Con el uso de la música negra de la Unión Americana como materia prima, el rock británico se dio la oportunidad para crear su propio fundamento. No habría rock en la Gran Bretaña sin aquella música. Tal deuda la pagaron con divisas en forma de referencias y covers que expusieron sus raíces y emocionados descubrimientos, para luego encarar su propio desarrollo.

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Con esa idea crecieron quienes a la postre serían los Beatles y los Rolling Stones. Éstos incluso aprovecharon su primera gira a los Estados Unidos para hacer el peregrinaje a santuarios precisos: Chicago/Chess Records, por un lado, y Alabama/Muscle Shoals, por el otro. Cuando fueron a conocer a Arthur Alexander, a los estudios Fame de Muscle Shoals, supieron que el autor había tenido que emigrar por falta de trabajo. Ahora laboraba en un pueblecillo de Cleveland, como chofer de autobús público.

En el primer álbum que grabaron a su regreso de tal gira, en abril de 1964, se escuchó un tema en el que homenajeaban a su reverenciado artista, al cual, gracias a su versión de “You Better Move On”, se le conoció al otro lado del Atlántico y en muchos otros lugares del mundo.

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Los Beatles, a su vez, habían hecho lo propio con la pieza “Anna” del mismo compositor. Era uno de los temas favoritos de John Lennon y parte del repertorio regular de sus actuaciones de fogueo, tanto en Hamburgo como en Liverpool. Por ello fue grabada e incluida en su álbum debut, Please Please Me (1963). La pieza original, con Alexander, había sido lanzada como single en septiembre de 1962. La versión del Cuarteto de Liverpool fue grabada en febrero del siguiente año, casi enseguida. Resaltó su valor como auténtico cover, uno que evidenció con su revisitación el cambio de época.

Arthur Alexander había nacido en un medio infame, en Florence, Alabama, en mayo de 1940. Ese estado tenía como gobernador a un hombre que en cada discurso vociferaba: “Segregación ahora, segregación mañana, segregación para siempre”. Ahí creció, como hijo de un músico y cantante negro de blues y góspel que no quería lo mismo para su vástago.

Pero el joven se empapó con aquella música y con la que escuchaba en la radio (hillbilly y country). Sin estudios, se ganó la vida en trabajillos diversos por las mañanas y cantando en bares durante las noches. De esta manera (como botones en un hotel de la ciudad), se encontró con Rick Hall, un productor independiente que acababa de montar un estudio de grabación en un viejo almacén de tabaco en la cercana localidad de Muscle Shoals.

Alexander le confesó que tenía algunas canciones y Hall le pidió que le cantara alguna. Luego de escuchar “You Better Move On” el productor afirmó: “Tenemos un hit”. Y sí, ahí, en los estudios Fame, se inventó el country soul, el soul sureño, y Alexander, su creador, se convirtió en el prestigioso primer cantante de Alabama en entrar en las listas de éxitos. Tanto que pocos meses después los Rolling Stones y los Beatles harían versiones de sus temas y con el paso del tiempo infinidad de intérpretes.

A pesar de aquel inicio fulgurante, a Alexander todo se le torcería en adelante y terminaría como conductor de autobús. No es difícil entender las causas de ello: las malas decisiones y la falta de asesoramiento a la hora de firmar contratos lo dejaron sin el amparo de las regalías producto de sus canciones. El alcohol y las drogas también colaboraron. Brincó de un sello a otro sin éxito, durante la década de los setenta. Arruinado y de capa caída, se trasladó con su familia a Cleveland, donde dejó de beber y empezó una nueva vida alejado de la música.

Durante los ochenta se dedicó a trabajos de todo tipo. Así lo encontró el productor Jon Tiven, quien estaba empeñado en recuperarlo. A pesar de sus reticencias, la tozudez de Tiven lo convenció de hacer un comeback más de dos décadas después de su adiós. De tal forma, en 1993 llegó a las tiendas Lonely Just Like Me, un disco que recuperaba sus obras. No obstante, el regreso no se completó. Tres meses después de que el álbum apareciera, Arthur falleció de un infarto en Nashville en plena gira promocional.

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La derrama artística de Arthur Alexander, su legado, se muestra en la influencia que tuvo en grupos y cantantes y en la propia historia del soul sureño, gracias a su estilo cálido y acogedor. Eso fue lo que cautivó a aquellas bandas británicas que captaron algo especial en aquella música: “Los Beatles estábamos buscando nuestro sonido y ahí apareció el r&b. Estábamos fascinados por esa música negra y para nosotros la cima de todo aquello era Arthur Alexander”, confesó Paul McCartney.

A su vez, un franco Keith Richards dijo en su momento: “Cuando a los Beatles y a los Stones nos dieron la primera oportunidad de grabar en un estudio, ellos eligieron ‘Anna’ y nosotros ‘You Better Move On’. Eso debería decirlo todo sobre Arthur Alexander”.