Recordamos American Idiot, la ópera rock de Green Day, a 12 años exactos —el 21 de septiembre de 2004— de su lanzamiento.

I
La primera canción es mala y da nombre al disco: American Idiot (2004; Reprise). Estridente y sin haber interesado cansa. No obstante, representa un paradigma en la carrera de Green Day: la introducción de un personaje.

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Se trata de un adolescente que se jura a sí mismo (en una entrada de su diario del 23 de febrero de 2004) nunca ser otro estadounidense idiota. Las elecciones presidenciales están cerca y no va a permitir que George W. Bush sea reelegido, así tenga que comenzar una revolución. 

¿Sus argumentos?: “¡La nación está controlada por los medios!”. El resto de su arenga son imágenes confusas sin dirección alguna (“¿puedes escuchar el sonido de la histeria?” (…) “bienvenido a un nuevo tipo de tensión que atraviesa esta nación alienada donde todo está hecho para salir mal”) y esta ausencia de ideas entorpece el flujo de la música.

Sin mensaje con el cual brillar, la melodía carece de fuerza expresiva y Billie Joe Armstrong (1972; cantante, compositor y guitarrista) grita para inyectar fuerza al canto; es una energía falsa, sin raíces; la voz se le estrangula y termina por caer en la repetición obsesiva de una frase (“don’t want to be an american idiot”) que cada vez parece más pueril y vacía.

La segunda canción es muy buena y da nombre al personaje: “Jesus of Suburbia”; dura nueve minutos, se divide en cinco partes y acontece en el interior de Jesús, quien deja de hablar de política y se presenta: ¿Quién eres?: “el hijo del amor y del odio” ¿Qué comes?: “refrescos y Ritalín (…) cigarros y marihuana”. ¿Dónde pasas tus días?: “en el estacionamiento de un 7/11 al final de una carretera perdida que termina en esta ciudad condenada (se trata de Oakland, esa otra California insegura y sombría; ahí vive con su mamá divorciada). ¿Qué lees?: “los grafitos en un baño portátil con atención mística, como si fueran las Sagradas Escrituras”.

La profusión de detalles provoca que en la música todo fluya: la inventiva melódica es continua y la voz de Billie Joe, voluminosa y de colores baritonales, actúa en el interior del personaje para revelar diferentes facetas de su personalidad: violenta y solitaria, cruda y franca; controlada por la confusión y la tristeza; el amor lo aterra; odia a su padre que lo abandonó; viste de negro, olvida bañarse todas las mañanas y no tiene dinero.

¿Cuáles son tus sueños?: “escapar, dejar atrás este huracán de malditas mentiras; he perdido la fe en esta ciudad que se desvanece”-

Jesús le roba dinero a su mamá (“fucking bitch”) y toma un autobús hacia Nueva York.

II
Nueva York recibe a Jesús con lluvia. No ha comido. Cierra los ojos y ve caer bombas. Las gotas se precipitan a su alrededor ígneas y siniestras. Los últimos dólares robados los gastó en cerveza. No sabe dónde va a dormir y camina por un bulevar desierto; sin coches, sin luces, sin gente. Han desaparecido los rascacielos; están ocultos entre la niebla. Camina solo con la esperanza de que alguien lo encuentre. Necesita mujeres y amigos. Cae de cansancio en un parque, se masturba entre los matorrales; quiere olvidarse de sí mismo. Salen las estrellas. Se siente perseguido.

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Al final del bulevar, San Jimmy baja hacia él. Es un drogadicto salvaje; atento lector de Poe; conocido como el Santo Patrón de la Negación; líder de un pequeño grupo armado de terroristas. San Jimmy le ofrece a Jesús su sillón y le regala una pistola. Ligas en los brazos y venas hinchadas; inyecciones de novocaína. La droga es fin, nunca explicación ni sentido. A Jesús le permite ver el dibujo de su vida lleno de color en su cabeza.

Jesús decide unirse al comando armando de Jimmy; todos los miembros se reúnen tres veces por semana. Whatsername es la ideóloga del grupo; una rebelde idealista experta en explosivos; quiere quemar edificios y tomar aeropuertos.

Jesús se enamora; le miente. Tienen sexo y ven películas. Duermen juntos. Él sigue mintiendo. Whatsername lo acusa de cobarde; le escribe una carta y lo deja. Jesús le pide coger por última vez y aprovecha para robarle dinero.

Jesús compra un boleto de camión para regresar a casa de su mamá en Oakland. San Jimmy se suicida en el Hudson de un balazo en la cabeza. En Nueva Yprk no ha dejado de llover en cinco meses.

III
A lo largo de la primera mitad del álbum, el flujo narrativo oscila entre esa dimensión política y errática de “American Idiot”, y la otra introspectiva, visceral e interesante de “Jesus of Suburbia”.

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Estas dos canciones conforman un espacio de dudas y contrastes que resulta inconstante y predecible: Cuando al protagonista le da por quejarse de los republicanos (como en “Holiday”, donde dice: “les pido por favor que no crean en sus huecas mentiras que nos van a llevar hacia el fin de nuestras vidas”), Billie Joe grita para llenar el agujero lírico; la música aburre y por momentos repele. Pero Jesús regresa una y otra vez a su tórrido interior; entonces la voz expresa rencor, vergüenza, confusión e ideas suicidas, y ahí, actuando en los bordes de un alma herida, la interpretación vocal se vuelve eficiente y por momentos plena de auténtica inspiración melódica (como en “Are We the Waiting”).

Esta inestable dinámica musical se rompe a la mitad con la introducción de San Jimmy y Whatshername. En la construcción de estos personajes secundarios, los instrumentos dejan de tener una función ornamental y un tanto azarosa para adoptar búsquedas sensuales y una clara labor descriptiva.

El bajo (Mike Dirnt; 1972) y la batería (Tré Cool; 1972) establecen un pulso sincopado que por momentos se destempla para luego volver a retomar el ritmo (descripción musical de la imagen de un corazón con forma de granada que se menciona en la canción “She’s a Rebel” e ilustra la portada del álbum). Sobre este latido continuo, Jesús se entrega a fuerzas destructivas y eróticas. Son sacrificios que lo reducen y le quitan la voz. Ahora él ya no cuenta sus aventuras; la mirada sale de su interior y la historia se proyecta a través de San Jimmy (musicalmente descrito por guitarras eléctricas distorsionadas y tendencia a breves solos melódicos) y Whatsername (piano sutil, breves cuerdas y guitarras acústicas).

San Jimmy representa una alegoría de las drogas y es una influencia diabólica de música sucia y punk tipo The Replacements (como en la canción homónima); Whatsername representa una alegoría del amor y es una influencia angelical de canto transparente y popero (como en la canción “Extraordinary Girl”). Son las dos potencias que controlan el alma de Jesús; es una división tajante que propone una parte buena y una mala sin posibilidad de lo relativo o ambiguo.

Sometidos a este simple planteamiento de extremos, los sentimientos de Jesús adquieren una relevancia extraordinaria; van y vienen de lo blanco a lo negro y en el trayecto se coloren de todo tipo de matices abyectos, sublimes, culposos, extáticos, anhelantes y melancólicos.

Este viaje sensual, que acontece en las cuatro últimas canciones del álbum (“Letterbomb”, “Wake Me Up When September Ends”, “Homecoming” y Whatsername”), da pie a los mejores momentos musicales y literarios, que con tono irónico y místico detallan el frenético ascenso de Jesús (quien acude cada vez  más a la novocaína y al placer sexual) y su trágica caída: pierde todo (San Jimmy se suicida  y Whatsername lo abandona) y, vestido de negro, sin haberse bañado, regresa a casa donde su padre, como San Jimmy, ya no existe y su mamá, como Whatsername, ya no lo espera.