La astrónoma mexicana Julieta Fierro, quien ha dedicado la mayor parte de su trabajo a la investigación de la materia interestelar, es una de las científicas más célebres de nuestro país, debido no sólo a sus importantes aportes sino también a su ardua labor de divulgación de la ciencia y la cultura. Profesora de la Facultad de Ciencias de la UNAM, ha dado conferencias en más de treinta países y su presencia en radio y televisión ha sido importante, mientras que las páginas de los periódicos más prestigiados de México le han abierto espacio a centenares de sus artículos. También ha escrito varios capítulos sobre ciencia para textos de preescolar y secundaria y ha publicado más de cuarenta libros.

El trabajo de Fierro ha sido reconocido con numerosos e importantes premios internacionales, mientras que en casa, en 2003, le fue entregada la medalla al Mérito Ciudadano de la Asamblea de Representantes del Distrito Federal. En 2004, recibió la medalla Benito Juárez y fue la Mujer del Año.

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En 2005 recibió el reconocimiento Flama de la Universidad Autónoma de Nuevo León y en 2006 fue galardonada con el Master de Oro y un doctorado Honoris Causa del CITEM. Varios laboratorios, bibliotecas, planetarios y sociedades astronómicas llevan su nombre.

La intelectual de corazón grande, a quien le encanta bailar mambo y escribió una novela de amor, se define como una persona muy desprendida que disfruta más al dar que al recibir: “Creo que por eso nunca me he capitalizado, compro muchísimas cosas para regalar. Ser desprendida es mi manera de ayudar a esta sociedad, sobretodo cuando regalo cultura. Tengo terminantemente prohibido que me hagan regalos cuando voy a dar una conferencia…, porque luego es un problema cargarlos al regreso.


¿Cuál fue el primer disco que escuchaste?
Escuché música desde que era muy pequeña, porque mi padre era muy musical. Recuerdo que fuimos a los Estados Unidos cuando yo tenía cuatro años y mis padres compraron discos para niños que traían música de La Cenicienta, Alicia en el país de las maravillas… Eran de esos discos pequeñitos de 45 revoluciones. Creo que esos fueron los primeros que escuché.

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¿Cuál fue el primer disco que compraste?
Uno de Los Beatles que compré en París cuando tenía catorce años.  Recuerdo que entré a una tienda y pregunté por la música que estaba de moda y me dijeron: “Pues este grupo de ingleses está empezando”.

¿Cuál fue el primer disco que le envidiaste a alguien por no poderlo tener?
Tal vez eso ocurre ahora, porque de repente me invitan mis profesores de danza a dar una clase y me cuesta mucho trabajo conseguir música grabada de baile. Entonces compro los discos y como no doy muchas clases, termino regalándoselos a mis profesores y después, cuando los vuelvo a necesitar, envidio no tenerlos.

¿Cuál es tu disco favorito para manejar?
No pongo discos para manejar.  Prefiero escuchar la radio, emisoras como Radio Universidad o antes 94.5, donde solían poner música clásica.

¿Cuál es el disco que mejores recuerdos te trae?
Una ópera de Händel, Acis y Galatea, en la cual están muy enamorados y la parte que más me gusta es cuando la solista expresa su amor por Acis. Me trae recuerdos de mis amores…Yo me he enamorado tantas veces en mi vida y siempre, como diría Ángeles Mastretta, “como una pendeja”.

¿Cuál es el disco que más te avergüenza tener?
Antes, ahora ya no, los discos de música tropical. Además de tomar clases de baile clásico, tomé clases de baile de salón y en particular de mambo y, bueno, yo pienso que mis papás se hubieran escandalizado de pensar que su hijita bailaría semejantes horrores y yo de adolescente pensaba que esas danzas tropicales eran nacas y ahora, para vergüenza del resto de mi familia, bailo mambo y tengo muchos discos de mambo, cumbia, salsa, cha cha chá y por supuesto de danzón y me gusta bailar todo eso. Hasta en la tele llegué a salir bailando estas cosas.

¿Cuál es el disco que más lamentas haber perdido?
Una ópera de Händel que se llama Julio César y yo tenía una versión fabulosa, modernizada, que hizo un señor Sellers y es fantástica, porque Julio César era el presidente gringo y la asesora es la Margaret Tatcher y Cleopatra es una mujer que juega con su labial y sale y entra de lo más sensual en la representación. Ese disco se lo presté a uno de mis grandes amigos que se llamaba Miguel Herrera, quien tuvo un accidente de carretera y se murió y a mí me dio pena preguntar después a su familia por mi disco. 

¿Cuál es el disco que adquiriste más recientemente?
Una colección de ocho discos de György Ligeti que trae música de cuerdas, estudios, música coral, sinfónica. Su obra completa. Es fantástica esa colección.

¿Cuál es el disco que más te ha influenciado en la vida?
Yo creo que La bella durmiente, porque me recuerda a mi madre y a mis hermanitos. Recuerdo que bailé parte de esa obra y la maestra de la academia donde yo estaba contrató a un bailarín profesional para el personaje del pájaro azul que daba unos saltos espectaculares y levantaba los brazos y después, uno de mis hermanitos, en el último año de su kinder, tenía que salir de pajarito en una representación y como había visto saltar al pájaro azul en nuestra obra, pues él quiso hacer lo mismo y salió dando de brincos a pesar de que la maestra le decía que no.

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¿Cuál es el disco que prefieres para hacer el amor?
El Concierto para cuerdas de Mozart. Yo creo que Mozart, como muchos otros músicos, quería recrear un orgasmo por medio de sus obras. Pero a cada amante mío le ha gustado música diferente: a un italiano, las arias italianas; a otro el jazz y he ido dosificando lo que les gusta a ellos y lo que me gusta a mí. Hay mucha música adecuada para hacer el amor, pero no debe ser demasiado compleja, como la de Ligeti, o demasiado trágica. Es buena pregunta, de hecho estoy escribiendo un libro que se llama El manual de la amante perfecta y entre otras sugerencias está la de poner música.

¿Cuál es el disco que quisieras que tocaran en tu funeral?
Podría ser el Concierto para violín de Beethoven.

¿Cuáles son los cinco discos que te llevarías a una isla desierta?
¿Nada más cinco? Hemos mandado al espacio unas memorias tan chiquititas, pero donde cabe tanta información, por si se las encuentra algún extraterrestre, que yo me llevaría a la isla una de esas memorias con toda la música que me gusta. Pero como sé que no se vale, me llevaría La novena sinfonía de Beethoven, música de Bach, Acis y Galatea de Händel, El lago de Los cisnes de Tchaikowsky y la música sinfónica de Leonard Bernstein.

¿Y algo mexicano?
Música de Silvestre Revueltas.

 

 

2 comentarios en “Mi vida en discos
Julieta Fierro

  1. Qué mujer inteligente, tan linda y humana, universal diría de mejor manera. Ninguna comparación con las mujeres de políticos, tan insulsas.