Si lo conoces, no terminas de acostumbrarte a sus ausencias, a sus prolongados silencios. Si aún no tienes el gusto, seguramente, como todos, terminarás adentrado en sus composiciones, en sus letras y música. Fratta, cuyo nombre de pila es Jorge, es un maestro del artificio, posee el ingenio, talento y habilidad para hacer canciones, pero las suyas siempre tienen algo que las distingue.

fratta-3

A su más reciente trabajo le ha puesto por nombre Nubosidad variable, probablemente por el cambio climático, tal vez porque los tiempos carecen de consistencia o, mejor, porque el mundo se ha vuelto total incertidumbre. Es una colección de nueve temas que rascan con dificultad los cuarenta minutos, pero en los cuales hay un caudal de emociones.

El tenor, al menos en este disco, es de una tranquilidad reconfortante. “Ofrenda” , por ejemplo, se mueve en aguas tranquilas, plácidas, de lento vaivén; es un tema  elegante, de delicada construcción (tenues pero decisivos teclados de Eduardo Dyer; expresivo solo de guitarra de Gustavo Jacob; una batería presente, pero al mismo tiempo discreta de Luis Ledesma), la clase de canción que te reta a escucharla.

Hay una economía de elementos, los exabruptos, los aspavientos, se han dejado a un lado. Es un trabajo maduro, de un compositor que bien podría, de contar con otras condiciones, ser mucho más prolífico, pero como no es el caso, la obra de Fratta se hace más degustable.   “Alúmbrame”, por ejemplo, incluye una bella guitarra de Jacob, un sinte que aparece por allí con unas cuantas notas, las suficientes para embelesar e introducirnos en esa letra que tiene algo de haikú: “Alúmbrame / acércame la flama / dibújame temprano / píntame”.

fratta-2

“Agradecer”, es la clase de temas que ya son una signatura en la trayectoria del bajista: tranquilo en su comienzo y poco a poco muestra sus cambios, sus diferentes matices. Por su parte, “Oficio” es minimalista en su instrumentación. Para ser el primer corte luego de  ocho años de no ofrecer primicia alguna, es un discurso en el que su autor muestra todas sus cartas. Composiciones bien construidas, ejecución impecable, rock pop con la herencia de los maestros. Es un tema que podría agruparse al lado de “Una ventana por cada canción”, igualmente plácida, invitante, sencilla en apariencia, pero que se abre y se muestra sin ambages, despojada de maquillaje.

Fratta es un maestro de la alquimia. En “Solsticio” va de las cadencias del pop a los toques de jazz muy ligero y encuentra el balance adecuado con una “espolvoreada” de unas notas del piano y un solo de guitarra (Santiago Ojeda) en el fondo, cual si fuera llama viva que habla del buen gusto de su artífice.

fratta-1

“Tiempo para amar” es lenta, envolvente, despliega sus velas poco a poco y se enfila hasta tocar directamente el alma. Una vez la embarcación avanza, eres el privilegiado que puede atestiguar la develación de un mundo nuevo (hermoso solo de guitarra incluido: breve, emotivo, sentido).

Como ya es costumbre en la obra de Fratta, Nubosidad variable es una placa elegante, fina, a la que hay que prestar atención a cada momento…, aunque si eso no sucede, siempre estará allí para revelarnos sus continuos secretos.