¿Cuál es su canción favorita o la más significativa de su vida? Esa fue la pregunta que hicimos a un centenar de personajes de diversos orígenes, actividades, idiosincracias y ambientes y estas son las respuestas que con amable generosidad nos dieron todos y cada uno de ellos.

marley


No puedo elegir. Soy un cancionero ambulante. No el Picot. El mío tiene más mezclas. Me resultaría más fácil elegir tres libros que tres canciones. Por fortuna semejante decisión no hay que tomarla. No voy a escoger una sobre todas. Imposible. Lo mismo amanezco cantando “Pastillas para no soñar” que “Sempre Libera”. “All You Need Is Love” o “Un mundo raro”. Y con toda música además de cantar bailo. He llegado a bailar hasta mientras oigo a la Callas cantando “Oh mio babbino caro”. Y canto las que alcanzo y las que no. “Vete de mí” he conseguido adaptarla para que la segunda parte, en lugar de subir, baje. No tengo una sólo canción. Como no sea, que diga yo la verdad: mi canción preferida es la música. Siempre y cuando no pretendan usarla para “ambientar”. La mejor música, usada sólo como una luz de espejos, se vuelve espantosa. La música con gritos encima, la música entre la voz del mesero y la conversación con los amigos, la música atontando cuando pretendemos comprar una falda y para eso hay que aguantar una discoteca en lugar de tienda, es insultar a la música. Para atolondrar el entorno, no hay canción predilecta. Pero toda esta diatriba es para otro texto.
Ángeles Mastretta
Escritora


The Trashmen
“Surfin’ Bird”
Álbum: Surfin’ Bird (1964)
Escrita por Al Frazier, Sonny Harris, Carl White y Turner Wilson
Al seguir el principio de la navaja de Occam, concluí que esta canción grabada en 1964 es mi tema favorito. La escuché a los ocho años en el estupendo filme Full Metal Jacket de Stanley Kubrick y me voló la cabeza. Una canción atemporal, fugaz e incombustible. Su letra absurda y divertida a la vez; una voz insensata y una música casi monocorde me hacen pensar que una buena canción no necesariamente debe ser la más extraordinaria, sino también la más simple.
Paul Medrano
Escritor


 The Verve
“The Drugs Don’t Work”
Álbum: Urban Hymns, 1997
Escrita por Richard Ashcroft
Los primeros acordes te introducen a una atmósfera dolorosa y nostálgica. No es fácil hablar de la miserable injusticia con la cual sorprende la muerte y mucho menos cantarle. Alguien tomó prestadas las palabras de un alma en duelo y las volvió canción. Se llama “The Drugs Don’t Work”. Cuando ni siquiera las drogas sirven para distraer al dolor, nacen estas líneas para sobrellevar el eterno luto de la partida de un ser tan cercano como lo es un padre, a quien se dice Richard Ashcroft escribió esta canción. Hermosa, visceral y deprimente, es sin duda un gran himno para quienes no entendemos la muerte.
Carolina Ramírez
Periodista


Bob Marley & the Wailer
“Three Little Birds”
Álbum: Exodus (1977)
Escrita por Bob Marley
Corría el año 1982 cuando llegué a este mundo. Tuve la suerte de nacer en el seno de una familia amante de la música y las artes, por lo cual tuve acceso desde muy temprana edad a sonidos y ritmos que influirían el resto de mi vida de manera definitiva. Mis padres solían arrullarme con diferentes canciones, pero con el único que dejaba de llorar y conciliaba el sueño era con Bob Marley, fallecido un año antes. Su tema “Three Little Birds” era la perfecta canción de cuna y la que más paz me hacía sentir. Este sentimiento ha continuado a lo largo de los años, para convertirse en un refugio cada que la vida ha hecho de las suyas; me transporta a esos días cuando mis padres me cargaban y no había problemas. “Three Little Birds” es una pieza hermosa, con un mensaje de paz, respeto y amor que son las tres ideas básicas con las cuales rijo mi vida.
Alain Hellion
Dj y Productor


Peter Gabriel
“In Your Eyes”
Album: So (1987)
Escrita por Peter Gabriel
Hablar de una canción preferida implica considerar varios criterios: un trabajo inspirado de composición, una producción impecable o una campaña de promoción adecuada ciertamente contribuyen a que una canción se grabe en nuestro corazón, pero el factor más importante, y quizás el más difícil de lograr, es que la canción te haga sentir algo tan fuerte que siempre te acordarás del momento en que la descubriste o los momentos que musicalizaste con ella. Para mí esa canción es “In Your Eyes” de Peter Gabriel, del tremendo álbum So. Hasta antes de oír ese tema, solo había escuchado los sencillos de Gabriel, los cuales no me parecían tan propositivos como para despertar el fanatismo que pregonaban en ese entonces mis amigos. “In Your Eyes” me fue presentada por una amiga, quien se empeñó en demostrarme de una vez por todas la genialidad de Gabriel. Era una época en que sólo los Beatles o Jimi Hendrix podían despertar mi interés musical. Bastó con escuchar una vez detenidamente la canción para que ésta lograra su cometido. “In Your Eyes” tiene todo: una línea de bajo increíble (a cargo del maestro Tony Levin), rítmos e influencias africanas y esa voz eternamente melancólica de Gabriel que hace que una canción  de amor se convierta en un canto espiritual que no te suelta hasta dejarte exhausto. A partir de ese encuentro musical, emprendí una exploración del trabajo de Peter Gabriel y me dio gusto saber que tenía otras grandes canciones. Junto a los Beatles, fue uno de los motores principales que me impulsaron a emprender una carrera como músico y compositor. Como productor, sigue siendo una canción vigente y una referencia obligada a la cual aspirar. Como ser humano, sigue siendo parte de las canciones que resumen el soundtrack de mi vida.
Alex Saat
Músico y productor