La historia de la música electrónica popular en este país está por trazarse. Anotemos como punto de partida que ésta comenzó a crecer en los setenta sin un tutor, sin vínculos con la academia. En esa década, por la vía del error y el acierto, se engendraron los primeros escarceos: Vía Láctea, Krol Voldarepet, Decibel, Metrópolis; sin embargo, fue en los ochenta cuando una nueva camada de exponentes, con mayor información y acceso a la tecnología, comenzó a darle forma.

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Importante en este desarrollo fue la incipiente  descentralización que se suscitó al interior del género y que propició que en otros puntos del país germinara una nueva generación de pioneros. Como a fines de los sesenta, esta “invasión” llegó de Tijuana y en esa avanzada estaba Ford Proco, grupo que recientemente estuvo de paso por la Ciudad de México para participar en el concierto 6 décadas de música electrónica en México.

Ford Proco fue formado en 1987 por Roberto de La Torre y Lauro Saavedra, quienes colaboraron en la publicación de un fanzine de poesía sonora llamado La tercera persona que, en uno de sus escasos números, editó un compilatorio en el que la dupla entregó un track a partir del cual sus dos integrantes decidieron trabajar juntos de manera sistemática.

Lauro Saavedra, alias Wito Lavolt, cuenta cómo se hicieron del nombre: “En la secundaria estaba en el taller de electrónica y leía la revista Mecánica popular. En una de ellas venía un artículo de un nuevo motor de la Ford, llamado Proco (combustión programada), el cual se aplicaba a lo que queríamos hacer con nuestra música: era experimental, basado en programación, ambiental, sonaba industrial, etcétera”.

El par comenzó a trabajar con el método de cut up con cintas y casetes; en 1991, se incorporó Roberto Castañeda en sustitución de De La Torre e iniciaron la experimentación con samplers y cajas de ritmo; dos años después, se convirtieron en trío con la adición de Max Llanes y a partir de 1995 Ford Proco quedó constituido por Lauro Saavedra y Roberto Castañeda, quienes trabajan ocasionalmente con colaboradores como Rubén Tamayo (Fax), I. Morfín y César Valderrama (Nona Delichas)  o Mateo Lafontaine (Década 2).

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A lo largo de su trayectoria, el dueto apenas ha editado siete grabaciones. “Somos inquietos y Ford Proco es una parte de lo que realizamos”, dice Saavedra. “Roberto participaba en programas de radio, coeditaba fanzines. Yo alternaba mi tiempo con otros grupos como Artefakto, Motoróxico, El Rastro, La Noria, El Niño Helado,  Astronautas y aeronautas. Entre 2005 y 2008 hicimos La Embajada, una noche alterground mensual con bandas y diyéis. Además, por esa fecha, grabamos Roberto y yo, junto a Alberto Ochoa, un EP con Polardroids llamado El cometa”.

No obstante la parquedad discográfica, Ford Proco es un referente (“creemos que lo que más nos identifica es la personalidad de nuestro sonido; muchos de los músicos con los que convivimos nos mencionan eso, que tenemos un sonido particular y que no nos incluimos en tendencia alguna”, dice Lavolt) y esa persistencia los llevó a grabar Expansión naranja con la banda inglesa Coil. Cuenta Roberto: “En Los Angeles, en un concierto de The Orb, nos topamos con Peter Christopherson de Coil, intercambiamos contactos, nos invitó como extras para un par de videos de Ice T y allí surgió la idea de intentar hacer algo juntos”.

Además, otra actividad de Ford Proco fue la fundación de AT AT Records. Otra vez Lavolt: “En 1997, teníamos un pequeño punto de encuentro que era nuestro estudio, ‘El laboratorio del profesor bizarro’. Ahí grabábamos nuestros demos y los de los amigos. Después de un tiempo, nos dimos cuenta de que hacíamos el circuito, organizábamos conciertos, producíamos grupos, así que el siguiente paso fue hacer una compilación, Estrella de fácil retorno, en la cual aparecen nuestros conocidos y gente de la talla de Fax y Murcof en sus primeros grupos”.

Añade Castañeda: “At At Records tiene 24 referencias y grupos como Aviador Dro, Silvania y Breton Armada de España; Aquadelfin, Cuarto Paisaje, Elephant Woman y Letter From Readers de Baja California. Lo más destacado es el Back Up, un compendio de la electrónica mexicana de los ochenta y los discos de las bandas españolas, pero también hay tracks de proyectos muy importantes en nuestro compilados como Grimes antes de ser firmada por 4AD, Hidrogenesse, AGF, Nacho Canut, Latinsizer, Fax o Los Amparito”.

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La más reciente grabación del dueto es “Incógnito”, un corte en colaboración con Mateo Lafontaine (Década 2) aparecido en Document 01 (No Devotion Records). “Para Ford Proco hay ciertos tracks que deben tener voz y en este tema, que tiene que ver con la quiromancia, el personaje indicado fue Mateo Lafontaine. Era una colaboración que había tardado en suceder para dos proyectos precursores que comparten respeto y afinidad en algunas temáticas”, dice Castañeda.

En el futuro se avizoran nuevas producciones: “Tenemos dos proyectos, una colaboración con la legendaria banda techno pop El Aviador Dro que es un mundo paralelo donde convergen, tecnología, caos y magia mexica; el segundo es el nuevo álbum de Ford Proco titulado tentativamente Biónico naútico. Pensamos concluir ambos este año”, concluye Roberto Castañeda.

Discografía:
Cintas: El Fin de la infancia muerta (Cintas y Líneas, 1987), Cupo limitado (Cintas y Líneas, 1988); FP Corporación (Cintas y Líneas, 1989), Fragmentos de ocio en el hocico del cerdo (Opción Sónica, 1993). CD: Vértigo de lodo y miel (Nimboestatic/At At Records, 2000), Diagrama percutor (At At Records, 2009); Vinyl: Expansión naranja c/ Coil (Mannequin, 2015).