agosto 8, 2012

Daau: el lobo interior

Por Sergio Monsalvo C.

El combate con el propio lobo interno es cosa de la mayoría de los seres humanos. Hermann Hesse (1877-1962) convirtió esa lucha existencial en la fuente de su literatura y de El Lobo estepario (1927) en especial. Su capacidad de conectar con muchísimos lectores, a lo largo de muchas generaciones, confirma tal hecho. Las sensibilidades más desarrolladas exploran, por medio del arte, dicha escisión vital.

Un cuarteto llamado Die Anarchistische Abendunterhaltung (“La entretenida velada anarquista”, en una traducción aproximada) ha tomado para sí la voluntad del libro y la descripción del Teatro Mágico ahí contenido, para experimentar con ellas de manera musical.

El nombre del grupo proviene del texto mismo: “¡Entretenida velada anarquista! Teatro mágico no para cualquiera, sólo para locos. La entrada cuesta la razón” y sus objetivos estéticos se alimentan de la lectura atenta de tal libro que deja esa sensación de desasosiego, de final ambiguo, abstracto y pendiente de interpretación y de meditaciones.

El conglomerado surgió en Amberes, Bélgica, en torno a 1992, con un par de jóvenes hermanos, Buni y Simon Lenski (violín y celo, respectivamente), estudiantes de música clásica que en el Conservatorio de dicha ciudad convocaron a otros compañeros para experimentar con música nada convencional.

A ellos se agregaron entonces Roel Van Camp (acordeón) y Han Stubbe (clarinete), aunque en el curso de su historia otros músicos se han ensamblado a ellos por algunos períodos. Dada la dificultad para pronunciar el nombre de la banda fuera del ámbito lingüístico germano, optaron por utilizar el acrónimo DAAU. Tras él se halla un original concepto que facturó en su inicio una sugerente mezcla de base clásica con improvisación jazzística, chispazos de flamenco, tango y rabia roquera.

Su elección instrumental les creó, por igual, un estilo característico: una fusión entre Vivaldi, la música gypsy de Europa oriental y la de Frank Zappa. Los integrantes habían recibido formación clásica pero, según reconocen, con sus instrumentos no podían tocar tan fuerte como los grupos de rock que admiraban. Así que se les ocurrió hacerlo con agresividad y rapidez. Empezó a surgir así una obra que en la segunda década del siglo XXI aún mantiene boquiabiertos a los escuchas.

El reggae, el dub, el hip hop y la electrónica llegaron posteriormente a su diseño musical. De la mezcla hicieron seña de identidad, como demuestran sus álbumes desde We Need New Animals (1997). Éste fue casi su disco debut con tales elementos, ya que anteriormente (en 1995) habían grabado el homónimo Die Anarchistische Abendunterhaltung de manera acústica.

Debido al éxito del primer álbum, dispusieron para el segundo de mayor tecnología. Bajo su propio sello discográfico, Duke Radical Entertainment, le dieron a sus siguientes trabajos sonidos más electrónicos y oscuros que pronto se convirtieron en algo distintivo dentro del underground europeo.

En los temas de sus diversos álbumes, desde los ya mencionados y siguiendo con Life Transmission, Richard of York Gave Battle in Vain, Ghost Tracks y Tub Gurnard Goodness, hasta el más reciente  Domestic Wildlife, DAAU suele combinar sonoridades y cambiar ritmos, para crear piezas que le confieren a su música un universo particular. El punto fuerte de los integrantes ha sido sin duda su técnica virtuosa y la manera como logran unir sus influencias e ideas.

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En su ecléctica atmósfera, la improvisación, esa seña de libertad musical, desempeña un papel principal en las composiciones de DAAU. El resultado es un brebaje al que se le nota la energía invertida, cuya intensidad resulta también harto variada, interesante y con el ánimo de experimentar siempre, siguiendo uno de los enunciados de su libro de cabecera: “Para que pueda surgir lo posible es preciso intentar una y otra vez lo imposible”.

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2 comentarios a “Daau: el lobo interior”


  1. Octavio Ruvalcaba

    Qué mal que nadie, al menos, te diga “gracias” por la recomendación. Gracias.


  2. Adrian Martínez

    Apenas visité la ciudad de Amberes y ahí está ocurriendo un movimiento musical muy interesante. Me encanta el cambio de tonalidades y esa improvisación de la que hablas. También puedo recomendar Think of One, originarios de la misma ciudad belga.