Desde que surgió, este cuarteto femenino se convirtió en una de las esperanzas para devolver al rock nacional su perdida esencia rocanrolera.

ruido-rosa-1


Dentro del tristísimo panorama del rock que se hace en México, tan repleto de grupos y solistas que se empeñan en sonar como poperos argentinos o ñoños españoles, tan influido por gruperos, sonideros, regueteoneros y cumbiancheros, tan falto de sonidos que remitan precisamente a eso que desde hace medio siglo conocemos como rock, toparse con una agrupación que se ha decidido por un estilo netamente rocanrolero es hoy por hoy un verdadero hallazgo que merece resaltarse.

Poco importa si el grupo en cuestión se encuentra conformado por hombres o por mujeres, aunque el que esta vez nos convoca es un cuarteto femenino dueño de una admirable potencia hormonal y de una propuesta que sorprende. Me refiero a Ruido Rosa, conformado por Alejandra Moreno en la voz, Daniela Sánchez en la guitarra, Carla Sariñana en el bajo y Alice Zepeda en la batería y con diez años ya de andar en el camino.

ruido-rosa-2

¿Cómo fue que comenzó todo?
Carla: Fue hace como seis años, cuando una amiga de la escuela que tocaba la batería y yo decidimos hacer algo. Empezamos jammeando y pensamos en formar un grupo. Pero no es tan fácil encontrar a niñas que toquen y compartan tus gustos musicales. Por suerte conocimos a Alejandra, quien tenía otro grupo en la escuela, y se unió a nosotras y luego otra amiga me presentó a Daniela (“Es rarita como tú”, me dijo) y las cosas se fueron dando. Entonces nos pusimos a componer canciones, a tocar donde se pudiera, a participar en concursos.

¿De qué manera surgió su sonido, cómo lograron integrar sus diferentes gustos e influencias?
Daniela: El sonido de Ruido Rosa salió realmente durante la grabación del primer disco. Hasta antes de eso, teníamos un estilo y era rock, pero estaba un poco perdido. Claro que cada una tiene sus propias influencias. Carla es más funkie, a mí me gusta el blues, cada una es diferente y al final el disco te da eso: variedad estilística. Puedes escuchar de pronto algo de metal o algo más bluesero o hasta una balada como “Días de verano”.
Carla: Si en algo siempre nos enfocamos es en sonar a rock-rock. Clásico, fuerte.
Alejandra: Es que eso es lo que nos gusta. Estamos en una época en la que se escucha un rock más suavecito, pero al final nuestras mayores influencias siguen siendo las del rock fuerte, el rock clásico que es el que más nos gusta oír. Hacemos lo que a nosotras nos gustaría escuchar.

¿Cómo componen sus temas?
Alejandra: Es una labor colectiva. Ya sabes, alguien llega con un riff o una idea, lo empezamos a trabajar entre todas y normalmente se cambia mucho de la propuesta original. Yo le empiezo a meter algo de melodía y voy trabajando la letra. Pero es un trabajo en conjunto y eso es lo que le da mucha variedad a la música que hacemos y hace que no todo suene igual y que cada canción tenga un toque diferente.

Tener una banda de mujeres es como un arma de dos filos. Por un lado les puede abrir muchas puertas, pero también pueden sufrir discriminación, prejuicios y desprecio del lado masculino. ¿Cómo han vivido esto?
Carla: La gente puede decir: “velas, están bonitas, son puras niñas y por eso les dan chance de tocar”. Pero si lo hiciéramos tan mal, por más feas o guapas que estuviésemos la gente no nos pelaría. Sabemos que una mujer en el escenario con tres o cuatro hombres es más creíble que cuatro mujeres solas. Es un combate que tenemos que librar día con día.

ruido-rosa-3

Ustedes ya le abrieron a Kiss. ¿Cómo fue esa experiencia?
Daniela: Ninguna de nosotras pensó en el boleto que iba a ser abrirle a Kiss. Teníamos mucho miedo. Cuando nos subimos, nos abuchearon horrible, pero en el momento en que empezamos a tocar toda el mismo público se quedó con la boca abierta y al final hasta nos pidieron otra.
Alejandra: Estábamos un poco nerviosas. Vimos comentarios en la página de Ocesa de gente que escribía cosas como “¿y esas quiénes son?” o “¿y esas viejas qué?”. Sí teníamos algo de miedo y nos preparamos para un show súper rápido. Sabemos que en los conciertos, a las bandas que les toca abrir, sean buenas o no, la gente no les guarda respeto, les gritan y las abuchean. Así que nos preparamos psicológicamente y dijimos: “vamos a hacer lo que sabemos hacer y nos vamos”. Pero nos llevamos una muy buena sorpresa. En Monterrey, nos empezaron a chiflar desde que estábamos conectando los instrumentos. En la primera canción yo veía a los espectadores y estaban inexpresivos, pero ya en la segunda comenzaron a aplaudir. Mira que nos tocó un público muy duro, porque los fans de Kiss son muy apasionados. En el Palacio de los Deportes pasó lo mismo y gracias a eso y a la salida casi inmediata del disco, se nos abrieron muchas puertas.

¿Tienen relación con otras bandas de mujeres?
Alejandra: Una vez tocamos en un evento de puras mujeres, pero no nos tocó convivir con las demás. Solamente con Jessy Bulbo.

Las bandas actuales, sobre todo en México, casi no hacen riffs. Ustedes, en cambio, sí. Háblenme de eso.
Daniela: Los hacemos entre Carla y yo. Es que no hay nada como un riff que te engancha y hasta te hace mover la cabeza, no importa si es tuyo o de otra banda. Si tienes un riff, ya tienes hecha la canción.

Otra tendencia actual es la de las bandas mexicanas que cantan en inglés. Ruido Rosa lo hace en español, ¿por qué?
Alejandra: Muchas de las letras de las canciones del disco en un principio estaban en inglés. Es un idioma que se presta para el rock, porque sus  palabras son cortas y se adecua mucho más a las estructuras musicales del género. En ese sentido, el español ofrece mayores dificultades. Por eso es más fácil, ya que tienes una melodía, llenarla de palabras en inglés. Pero ese es el reto y por eso nosotras decidimos cantar en español, para comunicarnos con nuestro público natural que es el de lengua española.