Franz Liszt unió a la belleza de sus obras un virtuosismo que terminaría por imponer al piano como instrumento romántico por excelencia. Dicho virtuosismo se evidencia en ésta que tiene fama de ser la obra más difícil del repertorio pianístico: Mazeppa. En este estudio, Liszt demuestra todas las capacidades que tiene el piano para contar una historia. En efecto, Mazeppa es la historia de un héroe ucraniano que se enfrenta al Imperio Ruso.

piano

  La primera interpretación que propongo es de Deni Kozhukhin. El pianista pasa trabajos para mantener el ritmo y la melodía se pierde en el acompañamiento. El virtuoso consigue sacar adelante el poema sinfónico más o menos con elegancia (que no con arte), pero lo importante en todo caso es apreciar las dificultades técnicas de éste, el cuarto Estudio de Ejecución Trascendental de Liszt.

Mazeppa tiene características de rondó: el tema se repite una y otra vez con puentes de virtuosismo que narran musicalmente un poema de Víctor Hugo. Cada vez que aparece el tema, el héroe parece presentarse desde una perspectiva distinta: exaltado, enamorado o heroico, Mazeppa encarna al personaje romántico que cree en la libertad, la igualdad, la fraternidad. Como el héroe del título, el pianista Boris Berezovsky sale victorioso (aunque golpeado). En la siguiente interpretación, la melodía está más en control aunque se le van algunas notas al músico. Aún así es una ejecución más limpia que la de Kozhukhin, pero el artista suda. Y no es una metáfora.

Con una pequeña búsqueda en la red, uno se da cuenta de que sólo pianistas rusos consiguen enfrentarse victoriosamente a esta obra tan demandante desde todos los puntos de vista. Mi hipótesis es esta: los rusos son herederos de la escuela que fundó Liszt en Alemania y que, en efecto, encontró en el piano (y en Rusia) el instrumento romántico por excelencia. Los pianistas rusos son herederos de Liszt en un sentido textual, la técnica que se enseña en sus conservatorios la han heredado de Beethoven. Los pianistas rusos son herederos del primer músico que ofreció a este enorme instrumento las posibilidades de lucirse realmente.

  La siguiente interpretación, la ofreció Miroslav Kultyshev en el famoso teatro Marinsky de San Petersburgo durante el concurso Chaikovski del 2007. El primer premio estuvo desierto. Cabe la posibilidad de que el jurado haya decidido dar el segundo premio y no el primero a Kultyshev sólo por haber tenido el atrevimiento de presentar esta obra y no haber conseguido una interpretación perfectamente pulida.

En el 2011 ya el Concurso Chaikovsky comenzaba a tener tanto prestigio como el Concurso Chopin. El ganador ese año fue, Daniil Trifonov, probablemente el más grande virtuoso del piano vivo. Lo digo porque un pianista que no se atreve a tocar Mazeppa simplemente no es virtuoso. Los más grandes pueden descalificar a la obra como “fuegos de artificio” como “vanidad”, pero uno siempre se quedará con la impresión de que no pudieron ejecutarla. Trifonov es tan expresivo y tiene tal control de la obra que por momentos parece que está jugando. Crea con ella un universo romántico que demuestra por qué Mazeppa es, se diga lo que se diga, una obra fundamental del repertorio de cualquier pianista que quiera realmente destacar.