Luis Alvarado es nativo de Lima, Perú, y reconoce que su acercamiento a la música “es autodidacta e intuitivo”. Su vida gira en torno a ella y tiene un proyecto musical llamado Jgruu, de orientacion ruidista y sicodélica, en el que toca los sintetizadores y algunos otros objetos. Sin embargo, desde hace trece años, Luis ha trabajado fuertemente por dar a conocer la escena musical de su país —que en los sesenta gozó de una fuerte movida sicodélica con bandas como Traffic Sound, El Polen, Los Saicos, El Álamo y Los Holys, entre otros— por la vía de Buh Records, sello que nos sirvió de pretexto para esta entrevista.

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¿Cómo defines la escena musical de Perú, qué la caracteriza?
Es una escena donde todo tiende a fusionarse, los conciertos agrupan a bandas de estilos diversos. Hay tribus definidas, como la del metal o el hardcore, pero en otros géneros del underground las cosas son más eclécticas. Hay mucha producción en Lima, mucha autogestión. Estamos pasando por un momento de mucha diversificación, de auge de una fusión y nueva explotación de géneros populares como la cumbia y de un crecimiento de microescenas de indie, stoner, emocore, canción de autor, experimental, de una cultura subterránea de diyéis y muchos artistas que cada vez tocan más en el exterior, sea en circuitos soterrados o en grandes festivales. Pero esencialmente somos una escena armada como un rompecabezas de fichas de diferentes juegos y eso es lo que la hace interesante.

¿Cuándo decidiste fundar Buh Records y por qué ese nombre?
Fue en 2004 y se llamó así porque Buh es una onomatopeya del sonido que supuestamente hace un fantasma. Me pareció una imagen genial, pues quería publicar música que de alguna forma perturbara.

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El entrevistado: Luis Alvarado

¿Cuantos títulos hay en tu catálogo?
Hay 84 y todos han salido en edición física. Mi sello no es una net-label, es de ediciones físicas, pero que siente indispensable el streaming porque es una manera de poder difundir la música a un público potencial mucho mayor; contrario a lo que uno crea, esto ayuda a que la música se venda más. Empecé editando CDR y ahora  sólo hago discos compactos profesionales y también algunos cassettes. Este año aparecerán los primeros viniles publicados por Buh Records.

¿Cómo seleccionas los títulos?
Digamos que si tienes el impulso de escribirle un mail a un amigo para contarle que acabas de escuchar un disco que te ha volado la cabeza, pues entonces ese es un disco que seguramente merece publicarse. Me gusta sentir que estoy publicando algo único, no pienso en géneros, tendencias o movidas. Con Buh Records publico lo que me gusta. El sello por lo mismo es muy ecléctico, con una fuerte tendencia hacia músicas extrañas, innovadoras, ruidistas, pero no por ello me alejo de lo que tradicionalmente entendemos como canción también. Me interesa la cultura rock en cuanto posibilidad de instrumentación disponible, pero no me creo ningún cuento tampoco, no intelectualizo mucho el asunto, no espero nada especial, sólo que algo me mueva por dentro. Escucho algo, me fascina y ya, se publica. Por mis oídos ha pasado mucha sicodelia y música experimental, noise o improvisación, así que supongo que hay ciertas direcciones; pero insisto: estoy abierto a todo, lo verdaderamente nuevo es siempre desconocido. 

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Ale Hop

¿Cuál es uno de los principales problemas que enfrentas como sello independiente?
La prensa, encontrar periodistas interesados en escribir sobre esto. El periodismo cumple un rol muy importante para la música independiente. En las ventas de los discos influye la cantidad de reseñas o notas. Lograr tener prensa en medios anglos es muy difícil desde Latinoamérica. Una banda necesita ser fichada por un sello anglo para que puedan escribir sobre ella y poder tener más oportunidad de vender. Aunque hay muchas iniciativas y gente muy capaz y valiosa, creo que el periodismo musical es uno de los talones de Aquiles para la escena independiente más underground en Latinoamérica. No hay una movida de nuevos periodistas similar a la ebullición de música independiente, siento que hubo un momento interesante con la blogósfera de principios del 2000, pero todo eso se ha perdido entre las ansias de profesionalización y la dificultad de mantener un espacio independiente ad honorem. Falta una revolución allí. Por otro lado, debo decir que es difícil vender discos en el ámbito latinoamericano, mis ventas están más en Europa y Japón. Siento que como latinoamericanos no consumimos música latinoamericana y eso lo he conversado con muchos sellos amigos. Pienso que todo está muy relacionado y es necesario hacerle ya un alto a la franquicia de la música, cambiar el chip, balancear nuestro consumo. Hay una producción musical fascinante en cada país latinoamericano y hay que prestarle atención. 

De los títulos que has editado, ¿cuáles son tus favoritos y por qué?
Me gustan todos los discos que he editado. Pero pienso que hay algunos trabajos que son muy representativos de la imagen del sello. La colección “Sonidos Esenciales”, dedicada al rescate de discos oscuros y artistas fundamentales de la música de vanguardia peruana, es muy especial para mí, porque combina mi trabajo como editor y como investigador; cada uno ha sido un trabajo arduo. Me siento muy feliz de que hayan salido los trabajos de Arturo Ruiz del Pozo, Miguel Flores, Luis David Aguilar y Manongo Mujica & Douglas Tarnawiecki, todos producidos entre 1978-1984. Creo que esos discos definen a una generación, a un momento muy asociado a lo que en México podría ser el movimiento de Jorge Reyes o Antonio Zepeda, en la medida que, como allá, aquí estos artistas buscaron integrar una imaginación ancestral y el ritualismo con la vanguardia musical (música concreta, progresiva, improvisación). Son cuatro discos que atesoro y que han tenido una resonancia internacional muy importante. Igual ocurre con el disco de noise industrial peruano de principios de los noventa Visiones de la catástrofe o el de música electroacústica de la misma década, Señales de síntesis. Que ambos hayan aparecido de manera consecutiva era para mí importante, a fin de poner en relación dos formas de abordar el sonido y entender que una tradición se construye también en la interrelación y comprensión de cosas que pueden parecer opuestas pero que surgen en un mismo espacio. De artistas nuevos, sin duda Liquidarlo Celuloide y Varsovia son emblemáticos. El nuevo disco de Liquidarlo, Superfricción, es uno de los grandes álbumes que han salido en el sello, una verdadera explosión de sicodelia a toda velocidad. De igual manera, el nuevo trabajo de Efraín Rozas, I Enjoy The World, que lo siento muy conectado con los discos de Manongo Mujica y Luis David Aguilar, pero con una visión nueva, un nuevo ritualismo. No quiero dejar de mencionar la importancia que la presencia femenina tiene en Buh Records y en los eventos que realizo. Creo que no hay revolución musical si no hay mujeres participando. Los discos de Fifteen Years Old, Pentapolar Birds, Ale Hop y Pauchi Sasaki, aparecidos en mi sello, son excepcionales y ellas artistas a quienes admiro mucho. 

¿Será difícil que el mercado alcance una pronta autorregulación ante tanta oferta existente en la actualidad?
Como ya dije, la autorregulación sólo será posible si la revolución es en bloque. Una escena musical se levanta y arrolla cuando todos los agentes que la componen están actuando con independencia. El tema es que no miramos la situación en bloque. Yo creo que hay una buena producción, pero necesitamos echar a andar la maquinaria hacia otras direcciones. Dejemos las franquicias, el festivalismo sin inclusión local, el desprecio a nuestra propia producción. Hay muchas cosas por resolver. Imagino un futuro en el que por cada disco anglo que compremos o escuchemos, hagamos lo mismo con uno latinoamericano; por cada banda de hombres, también una de mujeres; por cada entrada a un concierto internacional, una entrada por una banda de tu ciudad. Las cosas no se imponen, no estoy proponiendo eso, pero hay que darnos un tiempo para pensar por qué son así las cosas y cuánto podemos hacer cada uno para que estas cambien. 

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Liquidarlo Celuloide

¿Cómo ves el futuro para tu sello?
Veo el futuro con mucho entusiasmo, tengo mucho material para editar, muchos proyectos, hay una colección nueva de música latinoamericana que voy a lanzar. Hay muchas ediciones en LP que ya se están trabajando. Me interesa mucho seguir en la producción de mis conciertos y festivales. Lima se ha convertido en un lugar por donde pasa mucha gente y eso me emociona. Yo organizo muchos conciertos durante el año y un gran festival internacional. No sólo soy un productor discográfico, escribo mucho también y hago proyectos de investigación que adquieren formatos muy diversos. He publicado libros, he hecho documentales y trabajo como curador de diversos proyectos de historiografía y arte sonoro. Mi vida es esencialmente esto, mi pasión y mi trabajo, así que mientras piense que hay un futuro es porque habrá también Buh Records.