Hace cinco años, el tecladista Carlos Cuevas incubó el proyecto MexiColombia Fusion Project, una alianza entre músicos mexicanos y sus homólogos colombianos. El resultado fue un disco homónimo que marcó el inicio de una trilogía. Ahora aparece Pacificonexión, la continuación de esa primera placa.

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Las razones de la espera las cuenta él mismo: “Esta segunda parte se gestó desde mediados de 2011, año en que viví varios meses en Bogotá y en 2012, con la beca que conseguí por parte de la Universidad Nacional de Colombia, hicimos Juan Cubas Fridman (co-productor, guitarrista, jarana y voz) y yo un viaje por varias regiones del Pacífico de Colombia, grabando, registrando y, sobre todo, interactuando musicalmente con gente de allá, una zona de altísima población afro. El proceso continuó en México el siguiente año y entonces quedó un poco en espera la posproducción por falta de recursos, hasta que en 2015, gracias a una donación altruista, se pudo mezclar y masterizar apropiadamente el disco en Barcelona y Cali por Carlos Jaramillo (Macaco, Ojos de Brujo, Radio Tarifa, David Byrne). La cereza del pastel llegó unos meses después con la obra de arte que Gilberto, un gran talento de la plástica mixe, realizó especialmente para la portada”.

Ese primer disco es muy terrenal, pero su continuación tiene una cualidad líquida, más fuida; es una diferencia que radica en la atmósfera, en el espíritu de cada uno de los trabajos. Si uno los escucha espalda con espalda, las diferencias son claras, MexiColombia Fusion Project es trompicado, más “pesado” y asentado; su contraparte es ligero, volátil, se desliza con gracia y rapidez.

Pacificonexión arranca con “Arrecifes (Parte I)” que lleva en su seno el llamado-respuesta africano, la dualidad masculina-femenina (esa veta africana, jazzeada, reaparece en “Arrecifes II” y en ella también aflora lo tropical.) Es una intro al universo del Pacífico que continúa con “El Río”, corte que ya lleva imbricado el acento del son y que habla, no en su letra sino en su atmósfera, del viaje hacia el interior.“Son Pacífico”, el track siguiente, reafirma esta vocación sonera.

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Estos discos, dice Cuevas: “Son tan diferentes como los océanos Atlántico y Pacífico; culturalmente, por ejemplo, la cumbia y otros ritmos afrocolombianos se gestaron en la costa caribe de Colombia, pero en el Pacífico el mestizaje musical se dio a partir de otros elementos donde la marimba, por ejemplo, juega un papel fundamental. También pudimos constatar la historia y travesías de las músicas americanas por la costa del Pacífico (por ello las “chilenas” de la costa chica de Guerrero y Oaxaca se llaman así); compartimos sincretismos musicales con Chile, Perú, Ecuador, Colombia”.

Pacificonexión es resultado de una fusión y ésta se hace presente en “La Gata”, un tema que tiene mucho de son, pero también de jazz y que lleva al bombardino como guía. El arreglo a “Luz de Luna” tiene algo de bolero, de son, de folk y otra vez, con ese par de voces que se alternan y funden, se concreta esa parte de la fusión que lleva a cabo esta agrupación. “Sincero” es más reposada, una composición con acentos de hip hop, funk, jazz, mientras “La Cumbiamba” es una cumbia jazzeada o mejor dicho, un jazz con acentos de cumbia (“ahora se puede escuchar en algunos temas, como ‘La Cumbiamba’ un ‘sonido’ del grupo que he constituido para tocar en vivo”, señala Cuevas).  “Torbellino”, por su parte, es un tema tradicional, es como un crisol de negritud: África (marimba de chonta), jazz (sax soprano) y son (jarana, leona). El tema que cierra el álbum y le da título es una fusión de son, hip hop, funk, folk, una miríada de influencias ensambladas y armonizadas que hacen que este disco, “en medio de la familiaridad de sus recursos sea desconcertante”, como afirma José Perilla en las líneas interiores.

Sirvan de colofón a un trabajo atrevido, interesante, propositivo y lleno de sensualidad, las palabras del pianista: “En los lugares que visitamos ahora interactuamos más con los músicos a partir de nuestros instrumentos como la jarana, la leona. Es increíble la intuición musical con la que podemos juntar músicas tradicionales de ambos países. En este trabajo, como en el primero, podemos escuchar lo mismo ambientes sonoros de pueblos, ríos, que sonidos más bien urbanos y más producidos. MexiColombia Fusion Project pretende ser una puerta abierta siempre a la inclusión de ritmos y sonidos”.

MexiColombia Fusion Project, Pacificonexión  (Universidad Nacional de Colombia / Fonarte)

 

 

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