La banda española Love of Lesbian eligió la Ciudad de México como punto de partida de la gira que respalda su nuevo disco, El Poeta Halley. Durante su visita nos sentamos a charlar con tres de sus integrantes acerca de su flamante álbum, Joan Manuel Serrat, las mutaciones de la industria musical y su cariño por México, en donde ofrecerán este mes de noviembre conciertos en Monterrey, Guadalajara y la Ciudad de México.

Por muchas razones, el álbum El Poeta Halley ha significado un punto de inflexión en la historia de Love of Lesbian. La banda de indie rock está viviendo un momento especial con su nueva obra, la cual ha sido aceptada con los brazos abiertos por el público y la crítica. Tal vez el cambio más obvio que han experimentado es que ahora el grupo se encuentra cobijado por una disquera transnacional, Warner Music. Tras casi veinte años de caminar por el circuito independiente, sus integrantes tomaron la decisión de firmar el contrato porque, entre otras cosas, esto les daría la infraestructura necesaria para expandir sus horizontes a otros lugares, entre ellos, México.

Otra de las novedades de este disco –que de alguna manera se alinea con la búsqueda consciente de la agrupación por trabajar el disco como un todo y no sólo ofrecer canciones inconexas– es el arte de portada y es que decidieron trabajar en mancuerna con el ilustrador español Sergio Mora, para desarrollar un LP que en lo artístico y lo visual es casi un objet d’art –en España la edición de El Poeta Halley salió a la venta con un libro que incluye las ilustraciones de Mora. Como escribió Julián Saldarriaga, guitarrista de la banda, en un texto publicado en Mondo Sonoro: “El responsable de tamaña faena es Sergio Mora y ha sido un verdadero placer trabajar con él. Hacía tiempo que admirábamos su trabajo y desde el principio se ha mostrado participativo y emocionado con los temas y el mundo que queríamos crear”. 

Finalmente, El Poeta Halley le ofreció al grupo la feliz oportunidad de hacer una colaboración con Joan Manuel Serrat, personaje al que admiran. En la canción que cierra el disco, “El Poeta Halley”, el cantautor catalán recitó las palabras escritas por Santi Balmes, lo que supuso todo un hito y un honor para el front man de Love of Lesbian.

A raíz de su visita, nos sentamos a charlar con tres de sus miembros, Oriol Bonet, batería, Joan Ramón Planell, bajo y Julián Saldarriaga, guitarra. Apenas iniciada la entrevista, al preguntarles cómo se sienten tras pasar dos semanas en el número 1 en España, la respuesta de Julián Saldarriaga fue: “Estamos apesadumbrados”, con lo que explotamos en carcajadas y el hielo claramente se rompió.

Ya retomando la compostura, Julián siguió: “Estamos muy contentos y felices. No grabas un disco para que ocurran estas cosas, pero cuando ocurren encuentras el valor y la parte positiva. Un disco lo haces para expulsar tus monstruos y para grabar esas cosas que tienes en la cabeza. Hemos pasado semanas en el número 1 en España y eso nos pone muy orgullosos”.

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¿Cómo se sienten en esta nueva etapa de su carrera con todos los éxitos que vienen cosechando en estos días?

Planell: Supongo que todavía tenemos la sensación esta romántica de las cosas bien hechas, pero la idea de que no somos masivos. La gente de afuera nos ve como una cosa más grande de lo que nosotros nos podemos creer. Los domingos seguimos comiendo en casa de nuestros padres…

Saldarriaga: Creo que esto se debe a un carácter muy catalán, debo decirlo. Por ejemplo, uno de los equipos de nuestra ciudad, el futbol club Barcelona, lleva años ganando todo y cuando pierde, somos un equipo de mierda, no servimos para nada. Es algo muy catalán.

Bonet: Que esa inocencia tampoco se pierda. Es bueno tenerla, porque te pone los pies en el suelo. Y eso es positivo.

¿Por qué eligieron “Planeador” para abrir el disco?

Saldarriaga: Primero teníamos pensado que fuera “Océanos de sed”, porque era una canción que nos parecía muy original para abrir el disco y luego vimos que “Planeador” ya estaba hablando de Halley Star, pues empieza: “Que os puedo contar / de la leyenda de Halley Star”. Era la entrada perfecta. En estos años hemos estado descubriendo el carácter o la personalidad de Halley Star. Es una letra que viene a dar muchas notas de aclaración de lo que va a seguir luego. El personaje Halley, la ambición que hay a nuestro alrededor, la inspiración, ese personaje que está planeando por encima de nosotros.

Bonet: Líricamente era muy acertado que empezara así. Era la cabeza y cuando escuchas el resultado final, te das cuenta de que es como capicúa y al final se unen. Acaba siendo un círculo. Nos hemos sorprendido mucho con este disco, pensamos que nos estamos alejando de lo que habíamos empezado a hacer, pero te das cuenta de que es un álbum que de una forma u otra está conectado con nuestros primeros trabajos en castellano. Lo que estás haciendo es un círculo. Es una forma más literaria de cerrar este círculo, de “Planeador” a “El Poeta Halley”. Este no es un disco tan conceptual como pudo haber sido 1999. Recuerdo y me gustó lo que dijo Martí Perarnau de la banda: “Es como si tuvieran un texto y lo hubieran trozado en trece y hubieran hecho trece canciones con este texto”. El Poeta Halley —que aparece en cuatro o cinco canciones— es lo que va uniendo al disco. No creo que sea un disco tan conceptual como fue la historia de 1999.

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En una entrevista del 2012 en El País, hablaban de por qué habían estado mucho tiempo de gira y lo que dijeron era: “¿De qué vamos a vivir? ¿De vender discos?” ¿Han notado algún cambió del 2012 para acá?

Planell: Parece que está pillando un poco de fuerza lo de los vinilos. Aunque es medio romántico.

Bonet: Esta nueva forma del consumo de la música ha impulsado a las bandas a que todos los temas sean buenos. Es positivo porque te pone las pilas, pero en contrapartida lo que ha salido muy dañado ha sido el aspecto físico del disco, el continente de esa música. Las bandas estamos haciendo un cambio que tiene que aportar valor a ese continente. En España, el disco ha salido como disco-libro que puedes leer, que puedes ver. Es un disco alma de vinilo. Mira las ilustraciones de Sergio Mora, quien ha hecho algo increíble con el arte, el universo que ha creado traduciendo las letras de Santi a formato visual. Las bandas y las compañías se han dado cuenta de que tienen que aportar valor a ese continente, ya sea un vinilo, un USB, un muñeco, da igual. Pero la realidad es que se siguen vendiendo pocos discos. A nosotros nos gusta salir de la zona de confort. Hicimos un disco conceptual con 1999 cuando no se hacían discos conceptuales. Hicimos un disco doble con La noche eterna. Los días no vividos, cuando no se hacían discos dobles. Ahora hemos sacado un disco con alma de vinilo que lo puedes leer, cuando la gente consume de forma irracional o consume píldoras. Nos gusta mucho cuando nos dicen que escuchan el álbum de cabo a rabo. Eso es positivo, es lo que buscábamos. Es lo que decimos de este disco: chicos tómenselo con calma, tomen una cerveza y siéntense a degustarlo. Es una obra que se degusta.

Planell: El 4 de marzo que salió el disco, la gente estaba un poco fría tras haber escuchado los singles. Y una vez que vino el formato completo fue cuando a la gente le gustó y se convirtió en número uno. Y aquí fue la paciencia de entender de qué iba todo el rollo. La aceptación fue más grande cuando salió el disco completo.

¿Ustedes componen teniendo en cuenta este cambio en los consumidores de música?

Saldarriaga: Creo que nos hemos comportado como unos viejos que no quieren aceptar el cambio, ja ja. El disco anterior fue un disco doble, cuando parecía ser lo más anti-comercial después de 1999. Y en este lo que pretendíamos era que todas las canciones tuvieran un valor y que el orden tuviese sentido. En los créditos del disco pedimos que la gente se acerque con un espíritu sereno. Ese es un error de nuestros tiempos, que todo debe ser inmediato. Lo importante es que te sorprenda y que le des oportunidad a los discos completos. No todos los mensajes son inmediatos. No todo tiene que caber en 140 caracteres. Para este álbum quisimos mandar el mensaje del proceso de las canciones, del arte. Los dibujos de Sergio Mora están hechos a mano. Este disco parece ser más de otra época. A nosotros no ha afectado poco y no cambia nuestra manera de hacer música. Somos un poco kamikazes.

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¿Qué tal fue la experiencia con Serrat?

Saldarriaga: Muchas generaciones lo hemos visto como la punta de la lanza. Serrat vino al estudio, ya le habíamos dado antes la letra y dijo: “Creo que esta letra es muy larga”, ja ja. Estábamos todos muy nerviosos antes de que llegara. Subiendo, bajando. ¿Estoy guapo? ¿No estoy guapo?

Bonet: ¡Era como un gallinero!

Saldarriaga: Y cuando llamó a la puerta, todos tranquilos, serios. Muy serenos. Disimulando la emoción. “Hola, ¿qué tal? ” Vino, estuvimos hablando de futbol, él es mucho del Barça. De comida. Se puso a escuchar la canción y le gustó, hizo alguna corrección –estaba en lo cierto. Y lo hizo en dos o tres veces. Lo pusimos con la música y quedó perfecto. Nos emocionó, se nos puso la piel china, lágrimas. Para Santi fue un momento muy especial que Serrat dijera sus letras. Ese es el final perfecto para este disco. Aunque nos acarrea un problema a nosotros: ¿cómo vamos a acabar el próximo?

Bonet: Otra experiencia que nos recuerdan mucho, pero éramos muy ingenuos en esa época, menos mal… Fue en el año 2000 que teloneamos a The Cure en el Dream Tour, cuando presentaban Blood Flowers. Tengo grabadísima la entrada que hizo Robert Smith en el Velódromo de Valencia, con un ramo de rosas increíble y se puso a repartirlas. Tenías delante la persona que siempre habías tenido en un poster colgado en la pared de tu casa. Fue algo que nos impactó mucho. Fue una de esas experiencias bonitas que hemos tenido. Después volvimos a la durísima realidad de tocar frente a una persona en Talavera de la Reina. Hemos tenido colaboraciones con otras personas que admiramos muchísimo, como Manolo García, Eva Amaral, Pancho Varona, el Señor Loquillo. Este trabajo que tenemos nos ha dado la oportunidad de conocer gente increíble que admiramos muchísimo. Cada uno se va guardando esa experiencia en el corazón y eso nos hace entender que para llegar ahí hay que trabajar mucho. Sin trabajo no se llega a donde ha llegado esa gente. Y ser muy honesto, muy constante y persistente. Otra persona con la que nos fliparía trabajar es Enrique Bunbury y precisamente hoy veníamos en el avión viendo su documental El camino más largo. No puedes dejar de ser constante, de creer en lo que tu intuición te dice que hagas. Él, después de un Estadio Azteca, se va a hacer una gira a Estados Unidos de 28 conciertos en lugares en los que entran 300 personas. Eso es lo que da valor. Y de estas cosas aprendes de estos personajes.

Planell: Estos 18 años, ahora que lo veo en perspectiva, hemos tenido unas experiencias brutales.

Bonet: Recuerdo mucho el festival cuando se llamaba Low Cost, en una plaza de toros. Es el primer festival que se llenó de gente. Y fue una locura.

Planell: Llegó Editors a tocar antes y la plaza estaba bien. Cuando terminó, la plaza se llenó hasta la bandera y era porque íbamos a tocar nosotros. Y como que no entendíamos. La gente cantando los temas… Mira, piel de gallina.