Todd Clouser siempre está en movimiento. El guitarrista posee una historia con entreveros: vivía en Los Cabos, Baja California, componía en solitario, montaba sus composiciones, las tocaba con diferentes músicos, pero era un proyecto completamente individual. Cuando decidió registrar su trabajo en CD se hizo ayudar de otros colegas y así nació A Love Electric, primero como un proyecto en solitario para luego evolucionar a un trío (Clouser, Hernán Hecht, batería; Aarón Cruz, bajo) que hoy es una de las entidades más salvajes y potentes de la escena del jazz,  rock y anexas de este país.

Este año, junto con Zazil Collins, presentó un e-book bilingüe, Músicos en la Ciudad de México, que recoge textos de 42 músicos provenientes de distintas corrientes, diferentes generaciones y que trabajan en la urbe.

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También entregó una obra con Billy Martin (batería, percusiones), JT Bates batería), James Buckley (bajo) y 58 vocalistas (conocidos y anónimos), Chant, obra comunitaria en la cual las voces se añadieron a la base formada por los músicos mencionados. Es un álbum que tiene rasgos muy visuales,  en él pinta con las voces, guitarra y su voz (la más de las veces filtrada por un altavoz o un efecto similar), algunas viñetas de viaje. A veces, en la narrativa que construye, se presenta como un observador omnipresente y omnisapiente; otras se ubica a ras de piso; no solo observa, también convive con los personajes que busca pintar en sus temas, casi siempre una horda anónima (“Calle Rumania en la Mañana”); otras su voz se distancia un poco para mirar como en medium shot la procesión de sus actores y los ambientes en donde éstos se desenvuelven. Unas veces es el campo, el paisaje árido, otras la vida citadina; ocasionalmente son un poco sórdidos (“Whiskkey Rattle”), a veces hurga en las raíces, especialmente cuando los motivos africanos o negroides afloran (“Dead Men Beneath the Dirty Ground” , “You the Brave” ) y rara vez el enfoque es minimalista  (“Medicine in the Tree”).

No obstante los logros individuales y grupales, el inquieto Clouser busca más proyectos y uno de ellos es su asociación con la cantante Renee Mooi. En 2014, ambos grabaron el EP My paper bones, tres canciones en las cuales la producción que él hace  es muy interesante porque busca que la voz de ella brille y para ello solo la arropa,  le crea el marco propicio para su lucimiento. Uno de los temas que allí grabó la dupla es “As You Are”, melodía de instrumentación mínima que deja la voz de Mooi casi desnuda, lista para explayarse, expandirse, seducir, tocar el hombro, provocar. Es  la versión en inglés de “Así será”  que aparece en I’m on my mother’s side, otro EP recientemente editado en donde el guitarrista-vocalista-pianista y la cantante, se hacen acompañar por Aarón Cruz (bajo) y Jorge Servín (batería).

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Aquí, la voz de ella es profunda, distintiva, una de esas gargantas que se graban de inmediato ¾con ligero parecido a PJ Harvey¾, y  mella directamente el corazón;  eso sucede con “Atom Bomb Baby” el corte inaugural. Clouser, por su parte, orienta una de las guitarras a una vena ácida, pero en términos generales busca arropar la voz de Mooi.

“Hard Time Killing Floor”, una original del bluesista Skip James, comienza con un susurro, multiplicado, de Mooi, en una vena gospel, cercana al soul y la guitarra de Clouser que explora los terrenos del blues; ella es suave, turgente, incisiva, sensual; la guitarra de él exuda una tristeza milenaria, al igual que en  “Forgive Yourself” .

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“I Am Weak”, sin llegar a ser más vital, sí muestra un dejo de esperanza, la voz es menos dolorida, hay más luminosidad en ella y la música también se abre a un  nuevo horizonte (el percutir de la batería como si marcara el ritmo del caminar, los coros de Clouser y la voz de éste cual si diera un resumen noticioso en el fondo). Por su parte, “Unbreak the Morning”  es también más abierta, con mayor claridad, como si se llegara al final del trayecto, del viaje que es este I’m on my mother’s side; la voz de Mooi realmente es conmovedora, se incrusta en la cabeza y allí se queda, no resbala, crea una serie de  sentimientos que, por lo menos esta ocasión, son edificantes.

La colaboración cierra con la ya citada “Así Será”, broche idóneo para este encuentro de personalidades que lograron la fusión sin necesidad de dejar nada de su esencia fuera. Procuraron ser ellos mismos y lo consiguieron, el resultado son estas seis canciones, bellas, sublimes, candentes y llenas de vida. Todo un embrujo.