rusa

La Escuela Rusa de Piano no es un estilo, no es una sonoridad. Ni siquiera es, en sentido estricto, una técnica. Ante todo, la Escuela Rusa de Piano es una genealogía artística que se remonta a Liszt. El nombre comenzó a utilizarse a partir del gran éxito que tuvieron los pianistas del bloque soviético durante la Guerra Fría y que llegó a su clímax en el Legendario Concierto de 1984 (así se llama el disco) de Eugenio Kissin. Liszt fue prolífico en la generación de alumnos. Son ellos quienes dieron origen a las distintas escuelas de piano que hoy subsisten y aunque la más famosa es la escuela rusa, no es más importante que la escuela francesa que también se remonta a Liszt. El siguiente video es de Alexander Ziloti, alumno de Franz Liszt. Esta grabación fue hecha utilizando un sofisticado sistema neumático que se puso de moda a principios del siglo pasado y que permitía grabar en hojas similares a las de las pianolas tanto el volumen como la expresividad de aquellos extraordinarios descendientes artísticos de Liszt.

Alexander Ziloti fue maestro de Konstantin Igumnov, nieto de Liszt en el sentido interpretativo. La obra siguiente forma parte de una serie de seis piezas Op. 19 que escribió Tchaikovsky en 1873. El compositor acababa de consolidarse como el mayor exponente del arte musical ruso gracias al éxito de su célebre Concierto para piano 1. Esta pieza, del Op. 19 muestra las posibilidades interpretativas de la Escuela Rusa, capacidades que a menudo se confunden con el puro virtuosismo, eso que llamaban los críticos alemanes de aquel tiempo Spektakel y que no debe ser traducido como espectáculo sino más bien como fuego de artificio, banalidad en que a menudo caen los jóvenes intérpretes cuando quieren demostrar que saben mover los dedos. Igumnov lo que hace es cantar. La siguiente grabación se realizó el 3 de diciembre de 1947 en el conservatorio de Moscú.

Konstantin Igumnov continuó la tradición de su maestro y dio origen a un linaje de pianistas que terminaron por dominar el Concurso Internacional de Piano Federico Chopin. En 1927 Lev Oborin, alumno de Igumnov, fue el primer ganador de este concurso y afianzó una forma rusa de tocar a Chopin. La Unión Soviética conquistaba a Polonia no sólo política, también culturalmente. Durante más de sesenta años los rusos tuvieron la última palabra en torno a la interpretación de Chopin. El fin de esta hegemonía tuvo lugar con el triunfo del vietnamita Dang Thai Son y la descalificación de Ivo Pogorelich en 1980. El revuelo que causó la sospecha de que Pogorelich había sido descalificado por cuestiones políticas desprestigió al Concurso durante dos décadas. Hoy, lejos de la hegemonía rusa, el Concurso Chopin asiste a la consolidación de la Escuela Oriental de Piano, pero en 1927 nadie hubiese predicho semejante desenlace. En el siguiente video, Oborin interpreta una mazurka. La obra resulta fundamental en la literatura pianística pues estas formas musicales emanan de la música popular de Polonia y, a pesar de su aparente simplicidad, encarnan lo que Chopin es.

Oborin fue maestro de Vladimir Ashkenazy, probablemente el exponente vivo más notable de la Escuela Rusa de Piano (no olvidemos que Kissin abandonó Rusia para volverse ciudadano inglés y más adelante israelita). Ashkenazy ganó el segundo lugar del Concurso  Chopin en 1955. En el siguiente video, grabado en el Royal Hall de Londres en 1974, Ashkenazy interpreta uno de los conciertos más expresivos del repertorio para piano. Ashkenazy encarna el pathos de Beethoven porque en realidad la Escuela Rusa de Piano es una forma de entender al ser humano; una forma romántica que cree en la libertad, la fraternidad y la igualdad. Es una hegemonía, un linaje, una genealogía sí, pero ante todo es un camino que ofrece al intérprete las herramientas para resolver cualquier problema técnico y hacer que esa mole de madera, marfil y metal que es el piano pueda cantar.

Ahora bien, ¿la Escuela Rusa de Piano ha muerto? No lo creo. Se ha transformado, eso sí, pero los alumnos de Liszt siguen siendo los grandes intérpretes de Chopin. Así lo demuestra el siguiente misterioso video. Se trata de un pianista que se hace llamar truecrypt (así, en minúsculas) y que tiene un canal de You Tube. Grandes críticos han tratado de adivinar quién es. Lo único que puede decirse es que es un músico a la altura de cualquier descendiente de Liszt, en Rusia, en Francia, en Ibeoamérica o en Europa. Su identidad permanece en el misterio como todo aquello que es verdaderamente profundo.

https://www.youtube.com/watch?v=0SO6A63bIwc