En el principio fue el caos, la materia indómita. Entonces apareció Klaus Schulze para domeñarla. Él nació en 1947 en Berlín, formó parte de Tangerine Dream y Ash Ra Tempel para volverse un solitario de los teclados en 1972, cuando grabó Irrlicht, su debut. Desde entonces se convirtió en una suerte de demiurgo de los teclados analógicos.

Pete Namlook, nació 14 años después y, tardíamente, a los 31, fundó el sello FAX +49-69/450464 (número verdadero del fax de la compañía) que se convirtió en semillero importante de músicos del ambient y la electrónica en los noventa.

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Al abrir esa década, el periodista Rüdiger Frankenbach recibió la encomienda de entrevistar a Klaus Schulze y le preguntó si podía llevar a un amigo a la cita. Allí entraron en contacto por primera vez Namlook y Schulze, aunque no pasó nada. Sin embargo, cuando el último escuchó la música de Air II, se encendió la chispa que derivó en colaboración incendiaria. Cuenta Namlook: “Aunque en un principio Klaus no tenía interés alguno en trabajar juntos, sabía que lo podía convencer con mi música. Esa fue la clave de nuestra cooperación. El corte (“Travelling Without Moving”) estaba en un estilo Schulze/Tangerine Dream, con sus secuencias de bajo analógico sintetizadas; fue aparente que en un principio debíamos encarar el trabajo únicamente con herramientas analógicas […] Yo no quería sólo hacer un remake de la música espacial de los setenta  —busqué fundirla con los beats y sonidos de la electrónica de hoy— y creo que lo logramos”.

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The Dark Side of the Moog, la colaboración que marcó un hito para la electrónica, apareció en 1994 y es el primero de una serie que no se pensó como tal, pero que se prolongó hasta 2008, cuando apareció el onceavo álbum (el bajista Bill Laswell es invitado en los volúmenes del 4 al 7). Los dos estuvieron de acuerdo en bautizar cada uno de sus discos con el nombre —distorsionado— de una canción o disco de Pink Floyd, aunque siempre dejaron claro de que no era un homenaje a la banda inglesa. Cuenta Schulze: “El sintetizador Moog fue el instrumento que conectó nuestro trabajo. El mismo Robert Moog tomó la serie como un cumplido, lo conocimos en la Feria de la Música de Frankfurt, donde nos tomaron la única foto existente de nosotros juntos”.

Luego de muchos años de haber salido del mercado y sólo conseguibles a exorbitantes precios, los once discos originales se reeditan en tres box sets que además incluyen cuatro discos extras (uno de ellos es la compilación The Evolution of The Dark Side of the Moog, la versión completa del concierto que se registró originalmente en el volumen VIII: Careful with the AKS, Peter y un álbum de piezas de Schulze remezcladas por Namlook).

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El oriundo de Berlín comenzó su trayectoria con los teclados análogos, pero al llegar a los noventa ya se había digitalizado; sin embargo, Namlook lo convenció de que su trabajo primigenio había sido fundamental. Se encontraron personalmente en pocas ocasiones y se valieron de la tecnología para sus colaboraciones. Para darle un toque distintivo a su trabajo, Schulze optó por dejarle a su compañero la mezcla definitiva de los álbumes: “El trabajo en Dark Side of the Moog comenzó sin una sólida intención y no se planeó como una serie. Solo estaba el objetivo de que no sonara exclusivamente a Schulze, así que decidí que él hiciera la mezcla final”.

Vistas del espacio, paisajes meditativos, atmósferas y postales increíbles (múltiples miradas del universo, sus estrellas, galaxias, nebulosas y demás) son las que propone este par de artífices de la electrónica en un trayecto de más de doce horas de música. Quienes se acerquen por vez primera a estos trabajos encontrarán todo un mundo por explorar, quienes ya los conocen recordarán o reactualizarán un amor inmediato.

Pete Namlook falleció el  8 de diciembre de 2012. Antes había vendido el Moog gigante, símbolo de la serie.