En el terreno del rock, siempre es necesario volver atrás para examinar los sucesos que le han dado vida desde la perspectiva histórica de las investigaciones y los estudios que reaniman las búsquedas y hacer las aclaraciones pertinentes. Por eso hay que ver por el retrovisor y festejar en este 2016 los 65 años bien datados de la aparición del género.

¿Cuándo nació el rock exactamente? La respuesta puede ir de lo antropológico (sus orígenes africanos) al cliché más mixtificador (como el caso del año 1955, por ejemplo). Sin embargo, un lugar común por más que se repita no se convierte en una verdad. Para eso están los datos duros de la historia y los registros de grabación y archivo, que por fortuna existen: la International Federation of the Phonographic Industry [IFPI] con sede en Londres, muy bien documentada; la Recording Industry Association of America; el World Music Institute neoyorkino; la American Record Corporation; la Smithsonian Folkways y los Archivos de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, con sede en Washington, todas instituciones que llevan un exhaustivo registro de todo lo publicado.

En 1949, la revista Billboard, la oficiosa biblia de la industria musical, a través de uno de sus editores –Jerry Wexler– eligió el nombre de rhythm and blues (r&b) para denominar a la música hecha por negros para público negro, apartándose así del antiguo término (race music) de significado más folklórico (y racista). A partir de ese momento el género apareció en las listas de ventas del Billboard, pues el número de compradores de estos discos había crecido tanto que decidieron que era hora de participar en el fructífero negocio. El r&b era un producto compuesto de acción, sexo e historias cotidianas, interpretado por Howlin’ Wolf, Wynonie Harris, Louis Jordan y Fats Domino, entre otros. Su público incluía ya a adolescentes blancos a quienes esa música servía de estimulante sonoro.

En 1951, el dueño de una tienda de discos de Cleveland, Leo Mintzer, se quejó con el disc jockey Alan Freed de que su radiodifusora, de la que Mintzer era patrocinador, no programaba nada de r&b a pesar de que los adolescentes blancos y negros le pedían esta música en grandes cantidades en su tienda. Freed decidió incluirla en la programación.

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Alan Freed

Fue tal el éxito que el locutor inició una emisión especial al respecto, bajo el sobrenombre de Moondog y con su particular estilo de locución que incluía durante la transmisión comentarios locuaces, ruidos y onomatopeyas. Así, entre sus vociferaciones había brotado un término singular: “¡Hey, hey, hey! Let’s rock and roll”. El programa Moondog Rock & Roll Party arrancó el 11 de julio de 1951 con tal grito y la pieza “Rocket ‘88”, que le había hecho llegar Sam Phillips. El mundo sería otro.

En aquella época, el acceso al nuevo cuño se debía exclusivamente  a los esfuerzos de pequeños empresarios blancos que se ganaban la vida grabando y vendiendo música negra, primero bajo el término de “race music” y luego como “rhythm and blues”. Uno de ellos era Sam Phillips, quien desde 1945 trabajaba en Memphis como disc jockey y buscador de talentos. Durante una de sus andanzas no muy lejos de ahí, le había dado su tarjeta a Ike Turner, el multiinstrumentista y compositor líder de la banda The Kings of Rhythm, por si un día decidía visitarlo.

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Ike Turner

En 1951, Turner partió de Clarksdale rumbo a Memphis para intentar ganarse la vida escribiendo canciones, haciendo arreglos y acompañando a intérpretes de rhythm and blues. Se presentó con Phillips, quien le sugirió realizar una sesión de grabación. El grupo llegó con un tema titulado “Rocket ‘88”, que era el nombre de un modelo de autos Oldsmobile. La letra era una especie de jingle con doble sentido sexual, cargada de emoción y brío, acerca de los tres temas que a partir de entonces estarían omnipresentes en el naciente rubro: los autos, las mujeres y la bebida. La grabación también presentaba una novedad, el sonido de fuzz, en el riff de la guitarra de Turner.

Sam Phillips puso los créditos de letra y música en el orden alfabético de los miembros del grupo. Por eso Jackie Brenston, el saxofonista y cantante, aparece como el autor, aunque Ike Turner nunca se cansó de repetir que él había sido el creador de la composición, la cual repercutió con mucho éxito en las listas de popularidad de 1951 luego de su lanzamiento por Alan “Moondog” Freed bajo el naciente nombre de rock & roll. Por todo esto y con el apoyo histórico de los registros sonoros ya mencionados, “Rocket ´88” debe ser considerado el primer rock and roll grabado, divulgado, etiquetado y escuchado como tal. De esta manera, las siglas r&b cambiaron a r&r.

Freed le descubrió a su auditorio adolescente blanco discos de artistas negros nunca antes programados, una música que los haría enloquecer. Así, por haber bautizado y lanzado al género, figuraría desde entonces como su padrino en la historia de la cultura popular.

Tras el fenómeno de “Rocket ‘88” los covers no se hicieron esperar. Un grupo de country & western llamado Bill Haley and The Saddlemen realizó su versión del tema, con tan buenos resultados que Haley se planteó cambiar de estilo y rescatar temas para reciclarlos como r&r. Luego, como Bill Haley and The Comets, grabaría el tema “Rock Around the Clock”.

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Bill Haley & his Comets

A la postre, la industria discográfica –sólo pendiente de las ventas– tomó esta pieza como el primer tema de r&r por haber obtenido el escaño principal en las listas del Billboard al vender millones de copias en julio de 1955, cuatro años después de inaugurado el nicho. Además, la canción había sido grabada por un grupo blanco. Una decisión basada en razones comerciales y segregacionistas, no artísticas o históricas. Con ello se quiso borrar de un plumazo toda la realidad de los antecedentes histórico-musicales y las raíces negras del nuevo género. Sin embargo, ahí están los libros y registros mencionados para poner en blanco y negro la realidad.

 

 

Un comentario en “Los olvidados
Rocket ’88, la piedra fundamental

  1. El Rock AND Roll es una música que creo adictos, a los que al escuchar este ritmo los atrapa, corriendo por sus venas, dándoles vida.