Tiene vocación de trotamundos y de pequeño solía mirar a los músicos como algo lejano, inalcanzable. Un día vio a su padre tocar con unos amigos y se percató de que pulsar un instrumento era posible. Así comenzó una enseñanza autodidacta que luego pulió en la academia.

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Cuando Fausto Palma se sintió con los rudimentos necesarios, comenzó a trabajar en un primer disco de un grupo llamado Asallam. La placa, abigarrada, barroca, según el guitarrista-compositor (“quería meter todo lo que se pudiera, es un muy buen principio porque ya se vislumbra lo que venía”), apareció en el 2000 y aún se quedó en el baúl una obra más, porque en ese momento se trasladó a Rotterdam a estudiar sarangi y laúd árabe. Allí formó un grupo llamado Los Haznis (una suerte “de antecesor de Petra, incluso varias composiciones que hice para esa banda se grabaron cinco años después”).

Viajó a India, grabó algunos cortes de un álbum en solitario que editó al llegar a México (Ghazali, Cero Records, 2004) y muy difícil de conseguir físicamente. De regreso en esta ciudad, se puso a componer para un grupo sin tenerlo todavía y si bien las ideas primigenias eran turbias, aquí comienzan a ganar claridad.

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Entonces forma Petra y edita un primer disco titulado Farah. Aquí las composiciones aún no son del todo sólidas, pero está la semilla y florecerá en la siguiente placa (Zinat, Global & Rack, 2007) en donde el trabajo de grupo es más conjuntado. La tendencia seguirá a la alta con otro álbum doble (Dawn, Intolerancia, 2009).

Sin embargo, la dificultad para mantener un ensamble obliga a Fausto Palma a disolver Petra. Es entonces cuando toma la decisión de usar su nombre de pila para presentar sus proyectos, los cuales comienzan a diversificarse. En 2008 compone Módulos (Nahk Records / El Convite), trabajo más denso, sin coqueteo alguno con Oriente, emparentado con el rock en oposición y la música contemporánea, la clase de obra que espera su justo reconocimiento por lo atrevido, lo aventurado y lo logrado de la misma. Lo graba un par de años después y finalmente aparece en 2013. Ese mismo año también ve la luz Petra / Primavera defeña (Nahk Records/ Zinco Jazz Club), un trabajo más luminoso que su predecesor que juguetea con el jazz rock y crea una vigorosa fusión que muestra una cara energética del compositor.

Palma graba un álbum más como Fausto Palma / Petra al que titula Lágrima y comienza a coquetear de nuevo con la música de Oriente. Forma entonces el quinteto Zikam (Palma, ud turco, sarangi y guitarra; Gabriel Morfín, tabla, percusión, voz; Paco Vives, guitarra; Rubén Limas, bajo y Paco Godoy, batería y percusiones) y aparece Triamazikamno, disco de fusión, encuentro de voces y de dos mundos que en las manos de este compositor nunca suenan a contradicción. De hecho, uno de los atributos que hay en la música de Palma es esa capacidad para armonizar orgánicamente estas influencias y obtener un sonido que ha rato ya es propio.

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Sin embargo, las inquietudes del compositor son variadas (el vaivén de estas lo ha llevado a formar parte de Songs For Eleonor) y su paso inicial por el blues no puede apaciguarse (Power Threesome es el trío con el cual desarrolla el género). Y así como tiene esa devoción, también hay una afinidad por la música de los setenta y para ello creó Strictly Personal que describe como “rolas de los setenta que alguien no compuso, que nunca salieron y que me gustan por la nostalgia que tengo de ese tipo de música”. Fausto Palma & Strictly Personal, es el primero (Nahk Records /Delirio / El Convite, 2011) de una trilogía (los dos faltantes están en camino), pero si bien no es un trabajo menor, sí resulta opuesto a lo desarrollado con Petra.

Un abanico de propuestas las que presenta Fausto Palma; no obstante, la signatura que ha hecho al fusionar la música de Oriente con el rock y el jazz, sin duda ha dejado una impronta más profunda, habla de la continuidad de un proyecto y de un compositor que conforme pasa el tiempo y avanza, sus trabajos no sólo se consolidan, también ha logrado articular una voz propia y hacerse escuchar en un mar donde lo más difícil es precisamente eso: distinguirse.