Martin Zeichnete nació en 1951 cerca de Dresden, Alemania del Este, y a fines de la década de los sesenta ya trabajaba como editor de sonido para Deutsche Film Aktiengellschaft (DEFA), los estudios de cine estatales. En su tiempo libre sintonizaba la radio que se transmitía detrás del muro y de allí le nació una idea.

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“Había una estación de Düseldorf que podía captar y tocaba kosmische musik [término dado a la música hecha con sintetizadores y sonidos espaciales], Kraftwerk, Cluster, Neu! y cosas así. Sentarme en el sótano, encender la radio, buscar y escuchar esos hermosos sonidos electrónicos… parecía música del cosmos. La grababa y compartía las cintas con mis amigos. Había gente en el Este haciendo música electrónica como Paul-Heinz Dittrick, pero encontraba su versión demasiado estudiada; la música de occidente era divertida y tenía energía”.

Zeichnete era corredor amateur y cuando emprendía sus travesías escuchaba en sus cabeza esos ritmos machacantes propios del krautrock que le permitían enfocarse y pensó que también ayudarían a los atletas en su preparación. Al paso, como si fuera una plática insulsa, lo comentó con algunos de sus conocidos y un día llegaron a su oficina unos agentes del Estado, lo subieron a un vehículo y lo llevaron para ser interrogado. El miedo, el terror, la incertidumbre lo inmovilizaron unas horas, pero al día siguiente comenzó a trabajar para el Comité Olímpico Nacional de Alemania del Este en un proyecto designado como State Plan 14.84L y que él y sus ayudantes bautizaron como  Kosmische Läufer (Corredor cósmico).

De 1972 a 1983, el sonidista trabajó en un estudio de Berlín, bajo la vigilancia de un empleado del Estado que, sentado en una esquina, vigilaba lo que hacía: “Cuando trabajaba en los estudios de cine,  tal vez porque proveíamos música para los filmes de animación, podíamos colar algunas ideas de vanguardia que no hubieran sido tocadas de otro modo. Algunos de nosotros veíamos esto como un juego entre nosotros y los censores del estado”.

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El Plan estatal 14.84L fue cancelado en 1983 sin explicación alguna –probablemente por el boicot olímpico de los países detrás de la llamada cortina de hierro a Los Angeles 1984– y nuestro personaje fue despedido. Esa música, de la que consiguió escaquear un poco a la censura, empezó a  exhumarse en 2013 cuando el sello Unknown Capability Recordings inició la reedición de lo que llamaron el Archivo Zeiknete y que hasta ahora ha dado como resultado tres volúmenes de música espacial con el subtítulo The Secret Cosmic Music of the East German Olympic Program 1972-83, sonidos diseñados para alentar el desarrollo de corredores, gimnastas y patinadores artísticos, así como el soundtrack de un film de animación (incluido en el volumen 3) con el cual se esperaba candidatear a Berlín del Este como sede de los Juegos Olímpicos de 1984, pero que nunca llegó a su conclusión.

Zeichnete asentó en esos tres volúmenes un krautrock muy especial, uno nacido a pesar de las limitaciones tecnológicas y en el que se dan cita composiciones que recuperan el impulso monótono, vivo, cercano al Kraftwerk de Autohban y los sonidos espaciales ligados al primer Tangerine Dream o un Klaus Schulze temprano, una alquimia inusual y que luego de tres décadas ha salido a la luz para beneplácito de los seguidores de la música alemana.

En 2015, el grupo del francés Yann Tiersen interpretó por primera vez en vivo la música de Zeichnete. De esos conciertos tenemos el EP  Live in Graz de reciente aparición. Toda una odisea la de este Corredor Cósmico a quien lograron contener largo tiempo, pero que, finalmente, surca las pistas y el espacio sin traba alguna.