Luis Álvarez es mejor conocido como El Haragán. En 1989,  fundó Haragán y Compañía y debutó tres años después con Valedores juveniles, una placa que los años han vuelto un clásico del rock mexicano. Hoy, Luis y el Haragán se han convertido “en la misma persona” y recientemente editó Raíces, disco en colaboración con Andrew “Jr. Boy” Jones, bluesista que, entre otros, tocó al lado de Freddie King y Charlie Musselwhite. “Acordes y desacordes” platicó con Luis a propósito de este disco de blues en el que ambos guitarristas, acompañados de músicos norteamericanos, hienden el diente en las márgenes del Mississippi.

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¿Cómo nace la idea de hacer Raíces?
A Jr. Boy lo conocí en un viaje a Dallas, lo vi tocar y al regresar a México le propuse hacer el disco. Grabé las canciones, se las mandé y le agradaron. El primer día de ensayo, Jamil Byrom, el baterista, preguntó qué íbamos a tocar. Se le dijo que era blues en español, se levantó, quería aventar las baquetas y Jr. Boy le dijo que escuchara primero las canciones y luego decidiera; conforme lo fue haciendo se interesó y fue de los más amables y agradecidos de haber participado en este proyecto.

Hace 11 años llegaste a Intolerancia y grabaste Toquedkeda. En ese momento fue un álbum singular en tu discografía. ¿Cómo fue esta reunión y que efectos tuvo en tu carrera? Porque a partir de allí…
¡El Haragán se fue pabajo, ja ja! Poncho Figueroa me llamó para hacer un homenaje a Rockdrigo, montamos una canción y al ver como nos quedó, le dije que por qué no hacíamos un disco con mis rolas, las raritas.

¿Por qué raritas?
Por la cuadratura de las canciones. Solamente con Santa Sabina se podía manejar ese tipo de destiempos y ellos eran especialistas en eso. Sentí que quedaba por ahí, que eran rolas que tal vez con El Haragán no se iban a poder lograr.

¿Y qué efectos tuvo en tu carrera?
Ha habido varias encrucijadas en la vida de El Haragán. Luego de Valedores juveniles, conocí a José Luis Domínguez, que entonces era guitarrista de Cecilia Toussaint, y grabamos A capella; después le propuse grabar En el corazón no hay nada. Ese fue el primer gran cambio en la forma de trabajar un disco. Haragán y Cía. hasta ese momento no había tenido una dirección: por fin el bombo y el bajo estaban en su lugar, había una producción de José Luis Domínguez. Viene Toquedkeda y otro cambio. La banda dijo: “está bien alucinado, ese no es El Haragán”, pero en la vida como en todo tú propones. Y la banda como que no me la perdona, ¡ja ja!

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Hace unos meses subiste a tu página de facebook un video en el que anunciabas que te retirabas momentáneamente de los escenarios, porque tú procurabas dar una buena producción y cuidar detalles, pero que la gente no iba porque no quería pagar. Te llovió de todo, ¿que ha pasado?
Me arriesgué a decir lo que muchos callaban y no querían reconocer y es que si queremos que haya más público, tenemos que ofrecer más. La banda merece respeto. ¿Cómo es posible que suceda eso, que haya una falta de respeto hacia el público cuando les están cobrando bien y no se les da lo mínimo? Me puse la bandera de toda esa banda y dije qué de malo hay en mejorar mis condiciones de trabajo y las de los demás compañeros. En 1995, cuando traje el primer autobús, los grupos decían “ya vienen Los Temerarios”. Al siguiente año, El Tri ya llegaba en autobús. Ahora propongo mejorar las condiciones del rock mexicano y darle al público más o lo justo por lo que paga.

¿Sientes que la gente los limita al no exigirles más o les da la espalda cuando hacen trabajos diferentes? ¿No es una ancla que a veces no te deja crecer?
Cuando inicié esto era un niño y decía que algún día le iba a abrir al Tri. De pronto, ya encabezábamos los carteles. Superé mis expectativas y de allí vienen propuestas como Toquedkeda y Ánimas, porque mis ambiciones van más allá. Pero tienes razón, de pronto he sufrido de eso, te jala el barrio, pero aunque el público te pudiera llegar a reclamar, tienes que avanzar. Una vez llega una chava… de la banda, y me empieza a decir: “Oye, ¿por qué saliste con Gloria Trevi?”. “Pues porque me dio chance. ¿No te dio gusto que El Haragán cantara una canción allí?”. “Nel. ¿Y por qué tienes un autobús güey?”. “¿No te da gusto que venga en autobús?”. “NEL, ya no eres de la banda” y empezó a rockear el camión. Allí me di cuenta de que hay gente muy anclada a la mediocridad, pero Haragán ha demostrado y ha sido un grupo que tiene ambiciones en todos los sentidos.

¿Cómo se mira el Haragán en el futuro?
Trabajando siempre. La escena no es fácil y no me quejo. Pero el mío no es un rock sencillo, no es como Moderatto o Zoé que tienen más acceso a los medios. Pero estoy bien allí, es el lugar que me corresponde y soy muy consciente de saber a qué público y para quién estoy trabajando.

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Me llama la atención que menciones a Zoé o Moderatto, ¿no es un lugar común pensar que cualquier grupo es más grande que una banda de rock urbano? El Haragán ha vendido más copias que algunos de los grupos supuestamente grandes del rock mexicano.
Ah…, sí.

¿No es otra vez dejar que te jale el barrio?
El Haragán nunca ha dependido de los medios, ha sido un grupo que circula de boca en boca; sin embargo, es muy popular porque antes tocábamos en cada colonia, en cada pueblo, en cada estado, donde se pudiera. Con base en eso nos dimos a conocer. Haragán se hace solo, se autogestiona. Si tienes buena música, ésta tarde o temprano va a llegar a donde tiene que llegar.

¿El Auditorio Nacional?
Lo podemos hacer, creo que Haragán está listo.

 

 

 

Un comentario en “El Haragán: mejorar las condiciones

  1. haragan y cia, excelente grupo de Rock urbano mexicano, sus letras y su musica, vigentes para todos los tiempos, llego para quedarse, en la historia de la cultura mexicana.