Ha muerto Harnoncourt. Retrocedo en mi diario hasta encontrar lo que escribí acerca de su persona el 18 de julio del 2011 :

“Pasan en la tele un reportaje sobre Styriarte, el festival musical de Graz, en Austria, que cumple ahora 25 años, y es un feudo cariñosamente celado por el más ilustre hijo de la ciudad, Johann Nicolaus Graf de la Fontaine und d’Harnoncourt-Unverzagt, más conocido como Nikolaus Harnoncourt, a quien se considera estirio de pura cepa, aunque en realidad nació en Berlín. (Es un caso semejante al de Thomas Bernhard, más austríaco imposible, pero nacido en los Países Bajos). En este reportaje se puede ver a Harnoncourt varias veces dirigiendo y otras tantas ensayando, y una de estas últimas lo hace con el Coro Arnold Schönberg, entre cuyos miembros se cuenta la escritora austríaca Sabine M[aria, I supose!] Gruber. Y resulta que a Frau Gruber, por ser escritora, se le fueron sedimentando en sus particellas las indicaciones que Harnoncourt daba a sus músicos durante los ensayos, todas las cuales anotó cuidadosamente, para luego publicar un libro con ellas. En el ensayo que pasan durante el reportaje hay un buen ejemplo de la plasticidad de esas indicaciones harnoncourtianas. De repente manda parar a la orquesta y al coro, y le pregunta a este: ‘¿Pueden ustedes cantar la palabra leer [=vacío] de tal modo que la gente, cuando les oiga, se ubique mentalmente en el Sáhara’?”.

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He vuelto a abrir el libro, al enterarme de su muerte, y aproximo al español sus indicaciones al coro durante los ensayos de la 9.ª de Beethoven. Siguen acá, yendo delante entre corchetes el verso de la “Oda a la Alegría” acerca de cuyo canto Harnoncourt hace tales indicaciones:

[Compás 313: Küsse gab sie uns] ¡Desmadrándose! Es una fiesta de Baco, están embriagados, tambaleándose, pero nada de frivolidad.
[Compás 411: Laufet, Brüder, euere Bahn] Nada de orgullo ni entusiasmo. Ustedes se hallan junto a la pista de un hipódromo y casi no pueden respirar de pura excitación.
[Compás 584: Elysium] ¡Disparen un cohete luminoso, una nube de fuego rosado!
[Compás 596: Seid umschlungen, Millionen] Más allá del Bien y del Mal.
[Compás 596: Dieser Kuß der ganzen Welt] Ese beso de todo el mundo tiene que ser como… como cuando besa un hipopótamo.
[Compás 650: Über Sternen muß er wohnen] Canten esto con una sola cuerda vocal.
[Compás 672: Freude] ¡Epilépticamente!
[Compás 855: Seid umschlungen, Millionen] Aquí tienen que fracasar. No puede ser de otro modo. Es algo que Beethoven dejó compuesto entre líneas en su partitura: el fracaso.
[Al terminar el ensayo] ¿Saben una cosa? El héroe, a veces, es más interesante cuando fracasa.

Harnoncourt ensaya Beethoven

 

Le mandé este anticipo de mi diario a varios amigos y la respuesta fue unánime y entusiasta.
En el caso de Ángeles Mastretta lo fue hasta el punto de que subió el texto a su blog en esta misma revista. Y le llegó el siguiente testimonio de una de sus lectoras, música: “Acabo de cantar el cuarto movimiento con las indicaciones de Harnoncourt. Conmovedor y exacto. Sobre todo me emocionó la indicación del fracaso en el Seid umschlungen, Millionen del compás 855 porque es el tema de la fuga en la que Beethoven entrelaza ese tema y el de Freude, schöner Götterfunken, Tochter aus Elysium. Tal vez por eso es tan poderosa esa parte, por el fracaso implícito… no sé. Y me gusta la idea. Gracias por despertar mi recuerdo, el de tantas novenas y tanta emoción”.

Decidí, pues, ampliar el número de citas, para reflejar el amplio espectro del genio del hombre de Graz. Las aproximo al español sin mayor comentario, cosa innecesaria por lo demás.

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Missa Solemnis, de Beethoven: [Gloria, compás 43] Cuando canten “Et in terra pax” no lo hagan como si estuvieran rellenando un formulario.
[Principio del Credo, al coro] Tiene que ser cantado de forma monoteísta, tengo que oír “unum dominum”; si no, es politeísmo lo que practican ustedes.
[Compás 309: Et vitam venturi] Suena como si estuvieran sacando lombrices del suelo. Tiene que ser un término medio entre un vals lento, un baile tirolés y un tango.

Missa Solemnis

 

Cristo en el Monte de los Olivos, de Beethoven: [Coro de los ángeles: O Heil euch, ihr Erlösten] Perdónenme pero se oye como si fuese la escuela de idiomas Berlitz.
[Comienzo de la fuga, al coro] ¡Salten! Cuando aterricen, eso dependerá de cómo saltaron. Se lo pueden preguntar a cualquier saltamontes.

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Litanías lauretanas, KV 195, de Mozart: [Salus infirmorum, compás 5, a los solistas] Tienen que cantar muy bajito, aquí estamos en la unidad de cuidados intensivos.

Misa en do, KV 167, de Mozart: [Gloria, el solista del coro canta la entonación] Muy bien que lo hace usted, pero ¿podría ser un poquito más católico? [El solista le arguye] Soy protestante. [A lo que Harnoncourt le replica] No importa, sólo se trata de unos cinco minutos.
[Qui sedes] Tiene que sonar completamente compacto, como el funcionario que se pega a su silla y no se levanta de ella hasta que se jubila.

The Fairy Queen, de Henry Purcell: [# 52, compás 31: Hymen, appear!] ¿Llegó el Papa o por qué están todos ustedes mirando hacia la puerta?

Dido y Eneas, de Henry Purcell: [Thanks to these lovesome vales] Piense en Botticelli.

Dido y Eneas

 

Magnificat, de Schubert: [Compás 94: Sicut locutus est, al coro] Esto tiene que ser muy nítido. Si no nos sonará como swahili, es un idioma importante, pero no se puede usar con esta música.

Vísperas de la Beata Virgen María, de Monteverdi: [Domine ad adiuvandum] ¡El sur de Italia! Cántenlo con olor a pescado en la nariz.

Vísperas de la beata Vírgen María

 

La Pasión según San Mateo, de Bach: [# 4d, coro, Dieses Wasser hätten mögen teuer verkauft] Demasiado académico. Tiene que sonar como “Este agua hubiéramos podido venderla al mejor postor y nos hubiésemos comprado un Mercedes”.
[# 29, compás 95: Wohl an dem Kreuz lange] ¡Cuidado los bajos! Si cantan un sólo átomo de más, enseguida suena como un coro marinero.
[# 30, Aria, a la orquesta] Esto es una zarabanda. Un baile completamente prohibido. ¿Saben lo que les hacían en España a quienes sorprendiesen tocando una zarabanda? ¡Les cortaban las manos! Lo digo tan sólo para que sepan cómo deben de tocar.

La pasión según San Mateo

 

La Pasión según San Juan, de Bach: [# 1, compás 86, entrada forte de la soprano y la contralto] ¡Doce veces más alto! O por lo menos once…

La pasión según San Juan

 

Misa en si menor, de Bach: [Gloria, # 9, al coro] Ustedes tienen que seguir oyendo las flautas, de  lo contrario están cantando demasiado alto. ¿Para qué las incluyó Bach si no quería que se oyesen?

Misa en B menor

 

El Mesías, de Haendel: [# 11 al principio: For unto us a Child is born] A child is born. No viene al mundo como un gigante de 50 kilos. Miren, si lo cantan tan fuerte, en modo alguno puede tratarse de un niño agradable.
[# 19: Behold the lamb of God] Tenemos que acunarlo rítmicamente, como un rinoceronte cuando camina. [Ante miradas escépticas del coro] Créanmelo, cuando un animal pesa dos toneladas, tiene que caminar rítmicamente, de lo contrario pierde el equilibrio.
[# 25, compás 56] Como si se echaran a cantar las figuras de un cuadro de El Bosco.
[# 47, compás 31: Amen] Ahora suena como una maravillosa salchicha contrapuntística, pero tiene que sonar como Monteverdi.

El mesías

 

Oda a Santa Cecilia, de Haendel: [# 6, al coro] Pero bueno, ¿ustedes saben lo que están cantando? Júpiter acaba de violar a Olympia disfrazado de dragón serpentiforme ¡¡¡¿y a ustedes no les importa?!!!
[# 12, aria de soprano] Demasiado fuerte. No tome el impulso de un elefante, sino de un ratón.
[# 20, compases 39/40: Rouse him, al coro] Un crescendo como cuando un cocodrilo abre sus fauces.

Oda a Santa Cecilia

 

La creación, de Haydn: [# 1, cuatro últimos compases] Y las flautas como una enfermera de la Cruz Roja acariciándolo a uno.
[# 7] Toda persona sabe que le queda una reserva cuando aparece un leopardo.
[# 19, compás 87: Wälzet sich Leviathan, a la orquesta] El leviatán es un monstruo marino, devora casas. Puede devorar Nueva York. [Hace que sólo toquen los segundos violines] No, ustedes todo lo más pueden devorar una carbonería, Nueva York no.

Misa Teresiana, de Haydn: [Gloria, compás 171, Qui tollis peccata mundi, al coro] Acá tienen que darse golpes de pecho como King Kong en lo alto del Empire State. Los oyeron hasta en Nueva Jersey. Pueden alegrarse tranquilamente de haber tenido alegría al pecar.

Misa en si bemol mayor, de Haydn: [Credo, compás 60: Et incarnatus est] El Incarnatus tiene en esta misa el mismo motivo que el Crucifixus. Es bastante inusual y debe oírse; probablemente ustedes conocen esos belenes viejos donde en el establo, junto a Jesús cuelga un crucifijo como símbolo de lo que ha de venir.
[Credo, compás 166: Et in Spiritum sanctum, Dominum, et vivificantem] Lo normal es que sea un pajarito, el Espíritu Santo, pero aquí son insectos… ¿podrían por favor cantarlo como si fuesen libelulas danzarinas?

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Misa de la Creación, de Haydn: [Gloria, compás 71: Glorificamus te] Cometen el mismo error que la orquesta. Cantan sin texto… Se oye como habitantes de los Mares del Sur cantando en húngaro.
[Credo, compás 89: Sub Pontio Pilato] ¿Por favor, pueden odiar más a Poncio Pilatos?
[Credo, compás 140: Et in Spiritum sanctum, Dominum, et vivificantem] Suena algo así como si el Espíritu Santo fuese un hipopótamo, ¡pero se trata de un colibrí!
[Sanctus, compás 35: Osanna] Este es el lugar donde Carl Orff robó todas sus cosas.
[Benedictus, compás 21, a la solista] Cántelo un poquito à la Marlene Dietrich. [Pasaje paralelo, al coro] Y ustedes son ahora una Marlene Dietrich multiplicada.

Esta es mi manera de rendirle homenaje al maestro cuya manera de dirigir siempre me fascinó y al que tantas hermosas horas le debo. ¡Cómo me gustaría estar en el cielo para verle conducir a los coros angélicos, detener el canto y decirles de manera persuasiva y convincente: “Como lo sigan haciendo así me temo que el Señor de la casa los va a castigar mandándolos al Limbo”!

 

Ricardo Bada
Escritor y periodista, residente en Alemania desde 1963. Editor en ese país de la obra periodística de García Márquez y los libros de viaje de Cela, y autor de Don Enrique, la única antología integral en castellano de la obra de Heinrich Böll.

 

 

2 comentarios en “In memoriam Nikolaus Harnoncourt

  1. El nombre de la lectora que le escribió a Ángeles Mastretta lo de haber cantado la “Oda a la alegría” siguiendo las indicaciones de Harnoncourt, es Rosario Aguilar Ruz, a quien Ángeles le ha dado en su blog el crédito que merecen sus líneas. Unas líneas que a mí me dejaron muy impresionado porque eran una confirmación profesional de lo que yo había transcrito y aproximado al español. Ha sido una de las alegrías más grandes que he tenido en mi desempeño periodístico, y por ello le doy aquí, públicamente, las más sinceras gracias.