portnoy, batería y percusiones) está cerca de cumplir veinticinco años. Desde su formación en 1985 —cuando todavía se hacía llamar Majesty—, el grupo llamó la atención por el alto nivel de sus integrantes al momento de ejecutar sus instrumentos. Nada extraño en un género —el metal progresivo— en el que esa es la norma.

  Hay razones para amar u odiar a este quinteto. Entre las primeras, está su devoción por el pasado. Nadie como ellos al momento de reconocer sus deudas e influencias; son muy honestos y las exhiben, ya sea verbalmente (“Con frecuencia críticos y seguidores dan el crédito a Dream Theater por crear el prog metal a fines de los ochenta o principios de los noventa. La verdad es que Fates Warning lo estaba haciendo años antes que nosotros”, Mike Portnoy, en las notas interiores del álbum de Fates Warning, Awaken the Guardian) o musicalmente: sus tributos a Metallica, Deep Purple, Iron Maiden y Pink Floyd, dan prueba de ello.

  Para odiarlos es suficiente con decir que al convertirse en una de las bandas emblemáticas del prog metal, echan mano de los recursos que tanto se le criticaron al progresivo a mediados de los setenta y que, finalmente, lo llevaron al subterráneo: composiciones de larga duración, abundancia de solos, virtuosismo gratuito, rimbombancia, etcétera. Suele olvidarse, al llegar a esta evaluación, su filiación metalera, sus devociones hacia la dureza y la agresividad. Un par de cualidades que encontramos en el progresivo de los setenta, pero no con la misma efusividad; es mayor la sangre metalera que corre por sus venas.

  El quinteto editó recientemente su onceava placa en estudio, Black Clouds & Silver Linings, un disco en el cual todo parece evidente. Están los condimentos que han hecho de la agrupación uno de los líderes del movimiento: composiciones largas estructuradas como suites, cambios de tiempo, pasajes “feroces” alternados con otros más suaves y delicados, pulcros solos de guitarra, diálogos entre ésta y los teclados, relatos épicos.

  Resulta difícil esperar que Dream Theater supere sus propios estándares. Desde sus comienzos marcaron un alto nivel y ahora éste es complicado de sobrepasar, incluso para ellos mismos. Tal vez ese sea el principal problema que enfrenta una corriente como la del  metal progresivo: sus principales exponentes alcanzan su momento de desarrollo tempranamente. El resto del tiempo sólo buscan mantenerse.

  Es una contradicción insoluble, pero reconocerla no niega la posibilidad de que ahora o más tarde se susciten sorpresas y Portnoy y compañía son muy hábiles en los terrenos de largo alcance, se les dan mejor las composiciones prolongadas (es el caso, en esta obra, de “A Nightmare to Remember”, “The Best of Times” o “The Count of Tuscany”), los temas de menor duración en realidad funcionan como interludios, como espacios de reflexión, como atmósferas preparatorias para lo que habrá de desarrollarse en los minutos siguientes. Porque además, esta banda desafía a la lógica prevaleciente: su música es demandante, exige del escucha toda su atención. Probablemente esa es una de las principales razones para amar a Dream Theater. Ellos, como otros verdaderos amantes de la música, devuelven el protagonismo a ésta y no la toman como un sucedáneo, como un decorado sonoro. Un disco de Dream Theater es para escucharse, para adentrarse en él, para hurgar en sus recovecos y descubrir sus matices, recorrer cada una de sus inflexiones. No, Dream Theater no es un telón de fondo para las conversaciones y, para parafrasear a Julio Cortázar, hablar por encima de su música es una falta de respeto, no sólo a ellos sino principalmente a la música. El cronopio, que algo sabía de esto, tiene razón.

 

 

3 comentarios en “Razones para visitar a Dream Theater

  1. Yo amo a Dream Theater, jeje, la mejor banda de los últimos tiempos, siempre fieles a sus influencias, el último disco, me gusto, pero como escriben, han dejado una alto estandar en sus discos anteriores, para mí, Metropolis Pt2 y Six Degrees Of Inner Turbulence, los pusierón en lo mas alto y hasta para ellos es dificil tratar de igualar o mejorar esos discos, tambíen sus discos en vivo, de le mejor, con improvisaciones, canciones que originalmente son de larga duración las hacen aún mas, tal el caso de “Beyond This Life” en su disco “Live At The Budokhan” Es una muy buena canción, pero en ese concierto la hacen mejorar; Y la canción Six Degrees Of Inner Turbulence tocada con la orquestas, me parecío genial en su concierto de aniversario.

    Saludos

  2. Dream Theater es una de mis bandas favoritas, tal vez la más favorita de todas. Y por supuesto que le pongo mucha atención a cada uno de sus discos, pero jamás había pensado que esa fuera una cualidad importante. Este texto se me hizo muy interesante por hacer hincapié en eso, en que es un grupo que demanda y exige que se le escuche. Ojalá hubiera más bandas como estas… bueno, seguro las hay y espero que nos hagan conocerlas.
    Felicidades