Enrique Neri falleció el 22 de febrero de 2014. Pianista, compositor, arreglista, productor y director musical, con una trayectoria de más de cuarenta años, es una de las figuras seminales del jazz nacional. Nacido en 1945, estudió en el Conservatorio Nacional de Música para después formar parte de la legendaria orquesta de Dámaso Pérez Prado. Trabajó como arreglista para José José, Eugenia León, Armando Manzanero, Betsy Pecanins y Oscar Chávez, entre otros. De sus producciones discográficas destacan Heritage, Perseverancia, Contraste, From México to the World, Solo Sessions y Mexicanista, en el cual combina exquisitamente lo cosmopolita de su jazz con la música tradicional mexicana. Esta entrevista data de 2004 y fue publicada originalmente en la revista La Mosca en la Pared. La rescatamos como un homenaje a este gran músico.

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¿Cuál fue el primer disco que escuchaste?
Escuché varios. A mi papá, quien era músico, le gustaban mucho las big bands. Escuchábamos a Duke Ellington, Count Bassie, Benny Goodman. Yo tenía entre seis y siete años.

¿Cuál fue el primer disco que compraste?
Trío 64 de Bill Evans, con Gary Peacock y Paul Motian.

¿Cuál fue el primer disco que le envidiaste a alguien por no poderlo tener?
Mi amigo, el cantante Freddy Noriega, tenía la posibilidad de comprar discos y un día a los amigos nos mostraba un álbum de Bill Evans y al otro uno de Miles Davis y así. Entonces no envidiaba específicamente uno, sino que podría enumerar varios que yo no podía comprar en ese tiempo y que Freddy compartía con nosotros. Yo ya me desenvolvía profesionalmente, pero a un nivel de quinta categoría, tocando en pequeños bares donde te pagaban muy poco. Mis ingresos no eran suficientes para comprar discos.

¿Cuál es tu disco favorito para manejar?
Ahorita traigo de planta un trabajo de Antonio Carlos Jobim que se llama Stone Flower, un disco oscuro pero muy bello que debe haber sido grabado en 1970. Es un ensamble pequeñito, cosas de Brasil. Jobim toca el piano y los arreglos son de Eumir Deodato. Estoy poniéndolo con insistencia cuando manejo, junto con otro que me compartió un músico que tocaba conmigo en la orquesta de Pablo Beltrán Ruiz, en 1963 o 64, cuando grabamos un disco de música latina mezclada con americana. Yo tocaba el piano. Alguno de los muchachos desenterró el disco, no sé de donde, lo pasó a compacto y me compartió una copia.

¿Cuál es el disco que mejores recuerdos te trae?
Recuerdo el primer disco del maestro Bill Evans: Trío 64. De chiquillo lo empecé a oír sin entender bien, pero lo escuchaba y lo escuchaba y volteaba el disco una y otra vez para tratar de compenetrar qué era. Por mucho tiempo estuvo fuera de mi entendimiento, hasta que de repente un día, así como por osmosis, ya podía entender algunas cosas, ya podía emular vocabulario, inflexiones, etcétera.

¿Cuál es el disco que más te avergüenza tener?
No tengo tiempo de avergonzarme de discos, porque cuando un disco de esa naturaleza llega a mi casa, se lo regalo al primero que llega.

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¿Cuál es el disco que más lamentas haber perdido?
Es muy difícil hablar de eso, porque actualmente casi cualquier disco que busques lo puedes tener. A lo mejor he compartido discos con alguien y no los he vuelto a ver, pero eso es otra cosa. Cualquier disco que eche de menos, de los que se quedaron tirados por ahí, en el paso de la vida, de repente me los encuentro en el súper o en cualquier parte.

¿Cuál es el disco que adquiriste más recientemente?
Sería muy difícil decirlo, ya que casi no compró discos. Un día que me encontré a mi amigo Sergio Monsalvo, antes de que se fuera a Holanda, me preguntó: “¿Te has dado cuenta de que las tiendas de discos se convirtieron en galerías?”. Hace poco me puse a husmear los discos en una tienda y me brincó Joey Calderazzo, un pianista joven con unas cualidades excepcionales. El compacto costaba 320 pesos, algo absurdo, están locos. Es más del cien por ciento que te están cargando por el disco. Luego, mágicamente, fui a un ensayo de Eugenia León y el bajista Rodrigo Cárdenas me preguntó si ya tenía el disco de Calderazzo. Le dije que no lo pude comprar y propuso hacerme una copia y me la puso en la mano. La piratería doméstica entre músicos, como la llamamos nosotros, es admisible, porque no comerciamos con las copias que hacemos y es totalmente asumida en cualquier parte del mundo el día de hoy en que los costos son infames.

¿Cuál es el disco que más te ha influenciado en la vida?
Podría decir que algún disco de Bill Evans o Kind of Blue de Miles Davis o las baladas de John Coltrane con Johnny Hartman, las cosas de Paganini… Son muchos, ocupan tiempos en la vida y están ahí, pero no es tanto como que uno me haya abierto las puertas del entendimiento y a partir de eso fui feliz.

¿Cuál es el disco que prefieres para hacer el amor?
Esas es una pregunta como de TV y Novelas. Es indistinto, por temporadas, totalmente circunstancial. Ahora escuchas un disco con insistencia y después otro.

¿Cuál es el disco que quisieras que tocaran en tu funeral?
No quiero ser vago, pero habría muchas cosas: en mi funeral se tiene que tocar jazz, música de Brasil, música de Zacatecas, música de la Huasteca, música tarahumara, chiapaneca… Me encantaría música de koto japonés o el grupo nipón de percusiones Yamato, con sus tambores gigantes que tocan durísimo, o la música de Stomp… Un día de estos tendré que hacer un listado.

¿Cuáles son los cinco discos que te llevarías a una isla desierta?
Alone de Bill Evans.
John Coltrane and Johnny Hartman de John Coltrane.
El clave bien temperado de Bach en alguna versión de clásicos.
Uno de Kenny Werner.
Algún trabajo clásico de Béla Bartók.

 

 

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Enrique Neri