Wilco sigue siendo un grupo muy prolífico. O quizá sería más correcto decir que su líder, Jeff Tweedy, es un compositor que no para y que graba un disco tras otro. Tan sólo un año después de la aparición del excelente Star Wars (Anti, 2015), ahora entrega Schmilco (Anti, 2016) que es, de hecho, como una continuación de su predecesor.

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Lo que en Star Wars era estruendo y extroversión rocanrolera, en Schmilco es contención, austeridad y una actitud más íntima e introspectiva. Las guitarras acústicas son la dominante y aunque no se trata de una obra de folk o de alt-country, sí hay mucha influencia de ambos géneros.

Con letras herméticas –algo habitual en las composiciones de Tweedy– y un tanto sombrías, el flamante álbum nos regala una colección de doce temas que suenen paradójicamente espontáneos y frescos. No se trata de un trabajo solista del front man del grupo. De hecho, el resto de sus integrantes colabora con sabias y exactas intervenciones, por lo que las guitarras de Nels Cline, los teclados de Pat Sansone y Mikael Jorgensen, los bajeos de John Stirratt y las percusiones de Glenn Kotche cumplen roles importantísimos en los arreglos y en la intencionalidad de las atmósferas buscadas para cada corte.

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Entre las piezas más destacadas están la abridora y elegante “Normal American Kids”, la sutil y pastoral “If I Ever Was a Child” (hay algunas reminiscencias de Jeff Lynne en ella), la persistente “Cry All Day”, la semi bluesera y más roquera “Nope”, la muy peculiar y magnífica “Locator” y la melancólica “Just Say Goodbye”, un perfecto cierre a un álbum estupendo.

Schmilco viene a confirmar que Wilco se mantiene en lo más alto de su plenitud artística.

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