Seguimos y finalizamos la breve lista de los que a nuestro juicio son los diez mejores álbumes de rock del año que se va. En esta segunda parte presentamos los cinco primeros lugares en orden descendente.

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5.- Blue & Lonesome. The Rolling Stones (Interscope/Polydor). Una colección de blueses ajenos que los Rolling Stones hicieron suyos, con el mayor respeto y con la mayor lucidez, en una grabación que les llevó apenas tres días. Un sonido a la vez grasoso e impecable, sin fisuras, negro hasta la médula, con un Mick Jagger sorprendentemente destacado en la voz y la armónica, un Jagger intenso y seductoramente bluesero.

Tema destacado: “Ride ‘En On Down”.


4.- Skeleton Tree. Nick Cave and the Bad Seeds (Bad Seeds Ltd). Un disco duro, crudo, terrible, negrísimo, tan desgarrador como la pérdida de un vástago, algo que le aconteció a Cave mientras grababa este álbum y su hijo Arthur, de escasos 15 años, fallecía en una caída al vacío. Austero, casi minimalista, Skeleton Tree resuma y resume arte, pero también sangre, dolor y lágrimas.

Tema destacado: “Jesus Alone”


3.- Post Pop Depression. Iggy Pop (Concord). Qué gran idea fue la de juntar los talentos de Iggy Pop y Josh Homme. Sobre todo para realizar lo que Pop ha anunciado como su último disco. Porque la combinación entre el gran icono histórico del rock punk primigenio y el talentoso hacedor de rock duro funcionó de maravilla.

Tema destacado: “Gardenia”


2.- You Want It Darker. Leonard Cohen (Columbia). Un disco filosófico y profundo en su poesía y austero y espléndido en su música (el sentido melódico de Cohen siempre fue exultante). Las nueve composiciones que lo constituyen no tienen desperdicio: todas poseen algo trascendente que decir, todas brillan desde una oscuridad lírica y musical que conmueve y quita el aliento. El testamento poético musical del gran canadiense.

Tema destacado: “Leaving the Table”


1.- Blackstar. David Bowie (Concord/Virgin). Cuando el 8 de enero pasado apareció este disco, casi nadie pudo anticipar que se trataba de la obra discográfica con la que Bowie se despediría del planeta. Sólo dos días pasaron antes de que nos despertáramos con la tristísima y golpeante noticia de su muerte, debido a un cáncer terminal. Con Blackstar, el gran músico, compositor, cantante y actor (entre varias otras cosas) celebró su cumpleaños 69 (nació justo el 8 de enero de 1947, en Brixton, Inglaterra) y anticipó su muerte, acaecida, pues, apenas un par de días más tarde. Siete son tan sólo los cortes que conforman el álbum, con una escasa duración de 41 minutos. Casi podría ser un EP. Sin embargo, la grandeza y hermosura de esas siete finas piezas hacen que el plato se vuelva suculento, lleno de riqueza artística. Siempre experimental, Bowie presentó aquí una fusión de rock, jazz y pop de espléndida factura. Blackstar es por muchísimas razones un trabajo entrañable y no hay mejor manera de agradecer a David Bowie por todo lo que nos dio que escuchar el disco con deleite y con una dulce nostalgia.

Tema destacado: “Blackstar”