Asentado en Puebla, Jorge Alveláis es un compositor cuya carrera está marcada por la intermitencia. Si bien no ha dejado de trabajar desde la década de los ochenta, cuando formo el grupo Eurídice —no confundir con una banda de igual denominación de reciente creación—, lo cierto es que no ha sido prolífico.

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Sin embargo, este año el guitarrista hizo llegar Mujer. Rock y poesía, obra conceptual en once partes “consistente en poemas y canciones alternadas que narran la vida de una mujer típica de la época actual y los factores machistas que la van sometiendo”. Ahora entrega Polimorfia, trabajo en el cual incluye “propuestas que, hasta donde tengo conocimiento, no han sido exploradas en el rock”.

Estas propuestas básicamente son el uso del politempo, concepto ideado por Conlon Nancarrow, quien propuso que los músicos tocaran en sus propios tiempos. “En Polimorfia —dice su autor— se aplica politempo a un ensamble de heavy metal integrado por dos guitarras, bajo y batería, variando sus velocidades independientemente, con una estructura que facilita al escucha comprender el concepto”.

Otra de ellas son los pianos mecánicos, concepto nuevamente ideado por Nancarrow, instrumentos “capaces de reproducir estructuras rítmicas supercomplejas, imposibles de interpretar manualmente”. Añádase a la lista, además, el heptamicrotonalismo y las frecuencias diferenciales.

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A diferencia de obras en las que los conceptos a aplicar suenan amigables, pero una vez realizados carecen de interés, en Polimorfia opera lo contrario: los conceptos no solo suenan complejos, en verdad lo son, pero una vez transferidos a la música encuentran una adecuada articulación. Sí, son absolutamente experimentales, pero a pesar de la extrañeza inicial, invitan al escucha a adentrarse en este universo sonoro poco convencional, porque nunca dejan de ser fascinantes una vez lo han atrapado.

La obra se compuso entre 1993 y 1996, pero fue imposible lanzarla entonces por falta de recursos técnicos y tecnológicos. “Originalmente el proyecto iba a salir en cassette estéreo; pero intuí que la producción no tendría una calidad a la altura de la composición y preferí posponerla hasta tener mejores condiciones tecnológicas. Cuando en 2004 empecé a experimentar con el sistema de sonido envolvente 5.1, me di cuenta de que dicho formato era el más adecuado para editar el proyecto; pero ello me demandaba más conocimientos, no sólo de producción de audio, sino de edición de video y autoría de DVD, dos áreas que nunca había abordado”, señala Alveláis.

Otra característica de Polimorfia, además de los conceptos ya mencionados, es la yuxtaposición de géneros que presenta como cool jazz y new age o new age y metal, por citar algunos. Acerca de este punto, dice el guitarrista: “Desde un principio propuse que, en vez de trabajar las ideas en temas separados, la obra fuese una sola pieza de larga duración que se transformara durante su desarrollo, propiciando que el oyente escuchara todas las partes sin saltar de un tema a otro”, de forma que el álbum es una conjunción de estilos de un mismo género y  poligenérica, “al conjugar géneros diferentes en una sola composición”.

El resultado es una cacofonía que parece no tener orden alguno, pero en ella, bajo esa vertiginosa metralla de sonidos, se encuentra una musicalidad construida en capas que demanda la colaboración del escucha. A lo largo del trabajo que parece —todo en Polimorfia es diferente a lo que parece ser—, encontramos el despliegue de una imaginativa mente que se ha dado a la tarea de edificar una obra de la que, creo, no existe parangón en México y probablemente en el mundo —tómese con cautela la afirmación anterior, dado el impedimento de conocer todo lo que el ser humano ha producido sonoramente—, por lo menos en los terrenos de la música popular.

Esto es un invitación a adentrarse en un universo exigente y para el cual es necesaria una guía. Qué mejor que la preparada por su autor, misma que puede encontrarse en la página del proyecto (facebook.com/polimorfiaalbum) y que seguramente visitarán con frecuencia, aunque no es una condición indispensable para el disfrute de Polimorfia.