¿Cúal es para usted su canción favorita o la más significativa de su vida? Esa fue la pregunta que hicimos a un centenar de personajes de diversos orígenes, actividades, idiosincracias y ambientes y estas son las respuestas que con amable generosidad nos dieron todos y cada uno de ellos.

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The Rolling Stones
“(I Can’t Get No) Satisfaction”
Álbum: Out of Our Heads (1965)
Escrita por Mick Jagger y Keith Richards
Una buena canción debe llevar a la euforia o al relajamiento. Una buena canción que se vuelva clásica, única, también cambiará la temperatura del cuerpo con su melodía, las coordenadas de la razón con su letra. Eso lo ha provocado “Satisfaction” como constante. Reverberó su riff legendario y desde entonces ha sido un himno, un track regular en el jukebox o en el iPod personal. Está inserto en la memoria del corazón y en la de todo presente, porque permite la revisitación y nuevas lecturas en épocas distintas. Es un tema abierto al tiempo, una pieza de madurez roquera que reflexiona sobre las relaciones con el entorno, la cotidianeidad mundana y, sobre todo, que ha proclamado desde siempre el principio de la inconformidad, el derecho a estar en desacuerdo, a vociferar —como mantra secreto de la vida— un “I Can’t Get No…” cada vez que sea necesario.
Sergio Monsalvo C.
Escritor, editor y crítico musical

Leonard Cohen
“I’m Your Man”
Álbum: I’m Your Man (1988)
Escrita por Leonard Cohen
Durante alguna sesión en la cual grababa cassettes para la juerga o bien algún ansiado faje, casi sin querer topé con un disco de un folksinger que me remontaba a los sesenta, pero aquí no había incienso o peace and love. Era 1989 y del aparato brotaba una voz cavernosa que en cascada dejaba caer enseñanzas de lo que un verdadero hombre podía llegar a realizar por una mujer: “Si lo que quieres es hacer la calle sola o sólo quieres un padre para tu hijo, nena, no lo dudes, yo soy tu hombre”. Un “auténtico” hombre puede subir al ring y hacer de boxeador, examinar cada pulgada corporal en calidad de médico o ponerse una máscara para ser otra clase de amor. Leonard Cohen era “ese hombre” por quien Janis se había venido en el Chelsea Hotel, el hermoso perdedor que se perdía en la bruma nocturna o se encerraba en un convento para convertirse en monje zen. El veneno ya estaba inoculado. La lección impartida: “Un hombre puede aullar por su mujer como un perro en celo”.
Juan Carlos Hidalgo
Periodista y promotor cultural

 

Eugenia León
“Luz”
Álbum: Luz (1984)
Escrita por Marcial Alejandro
Un amigo novelista me hizo saber hace tiempo lo mucho que admiraba a quienes hacen canciones, ya que pueden decir mucho en poco tiempo y una novela cuenta con un número ilimitado de páginas para decir o contar algo. Eso es “Luz”, un tema que dice mucho en ese corto espacio con que cuenta una canción. Su letra es profunda, poética y en conjunción con la música se compacta en una sola cosa. Es una canción distinta a otras hechas con fórmulas preestablecidas. Una canción sin versos y coros, con un discurso totalmente coherente y significativo y no hablo sólo de la canción en sí misma, sino también de la intérprete y el arreglista y acompañante (el pianista Omar Guzmán), quienes unidos, forman parte de un todo, para dar lugar a lo que pocas canciones pueden lograr: la magia.
Julieta Marón
Cantante y compositora

The Beatles
“She’s Leaving Home”
Álbum: Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band (1967)
Escrita por John Lennon y Paul McCartney
Para no contestar a la pregunta de “¿cuál es tu canción favorita?” con una lista de más de veinte títulos con sus respectivas anécdotas, mencionaré únicamente la primera canción que, en la primaria, influyó en mí para saber que la música era mucho más que una materia que se impartía obligatoriamente una vez a la semana; que una canción podía contener imágenes, texturas y olores; que tres minutos veintiocho segundos eran suficientes para describir una vida. Por eso mi primera canción favorita es “She’s Leaving Home”.
Pinocho
Cantante de Los Estrambóticos

The Chordettes
“Mr. Sandman”
Álbum: Close Harmony (1957)
Escrita por Pat Ballard
Interpretada por las siempre bien huidizas Chordettes (es decir: Janet Ertel, Carol Bushman, Lynn Evans y Margie Needham), “Mr. Sandman” es mi canción favorita porque fue la primera pieza emergida desde aquel obeso y viejo Philco –tocadiscos que asfixiaba hasta los más lejanos vacíos de la amplia sala de mi casa paterna– que realmente me asustó, me intrigó, me anonadó: su pura escala melódica y coral produjo en mí una perturbadora y límpida mezcla de melancolía y de felicidad, unánime y alterna; porque propiciaría después mi ortodoxo y magno amor por el rock and roll, apreciado éste bajo la polifacética apariencia de casi todos sus géneros y porque constituye aún hoy por hoy (por lo tanto) una ininteligible y modesta y simple prueba auditiva de que Dios existe.
José de Jesús Sampedro
Poeta, ensayista y editor