Ha provocado desconcierto y hasta rechazo en algunos de sus más fieles y aferrados seguidores. Es comprensible. Los cambios en ocasiones son difíciles de digerir y más cuando se trata de cambios radicales. La acusan de abjurar del jazz para irse por el lado cómodo y seguro del pop. Sin embargo, yo no estoy de acuerdo. Tal vez porque no he sido una fanática suya o porque trato de ser una persona abierta. Pero a mi modo de ver, el nuevo álbum de la bajista, cantante y compositora estadounidense Esperanza Spalding, lejos de ser una claudicación popera, es un deseo de experimentar por nuevos caminos, por cierto más emparentados con el rock progresivo, el soul, el funk, el hip-hop y el rhythm n’ blues que con el pop (cualquier cosa que entendamos por este).

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Emily’s D+Evolution (Concord, 2016), quinto opus en la discografía de Spalding, es un disco exquisito de principio a fin, una obra conceptual en la que se narran las vicisitudes de Emily, un personaje creado por Spalding para referir diversos pasajes y temas que van del amor a la muerte y del sexo a la educación y a diversas reflexiones sobre el acto creativo.

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Musicalmente, es verdad que las composiciones no son de un jazz digamos tradicional. No obstante, sí hay jazz de fusión con elementos progresivos y largos pasajes instrumentales un poco a la Frank Zappa. Pero a lo que más remite el sonido es a Joni Mitchell, aquella Joni Mitchell que grabó con grandes músicos de jazz como Jaco Pastorius y Wayne Shorter, influido, dicho sonido, con lo que ha hecho alguien como Janelle Monáe, en especial con su disco The ArchAndroid de 2010.

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Acompañada por músicos de primer orden, como el guitarrista Matthew Stevens, el baterista Karriem Higgins y el tecladista Corey King, Spalding da rienda suelta a su creatividad y su talento en temas tan deliciosos como “Good Lava”, “Unconditional Love”, “One”, “Ebony and Ivy” y “Elevate or Operate”.

Emily’s D+Evolution fue co-producido por Tony Visconti, el gran colaborador en las grabaciones de David Bowie. La otra productora es la propia Esperanza Spalding, quien nos ha regalado un disco tan intrincado como fascinante, uno de esos trabajos que con cada nueva escucha nos permite descubrir sus secretos y maravillas. Un gran álbum.