En 1982, editado de forma independiente, comenzó a circular en el mercado uno de los álbumes seminales del rock progresivo en México, una obra que se destacó por su calidad, su inclinación al sinfonismo y por servir de guía a obras posteriores.

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Amparados bajo el nombre de Flüght, Sergio De Labra (piano y sintetizadores) y Víctor Ruiz (guitarras acústica y eléctrica), más la colaboración de Armando González (bajo), entregaron un par de composiciones que se caracterizaron por su orientación progresiva, en un momento en el cual el rock que se hacía en México erraba en busca de identidad.

El grupo se formó de una manera casual por Jesús Benítez y Sergio De Labra quienes, dice el pianista, “nos aventuramos a grabar dos temas de dos minutos cada uno, en un pequeño estudio, de los que sólo él y yo poseemos el demo”. En 1976, De Labra tomó esa grabación, la llevó a Alemania y consiguió únicamente sonrisas al presentarlo. A su regreso a México, colocó un anuncio en un diario de circulación local de la zona norte de la ciudad y “trabajé con dos personas con quienes compuse cinco o seis temas de índole progresiva”.

Entre 1978 y 1979, por la banda (ya entonces bautizada como Flüght –vocablo sin significado alguno–) circularon muchos integrantes, pero no pudieron con la disciplina exigida, al grado de que, cuenta su fundador, “siempre pensé que sólo era un taller para componer y arreglar ideas que tuviera cualquiera”.

Para 1981, ese taller se había reducido a Ruiz y De Labra: “Diariamente ensayábamos tres o cuatro horas, componíamos y arreglábamos temas que proponía, sin tener claro el objetivo. Al darme cuenta de esto, me fijé una meta y le dije a Víctor que nos concretáramos en una composición [“Transparencias”] y al concluirlo lo grabamos en Estudios Golden. Paco Rosas, el ingeniero del lugar, me dijo que era muy buen material, convenciéndonos de grabar la cara B del acetato [“En un viejo castillo”], el cual nos llevamos varios meses para componer y arreglar; por ello existen siete meses de distancia entre uno y otro tema. Se grababa de 12:00 pm a 06:00 am. La presión fue tremenda porque había que tener muy presente cada una de las composiciones, pues no hubo overdubs; por tanto, lo que tú escuchas en la grabación es como si lo hiciéramos en vivo en un concierto”.

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Cuando Flüght, el disco, finalmente vio la luz, de inmediato se distinguió por su musicalidad, “fue un parteaguas en las producciones mexicanas por su contenido musical, dificultad técnica, estilo, arte gráfico y por el mensaje que proponía”, dice De Labra.

Daniel Rivadeneyra, fundador de Delirium, guitarrista de Rafael Catana durante una temporada y actualmente líder de La Forja, recuerda el impacto que tuvo en él Füght: “Lejos del academicismo de la Superior y la Nacional de Música, este dueto logro trasladar sentimiento e inspiración en sus composiciones. Los pude ver dos veces y lo disfruté mucho. En aquel tiempo teníamos caminos diferentes, pero nos hermanaba la búsqueda de un sonido progresivo”.

“En un viejo castillo” es el relato sonoro de la visita a un castillo medieval abandonado y la composición realiza un itinerario por pasillos, jardines y habitaciones; pero, más que una travesía por los espacios físicos, Flüght plasmó la gama de emociones y sentimientos que embargaron a los habitantes del lugar. En “Transparencias”, la dupla se adentró en la interioridad  humana, en las diferentes etapas de una vida marcada por aciertos y errores.

Ricardo Ortegón, quien fuera guitarrista de Iconoclasta, cuenta de su encuentro con ese disco: “Lo debimos de escuchar recién salió y fue apabullante oír esa música tan bien hecha y  ejecutada por esos músicos tan virtuosos. El acabose fue escucharlos en vivo en el Conservatorio, sonaban igual de bien que en la grabación. Ese álbum es una obra maestra del rock progresivo mexicano que influyó como algo aspiracional para Iconoclasta en lo que pensábamos debía ser un grupo de rock. Desgraciadamente, De Labra y Ruiz rompieron y no dejaron más música. Ahora mismo escucho el álbum completo y surge de nuevo la magia de esa maravilla que debe estar en las más completas colecciones del mundo”.

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Grupo y disco se convirtieron en objeto de culto. Sus presentaciones eran esporádicas, como las de la mayoría de sus congéneres. Su labor era titánica, autogestiva y siempre con la adversidad como compañera.

José Luis Fernández Ledesma, fundador de Nirgal Vallis, banda contemporánea de Flüght y quien cuenta con una amplia discografía en solitario, señala: “Es un trabajo en el que la producción y la ejecución son de primera. Tuve oportunidad de verlos en directo y era muy adelantado para lo que se hacía en México, tanto en ejecución, como en grabación y producción. Causó mucho impacto”.

Flüght es un trabajo equilibrado, con hermosas composiciones, una declaración sublime de los comienzos del rock progresivo en México y poseedor de una alta cuota de sinfonismo. Es una placa infaltable en cualquier colección y demanda una urgente reedición en CD que la ponga al alcance de nuevos escuchas.

Han pasado 35 años desde su aparición, pero el tiempo no lo ha mellado. Concluye Sergio De Labra: “Hace poco lo volví a escuchar y me quedé sin saber qué decir. Me reconozco, es algo que llevo en mí, la esencia de lo que soy. En su momento se acusó a Flüght de ser elitista, ja ja. Quiero mucho a ese disco por la forma en que se trabajó, es un trabajo honesto, audaz; me gusta cómo se desarrollaron los temas y el fluir de las intenciones que no pueden expresarse con palabras, son sentimientos que están plasmados ahí, sí, ahí, en mi música”.

 

 

3 comentarios en “Flüght, 35 años después

  1. Gracias por compartir esta gran historia melómana David. Es una clase de historia muy valiosa.

  2. Yo lo escuche por primera vez por los 90s. Me guto y me sigue gustando. Creo que habia un grupo español que trataban de hacer algo igual. Se llamaba canarios, asi como otro que tambien trataban de hacer algo parecidos se llamaban iman, CALIFATO INDEPENDIENTE. pero por mas que ae esforzaban no lograban dar con esa combinacion del grupo mexicano.