A pesar de la actividad de más de una treintena de bandas, el movimiento en el puerto aún está en obra negra.

Ensenada, Baja California. Hablar de un movimiento musical ensenadense es un torbellino de ideas que apenas se construye, consolida y adquiere calidad sonora. Los intérpretes que navegan con el deseo de crear una escena fluctúan entre los 18 y 70 años, inspirados en la pureza del rock y sus fusiones, así como en el pop, el folk, el metal, el ska, la cumbia y el hip hop.

Aunque la propuesta aún es pequeña, ésta es impulsada por emociones y sentimientos reflejados en piezas que hablan de la vida diaria, la política, el amor y el desamor.

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Estos músicos que conforman por lo menos 30 grupos siguen una línea sólida que tiene el objetivo de llegar a la mente de los escuchas, tanto de Baja California como de todos los rincones de México.

Su camino es lento e inseguro. Del 2012 a la fecha, el interés por consolidar una escena ha avanzado poco, se han desintegrado algunos grupos pero otros más han decidido amarrarse a los acordes de su música con la promesa de no soltarlos jamás.

¿Qué es lo que pasa para no afianzar una escena en Ensenada? Nada nuevo, quizás una pronunciada falta de apoyo. Cuando se origina un festival o “tokín”, los seguidores de un solo grupo no se preocupan por escuchar a los demás, ni siquiera los mismos grupos se quedan a escuchar a sus colegas. Prefieren algunos llegar minutos antes de su presentación, sin darse la oportunidad de saborear un sonido nuevo.

Un aspecto importante es que los músicos no tienen tantos lugares para tocar; las principales opciones son bares, cantinas, escuelas de arte o teatros, no cuentan con foros dedicados exclusivamente a la promoción de la música.

Aun con esta falta de solidaridad hacia la música, son contados los grupos que se preocupan por proyectar una imagen sincera y con carácter, aunado a un registro musical con posibilidades de trascender. Veamos un caso en concreto, tal vez el más destacado.

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Vigente desde el 2001, Childs es curiosamente más conocido en el continente asiático que en México. Esto porque su música tiene el sello post rock, pop y un toque “futurista”.  Este año, el grupo liderado por Paul Marrón desarrolló su cuarta gira por nueve ciudades de China, país donde es considerado un grupo indie rock importante que representa a la nación mexicana. La agrupación se esfuerza en crear sus piezas, ya sea instrumentales o no; sus canciones marcan minuciosamente la sincronía de sonidos que someten al escucha a una atmósfera original.

Si bien ha logrado un sello propio, el único “pero” que le encuentro es renunciar en su nombre a la lengua materna.

Escuchar a Childs, ya sea por sus discos Yui (2006) o Realidad (2015) es hacer una travesía por la nostalgia, pero esa que te alimenta de análisis por lo que se vive en la actualidad. Sus melodías hacen un reclamo a los días y a las personas que ya no están. Una de las piezas más valoradas por sus escuchas es “Mariana”, con acordes que inician tenues y adquieren intensidad al cruzar la mitad de la pieza.

Cuando “Mariana” se toca en vivo, Childs acompaña la interpretación con la proyección de fragmentos de la película japonesa La tumba de las luciérnagas, cinta animada que muestra el sufrimiento de los niños nipones al final de la Segunda Guerra Mundial.

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Si bien en los últimos cinco años el número de bandas ha disminuido en un 60 por ciento, los músicos que se mantienen en activo se han reagrupado y han fortalecido a los grupos actuales. Por desgracia, la escena local no termina de formarse, de una manera acorde al esfuerzo invertido. Tal vez falten algunos años de espera para poder celebrar el talento musical dentro de una escena ya fortalecida.

Contacto Childs:
https://soundcloud.com/chiilds
https://chiilds.bandcamp.com
myspace.com/childs
Twitter: @Chiilds (Paul)
Facebook: https://www.facebook.com/Childsmx

 

Estefania Ibañez
Periodista ensenadense. Escribe de música desde el 2012.
estefania.ibanez100@gmail.com