314599Por Sergio Monsalvo C.

El dúo que integra la base de Gare du Nord -el belga François Inca (teclados y voz) y el neerlandés Dr “Doc” Dinant (guitarras y voz)- busca imprimir diversidad al concepto de su nombre en más de un plano. Como diyéis y productores de dance floor electrónico, vieron en el título de su proyecto gran variedad de vasos comunicantes. Su sonido en el hipermoderno siglo XXI sería multigenérico, intercultural y envuelto en atmósferas y texturas, tan rítmicas como relajantes.
  Los binomios son su sostén y razón de ser y contienen lo abarcado entre el blues y el jazz electrónico, el estadio cool de Miles Davis, la emotividad soul de Marvin Gaye y el mundo que habita entre la artificialidad neo disco del desfile de modas y el esteticismo del film noir francés. El común denominador de todo ello es el sexo que, como un tren cargado de sorpresas, llega o parte de la estación que le da nombre a la agrupación.
  La geografía en la que se ubica el dúo tiene su punto medio en la estación norte de Bruselas, la capital de la Unión Europea, y su abigarrado cosmopolitismo. De ahí extraen la metáfora de los destinos diversos. Tomaron entonces a París como primera meta de su viaje musical. El sonido de la vida de esta ciudad permea su debut discográfico: In Search of Excellounge (2001), en el cual manejan los contenidos como un manifiesto estético plurifuncional.
  Con la pieza “Pablo’s Blues” —el sencillo que los catapultó— reforzaron el cauce del tan antiguo como contemporáneo sonido del Delta con el flujo del impulso electrónico. Para ello, samplearon al legendario Robert Johnson y le dieron protagonismo a la guitarra slide de la que fuera maestro indiscutible. Lo manejaron con sutileza para lograr matices endiablados en ese nuevo cruce de caminos para el blues con el trad jazz y las múltiples posibilidades de la electrónica.
  Si In Search of Excellounge tuvo a la capital francesa como inspiración (con las sonoridades y suculentas atmósferas emergidas de su lenguaje y sus clubes, personajes, pasarelas, calles y habitaciones), en su segunda entrega, Kind of Cool (2003), la pareja de músicos y productores se encargó de mostrar con todo esplendor su esencia. Además del omnipresente Johnson, estaba también el mood del Miles Davis cincuentero. En los tracks que lo componen hay un andar que discurre tranquilo por un turbio retro-disco neoyorquino, para llegar luego a un sofisticado chill out centroeuropeo y finalmente al cálido y satinado relajamiento con el downtempo mediterráneo. “Sold My Soul”, el ejemplo.
  El concepto “club” se había extendido con múltiples propuestas por Europa y Gare du Nord creó el sonido de su propio Club (2005); con él, de paso, rindió tributo a los pioneros del sonido FM, Steely Dan, con “Go Back, Jack!”. Su alfombra tejida de sonoridades atrajo a la crema de los sellos del jazz: Blue Note, disquera que los firmó y cumplió sus requerimientos: libertad creativa, rediseño de sus portadas y el permiso de usar el master original de “Sexual Healing” de Marvin Gaye para trabajar en él.
  Todos sus deseos les fueron concedidos y bajo su manto aparecieron los trece nuevos cortes del dúo de libertinos: Sex’n’Jazz, Vol. 1 of a Love Trilogy. Como invitados estuvieron el seductor canto de la italiana Dorona Alberti, Paul Carrack (brillante cantautor del rock británico) y la voz sampleada de Marvin Gaye. El aura de la cinta de Louis Malle Ascenseur pour l’Échafaud sirvió de referente para este film noir musicalizado. En el 2009 acaban de editar Love For Lunch, sensualidades varias para un almuerzo voluptuoso al estilo Bond…, James Bond.