Dentro de los grandes mitos que guarda el rock, encontramos el ascenso, caída y recuperación de uno de los héroes poco valuados del gran género: el genial Brian Wilson. El nacido en California fue capaz de crear en solitario dos discos (aunque la carátula de uno de ellos lleve el nombre Beach Boys) que en sí mismos son leyenda pura: Pet Sounds y Smile. El primero supuso la madurez para la agrupación playera, al tiempo que los puso como punta de lanza del rock transformado en arte. El segundo vio la luz hasta el 2004, dada su complejidad conceptual y lo intrincado de las composiciones y arreglos.

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¿A qué viene todo esto? A que el sueño de Wilson, aquel que se mantuvo en pausa desde el 66 (año en el que se le fundió el cerebro) hasta el 04 de este milenio, logró contagiar en el camino a otros jóvenes soñadores, sobre todo de quienes nos concierne hablar: Animal Collective.

Esta agrupación de folk psicodélico, nacida en 1999, no ha podido esconder la influencia que Brian Wilson ha tenido en ella, pues en su música encontramos los mismos juegos vocales, las composiciones cortadas como en collage, varias dosis de polirritmia e incluso algunos coqueteos con el pop à la Beach Boys, aunque todo pasado por el filtro del Y2K, la música electrónica y algunas reminiscencias de ritmos africanos. 

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Al igual que sucede con la obra de Wilson, la música de Animal Collective ha sido tachada de sobrevalorada, de efectista y, sobre todo, de diseñada para hipsters-vegano-vintage-esnobs-mamones. ¿Será entonces que los de Baltimore son los herederos directos, para bien y para mal, del otrora líder de los Beach Boys? Analicemos la más reciente obra de Animal Collective, llamada Painting With (Domino, 2016) para dar un veredicto.

Este disco, el décimo en la carrera del colectivo animal, fue grabado durante el 2015 en los estudios Drop of Sun en Asheville, Carolina del Norte y en los EastWest Studios de Hollywood, California. Estos últimos son los mismos que utilizó Wilson durante la grabación de su obra maestra Pet Sounds, de suerte tal que el linaje permanece intacto: los elegidos decidieron rendir homenaje al gran patriarca y, por qué no, recibir un poco de la energía creativa encerrada en esas paredes. El dato emociona. Pero, ¿y el resultado?

Painting With, hay que decirlo, resulta un disco cumplidor que tira a mediocre. No obstante repetir la alineación del genial Merryweather Post Pavillion de 2009 (es decir, Noah Lennox [alias Panda Bear], David Portner [alias Avey Tare] y Brian Weitz [alias Geologist]), la obra se queda a medio camino de ser un disco genial. La abridora “FloriDada” es un pop juguetón que incluye un mini sampleo a la también divertida “Wipe Out”, original de los Surfaris. El tema parece indicarnos que estamos ante una obra fresca y vibrante… Sin embargo, apenas llega el segundo track, “Hocus Pocus”, la ilusión se rompe, pues resulta una composición sosa y un tanto aburrida.

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“Vertical”, tercera melodía del disco, levanta un poco el vuelo, pero no está a la altura del corte inicial. La siguiente canción, “Lying in the Grass”, resulta bastante sólida e interesante. “The Burglars”, es una composición mucho más arriesgada en términos de sonido y producción, sobre todo gracias a sus frenéticos arreglos como sacados de un videojuego.

Después viene “Natural Selection” que justo debería apelar a su nombre y resignarse a morir, pues parece un tema de relleno, una idea reciclada de los tracks anteriores. “Bagels in Kiev”, canción número siete, es casi un tour de force pop, pero que al final deja buen sabor de boca. “On Delay” podríamos brincárnosla sin problemas, lo mismo que “Spilling Guts” y “Summing the Wretch”, una triada de temas bastante malos. Lo mejor viene al final: “Golden Gal” es una canción sólida, brillante y fresca después del espanto de los temas anteriores. Por su parte, “Recycling” cierra muy bien el disco, pues aunque es un tema menos lucidor, refleja mucho de la herencia wilsoniana que ha sido legada a Animal Collective.

¿Cuál es la diferencia entonces entre Brian Wilson y Animal Collective? Una muy simple: que el californiano nunca bajó los brazos creativamente hablando, mientras que a los de Baltimore parece que ya les divierte mucho más hacer cosas por separado que como agrupación (los discos de Panda Bear y Avey Tare lanzados el año pasado son muestra de esto). Al final, lo único que derrumba la teoría del eterno retorno es que Brian es un genio musical y Animal Collective una pandilla de músicos extraordinarioss. Nada más, pero nada menos.

 

 

 

Un comentario en “Painting With de Animal Collective o el eterno (y fallido) retorno