Lo que hay que juzgar en cualquier artista de jazz es dónde está el proyecto y dónde la idea. Un ecosistema de sinfonías y cuerdas, la exigencia de las notas matemáticas y las pautas rígidas. La de Lili Velez and the Brightest Jazz Quintet es una creación impía, exacta, inmaculada, perfecta. En su perfección está la idea y en la ejecución el propósito. El proyecto es su propia constitución como músicos y la idea inmediata es Let Love In (2016), obra maestra del jazz contemporáneo nacional.

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En este disco, la música satisface su propio concepto. Cada detalle, de la índole que sea, obtiene su sentido concreto de la totalidad en el decurso del disco y la totalidad el suyo de la relación viva entre sus unidades, las cuales se sublevan entre sí, se prolongan, se entrelazan  mutuamente y retornan, como todo en el jazz. En este álbum existe una relación inmanente entre la composición y las partes de cada tono individual que hacen posible que la plena realización compositiva ilumine la relación entre el músico y la sociedad, en relación con el afecto, y nos enuncian que hay que dejar entrar al amor, incluso en el Jazz.

Para Liliana Vélez, el concepto de afecto es tomado como medio para el disfrute distraído y el dominio de la técnica artística, conduce a un proceso de igualación y producción que ofrenda, precisamente, el proceso de construcción de la obra y la relación dialéctica entre las formas, lo cual conduce a una nivelación de los sonidos y a la unión directa a ese vínculo entre los tonos y el todo del disco que anuncia el reencuentro de la relación entre los individuos y el amor; en esta obra musical se expresan las dinámicas afectuosas.

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En Let Love In, el amor es el que permite, por su carácter paulatino, constante, progresivo, la relación de contraposición entre las partes del álbum, en el que las piezas musicales transcurren de unas a otras dentro del tiempo y la pauta, haciendo del tiempo y de la obra un período afectivo: “Miracolous Accidents”, “Sweet Stranger”, “Enough”, “One Day”. Por esa constitución, cuando Lili Vélez and the Brightest Jazz Quintet se refieren a “dejar entrar el amor”, hablan de una forma musical construida de frente al devenir afectivo, esto es, al corazón de la música, al que pocos han llegado, a lo inalcanzable, a entrar con música en el núcleo de la armonía, lo característico de la estructura del jazz que pocos comprenden.

En las diez piezas de Let Love In hay una dialéctica entre la ejecución y el afecto, en la que ambos se influyen mutuamente y promueven un predominio variable de uno u otro principio de funcionamiento musical. Es difícil mantenerse a una distancia apropiada de la música de The Brightest Jazz Quintet, en esa reflexión sobre el movimiento, la apertura y el recibimiento del amor, lo que crea el clima apropiado para el reconocimiento de la eufonía y la manera en que se escucha dentro del proceso jazzístico.

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Y es la pasión por la música original lo que sostendrá a Lili Vélez en esa difícil tarea que es la de hacer consciente lo inconsciente, de concientizar el afecto y de concientizar al jazz tanto en el nivel de representación como en el nivel de ejecución, como vía para que el escucha abra su propio espacio musical, se abra a la música de jazz y se abra al amor.