• Sid Vicious:
    enamorado de una botella de cerveza y un espejo


    No existen extremidades que hayan pisado la Tierra con tanta actitud como las de Sid Vicious con sus botas rotas de motociclista, mismas con las que fue incinerado y después arrojado sobre la tumba de la drogadicta en el cementerio Rey David de Pensilvania, lugar ahora de crápulas, orgías, dipsomanías y lozana sobredosis.