Cuando se habla de rock hecho en México, los reflectores alumbran la superficie y dejan de lado aquello que no se ajusta a lo comercial y vendible. Aquí hacemos un rápido repaso por tres producciones que no nacieron con la idea de alcanzar ventas masivas y que más que negarse al olvido, merecen ser conocidas.

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Shamanika

Shamanika es un quinteto integrado por Ian U. Nava (guitarra), Homero Jiménez (synth pads y voz), Aura Rebollo (voz), Rodrigo Valenzuela (bajo) y Andrés de Robina (batería acústica y electroacústica) que se define como un “ensamble de improvisación libre, freestyle, noise y jazz rock”.

Hace unos meses debutaron con Remolinos (Cero Records), una placa perlada de improvisación, grabada prácticamente in situ, con apenas algunos overdubs para insertar la colaboración de Rafael Couto (medios electrónicos) en un par de tracks.

Shamanika hurga en el lenguaje sonoro y busca expandirlo; es un proyecto que desconoce el significado de la palabra convencional. Probablemente en su música haya  un impulso rockero, una actitud, pero su propuesta está dominada por una libertad más propia del jazz y la experimentación  de la electrónica.

También han alejado de su lenguaje el vocablo canciones. No hay en ninguno de sus temas una melodía visible, un estribillo para recordar. Sí, en cambio, borbotones de sonidos, ruidos que oscilan y se mimetizan con la música, música expansiva que no se contenta con lo banal o digerible y en cambio tiende a la provocación, a manifestarse como una entidad que crece, se desarrolla, adquiere vida propia y se conforma en el curso de su duración. En los diez cortes que forman este CD, efectivamente aparecen remolinos de sonidos, círculos que poco a poco se convierten en una espiral y de los cuales es difícil alejarse; una vez que te han tomado, lo mejor es seguir su curso y regodearse con el trayecto.

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Mal’Akh

Mal’Akh, en hebreo, significa ángel o mensajero. Amparado bajo ese nombre, en 2012 apareció Néctar (Intolerancia), primera grabación del cuarteto fundado por Felipe Pérez Santiago (guitarra, bajo, electrónicos) y Juan Antonio Arévalo (batería, sampleos). Cuando la Cineteca Nacional puso en marcha el ciclo Bandas sonoras, cine mudo a ritmo de rock, invitaron al grupo y su guitarrista propuso hacer un homenaje al cine de animación. Así nació Animalik; ante el éxito de una primera “temporada”, se añadió una segunda y para la tercera se eligieron cortos con enfoque erótico: Animalik XXX.

En 2015, llega el momento de poner en circulación las dos primeras fases y se lanza el DVD Animalik. Colección cortometrajes animados Vol. 1 & 2 (Cero Records), quince cortos de diferentes países y épocas musicalizados por la agrupación. A Arévalo y Pérez Santiago se unen Sofía Zumbado (saxofón) y Jaime Vargas (bajo). A la aventura de musicalizar los cortos se suman como invitados, en diferentes cortes, Jefferey Zeigler y Natalia Pérez Turner (cellos), Denise Gutiérrez, Dora Juárez, Sarah Worden y Ana Ragasol (voces), Mary-Elizabeth Thompson y Alejandro Escuer (flautas) y Hernán Hecht (improvisación de batería).

Animalik  es un trabajo poliédrico, irreductible. En él, Mal’Akh va de la creación de temas en los cuales hay un vértigo cibernético-electrónico mezclado con una dosis de suspenso (“Pixels”) a composiciones en las cuales el predominio es de la música de cámara con el rock y el jazz, lo que resulta en una veta moderna del rock en oposición, en la que lo mismo encontramos algo de minimalismo mezclado con jazz y rock (“The Devil’s Ball”), canciones atípicas (“Malice in Wonderland”) y en donde incluso se advierten rasgos de klezmer (“The Sound of Music”), elementos con los cuales bordan un fino tejido sonoro y que hacen de esta producción una indispensable en cualquier discografía apegada a lo distinto.

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Jorge Alveláis

Jorge Alveláis es un guitarrista y compositor que en 1983, junto con Antonio Pasos, fundó Eurídice, dueto de guitarras y voces considerado el primer grupo de rock progresivo de Puebla que grabó solo un álbum, titulado Tierra extraña. ¿Qué emisora transmitió estas composiciones? ¿Qué revista de la capital se encargó de reseñarlo? Pocos se enteraron de su existencia y la disolución fue un acto natural. Sin embargo, el guitarrista persistió. Editó Garabato, “un cassette del que vendí 400 copias”. En 1996 lanzó Desde el pasado, disco en el que él toca todos los instrumentos, entrega un ramillete de canciones y temas instrumentales en los cuales persiste su afán de crear piezas con estructuras y sonidos progresivos, con otras más sencillas cuya temática se acerca un tanto al trabajo de los cantautores.

Posteriormente graba En concierto, se adentra en el silencio y lo rompe con Alveláis Plays Lennon. Este 2016, luego de visitar a uno de los clásicos, entrega en formato DVD Mujer, rock y poesía (Independiente), obra conceptual en once partes “consistente en poemas y canciones alternadas que narran la vida de una mujer típica de la época actual y los factores machistas que la van sometiendo”. La historia, el transcurso de las féminas a lo largo de la historia y los momentos decisivos en su vida permiten al guitarrista entregar esas letras en las que funde lo poético con la denuncia social. Musicalmente, el trabajo abreva del progresivo en su veta sinfónica y lo adereza con un filón energético, duro por momentos, perlado de solos de guitarra lacerantes que rasgan el aire y se combinan con melódicos pasajes de los teclados para crear un fino tapiz. Una combinación no muy explorada en los territorios del progresivo nacional y que aquí rinde excelentes resultados.