El copete de Elvis Presley podría ser el más emblemático de la historia del rock. Sin embargo, hubo un copetón anterior al propio Elvis, un elegante copetudo que hacía gritar a las mujeres tanto como el rocanrolero de Tupelo, Mississippi, y que para muchas de ellas era hasta más cachondo y provocativo, en especial cuando se subía al escenario, se paraba frente al público y guitarra en mano hacía vibrar su profundo y grave vozarrón, mientras cantaba los más sugerentes temas de blues. Su nombre era Muddy Waters.

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No siempre fue así. Cuando Waters llegó a la ciudad de Chicago, en 1943, procedente del delta del río Mississippi (había nacido en 1915, en el poblado de Rolling Fork, con el apelativo de McKinley Morganfield), sólo sabía interpretar blues rural con su guitarra de madera. Fue gracias a que Leonard Chess, propietario de la hoy legendaria casa grabadora Chess Records, lo contrató algunos años más tarde que dio el paso monumental al blues eléctrico y entró en contacto con un sujeto de enormes proporciones (tanto artísticas como físicas), quien realizaba toda clase de labores dentro de la disquera, incluida la de barrer y trapear los pisos, aunque la más importante era la de componer casi todos los éxitos de los artistas contratados por la disquera. Hablo del gran Willie Dixon.

Cuando Dixon escuchó la voz de Waters, supo que podría escribir para él un sinnúmero de grandes canciones. Desde entonces se convirtieron en una mancuerna que con el tiempo llegaría a ser legendaria, con canciones como “Young Fashion Ways”, “I’m Ready”, “You Need Love”, “You Shook Me”, “The Same Thing” y la inmortal “I Just Want To Make Love To You”. Sin embargo, la más representativa de todas fue “Hoochie Coochie Man”, prácticamente un himno al sexo, la seducción, el sudor, el calor, la hombría.

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Cuenta el mito que una noche de 1952, Muddy Waters cantaba en un club de Chicago llamado “Zanzibar”. Durante un intermedio, se dirigió al baño y allí fue alcanzado por Willie Dixon. “Tengo una nueva canción para ti”, le dijo el gigantesco compositor. Le mostró la letra y consiguieron una guitarra para que el otro la escuchara. Quedó anonadado. “Ese blues habla de mí, parece que me estás describiendo. Quiero cantarlo esta noche”. No era un blues clásico. Se trataba de un tema repetitivo, machacón, casi minimalista, en el que la voz entraba cuando se producían los silencios, luego de cinco secos compases instrumentales. Waters se lo aprendió y regresó al escenario para interpretarlo: “The gypsy woman told my mother / Before I was born / You got a boy child’s comin’ / He’s gonna be a son of a gun / He gonna make pretty women’s / jump and shout” (La gitana la dijo a mi madre / antes de que yo naciera / “Vas a tener un niño / que va a ser un hijo de la fregada / Va a hacer que las mujeres / se estremezcan y griten”).

Por ese entonces, el buen Muddy, a sus 37 años, lucía un espectacular copete, una tremenda protuberancia capilar que no se movía, debido a unas buenas dosis de brillantina. Las mujeres enloquecían al verlo y no es difícil imaginar lo que habrá sucedido esa noche al cantar por primera vez aquella canción: “Then the world wanna know / what this is all about / but you know I’m him / Everybody knows I’m him / Well, you know I’m your hoochie coochie man / Everybody knows I’m him” (Entonces el mundo quiere saber / de qué se trata todo esto / Pero tú sabes que yo soy él / Todos saben que soy él / Bien, tú sabes que soy tu hombre hoochie coochie / Todos saben que yo soy él).

¿Cómo traducir hoochie coochie? No doy con un término preciso, pero se trata de una palabra de significado claramente erótico, derivada muy probablemente de las viejas danzas sicalípticas que a finales del siglo XIX se daban en algunos bares del sur profundo estadounidense. Aquellos bailes eran conocidos como hoochie coochie dance y de ahí se relacionó al juchi cuchi con las partes sexuales. Hoochie coochie man: hombre bien dotado. Ese podría ser un equivalente más que aproximado.

“Hoochie Coochie Man” se grabó en los estudios Chess en ese mismo 1952, con el mítico grupo primigenio de Waters, conformado por Little Walter en la armónica, Otis Spann en el piano, Jimmy Rogers en la guitarra, Fred Below en la batería y el propio Willie Dixon en el contrabajo. Es decir, cinco músicos de leyenda.

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La canción obtuvo un gran éxito. Vendió 4 mil copias en un solo día, llegó al tercer lugar en Billboard y hoy sigue siendo el clásico por antonomasia de Muddy Waters.

 

 

 

 

2 comentarios en “Historia de una canción
Hoochie Coochie Man

  1. Brillante. Como todo lo relacionado con la música; sin importar el género o la época o el país o el autor; sólo que sea buena música…