El cyberpunk según Bruce Sterling

Bruce Sterling es escritor, periodista, editor y crítico. Conocido por sus novelas de ciencia ficción, sus colaboraciones en Wired y su contribución para definir el género cyberpunk. En su conferencia, ahondó sobre temas como la música y su relación con el dinero.

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Apuntó que hay un desfase al respecto y que hemos errado. No se comprende aún por qué se apostó tanto por el CD y el mp3. Es la prueba de un fallo en la dirección. De ahí el retorno y boom del vinil: “Los músicos no comprenden por qué se comprime la música con pérdidas (lossy compression), Las personas sólo se interesan por descargas más rápidas, dispositivos más pequeños y más capacidad de almacenamiento”. Lo que lo llevó a ahondar en la ley de Moore que dice que aproximadamente cada dos años se duplica el número de transistores de un microprocesador; es decir, aplicada a nuestros dispositivos significa que los precios bajan al mismo tiempo que las prestaciones suben. Lo que hoy vale 3 mil, costará la mitad el próximo año y estará obsoleto en un par de años más.

Comentó también el fallo humano al pensar que los iPads salvarán a las revistas. Millones de inversión y nada, el papel y el mundo editorial siguen en profunda crisis y eterna reconversión. Lo mismo sucede con los blogs y el periodismo. Pero, al final, “social media kill the blogger star”. Siguiendo esta línea de pensamiento, dijo que las redes sociales fueron a su vez el final del blog. “Cada vez que el modelo de negocio se reinventa, los artistas son estafados”. Sterling dice que para ser un artista exitoso “tienes que ser básicamente un artista de vodevil: te llevan por la carretera para bailar, para mantener marcas de refrescos y de zapatos”.

Siguió su conferencia con el análisis de los “five big guys” (Google, Apple, Microsoft, Amazon y Facebook). “Dicen que están innovando, pero realmente se están copiando unos a otros”. Y es verdad, si ves cómo se parecen los sistemas de pago, los chats para comunicarse, el streaming, los mapas, las noticias… “You name it”, decía Sterling y concluía: “Son como Detroit y acabaran como Detroit”.

Hubo nota optimista. Sí, quizá no haya demasiado espacio para el optimismo, pero la cultura no está tan mal. Por un lado, la cultura se ha tejido en forma de red, la tenemos al alcance de la mano. Por otro, vivimos en la época en que la televisión ya no es sinónimo de “basura” o “caja tonta”. “La televisión es tan importante como lo fueron el cine y a los cómics, a los que –por otra parte– en la web también les va muy bien”.

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Otro problema que trajo Sterling a debate es el papel del “crowd” en el crowdfunding o crowdsourcing(financiamientos colectivos). “Las multitudes no tienen buen gusto, seleccionan y dan dinero a basura. No tendremos una cultura democrática fundada con crowdfunding”. Además, “lo viral raramente se convierte en clásico”, sentenció.

La cultura no se puede empacar para comercializar, vivimos en un mundo cultural hostil en la red a escala global. Aún nos dividen la raza, el género o los nacionalismos. Dio el ejemplo de los chinos y su férreo control de Internet. De cómo Ucrania se ha dividido como sociedad, por esas razones, y cómo las primaveras árabes derrocaron gobiernos con teléfonos y Twitter; aunque ahora hay más de 60 millones de refugiados y conflictos aún muy enquistados y sin aparente solución a corto plazo.

Para finalizar, comentó que hemos llegado hasta donde estamos gracias a la tecnología, no al uso de la creatividad. Es la ley de Moore la que nos trajo aquí: “No es un accidente y no se va a ir. Los ultra ricos son más ultra ricos y los ultra famosos son más famosos”. Hay que despertar, pues “la escena local está siendo devastada por estas tendencias”, advirtió. “Nadie pregunta qué tecnología y software utilizaron Dalí o Gaudí o cuál era su modelo de negocio”.

Despidió su charla magistral hablando más sobre Barcelona: “Cuando hicieron la Sagrada Família, nadie preguntaba cómo iban a monetizarla”.

Sobre el futuro cercano dijo que necesitaremos utilizar la tecnología con creatividad e inventiva. Habló de la necesidad del sentido del humor para sobrevivir. Por ejemplo, contra la singularidad que también se refiere a la Ley de Moore, ese momento en el que nos sobrepase la tecnología como especie, necesitaremos “singularious” (la unión de singularity más hilarious). Una mirada crítica y cómica es necesaria para entender y sobrellevar los tiempos que vendrán y los retos que tenemos como humanidad en términos de tecnología, cultura, formación y creación. Barcelona es un ejemplo de ciudad que sobrevive gracias a una cultura viva, más que aquellas ciudades que se han rendido a la globalización.

Björk

La inauguración de esta edición fue una conferencia de una hora de la célebre Björk Guðmundsdóttir, en la que habló con el director de The Creative Independent. Le siguió un DJ set de cuatro horas de lo más extraño. Björk iba vestida como la hija de El Santo o una apicultora fashion y estaba rodeada de una selva tropical, según ella, para reflexionar sobre lo digital y lo natural.

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Durante la conferencia, confesó su forma de mezclar música: pasó del iPod al software gratuito de Apple y GarageBand. La exposición en el CCCB (Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona) ya se ha visto en muchos países, México entre ellos, y abarcó la parte digital de su carrera. Ofreció experiencias de realidad virtual, instalaciones inmersivas, interacción, performances y vídeos. Una “ópera tecnológica” según la comisaria de la expo, Rosa Ferré.

En la expo, Björk habló de la realidad virtual como una extensión nueva del vídeo musical: “Posee una potencia teatral aún más profunda, ideal para este viaje emocional”, y paradójicamente habló de sanar su dolor con las nuevas tecnologías, compartir su dolor, curar las heridas emocionales y reflejar el camino desde la desesperación al renacimiento.  

También se refirió al sexismo en el mundo de la música: “Nadie parece querer hablar de que yo hago todos los arreglos de mis canciones. Me parece algo sexista. Si fuera hombre lo destacarían más. Por ejemplo, nunca ves fotos de Missy Elliott o de M.I.A. en su mesa de mezclas”, dijo con mucha razón.

Sobre su aversión a Donald Trump, mencionó que “no todo el mundo es maravilloso y que no se estaba refiriendo a ningún presidente del mundo en particular”. Habló sobre salir del drama del que habla en Vulnicura, obra que refleja su ruptura amorosa con Matthew Barney, y volver con nuevo álbum, del que adelantó que de nuevo colaborará con el venezolano Arca.

Sobre su faceta de DJ, dijo que ella no quiere mezclar, sólo busca acercar un poco de su biblioteca de rarezas musicales y ofrecer algo diferente, ya que en la exposición no para, como dice ella de “cantarte al cerebro: “Así que estaba harta de tanto yo, yo, yo”.

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Sus DJ sets reflejan su pasión por la música y, según ella, la pasión reside en buscar, en aprender más. Confesó que encuentra su inspiración en las cosas más extrañas. Además dijo que pone canciones desde niña: “En Islandia, cuando vas a un lugar y la música no te gusta, te levantas y la cambias. Así empecé. Además, crear tu propia música es algo muy claustrofóbico, va bien escapar con la música de otros”.

Brian Eno dijo sobre Björk que “además de frecuentar el mismo gimnasio, ambos queremos agarrar la música y estirarla hasta los nuevos terrenos digitales”.