Pocas veces una terrible frustración, una consiguiente crisis nerviosa y un sonado fracaso han derivado en una obra maestra, así ésta haya sido un tanto accidental e involuntaria. Esa es la historia del disco Who’s Next  de The Who.


Inicialmente, las nueve canciones que constituyen este formidable álbum formaban parte de un ambicioso proyecto de Pete Townshend, luego del éxito de su ópera rock Tommy (1968): la puesta en escena de lo que sería al mismo tiempo un grandioso concierto y una espectacular película de ficción científica de nombre Lifehouse. Sin embargo, por muchas y diversas circunstancias la idea jamás llegó a cristalizar y Townshend se hundió en una terrible depresión, cuyo único consuelo fue tomar algunos de los temas de la malograda obra y editarlos para elaborar un plato hechizo al que con irónico desgano intituló Who’s Next. Nunca imaginó que estaba dando a luz un larga duración de primerísimo nivel que se convertiría en mito.

who-s-next-1

Who’s Next (Warner, 1971) es un disco arriesgado. Su música se aleja de la crudeza rocanrolera y mod de los trabajos anteriores del cuarteto, para volverse más sofisticado y experimental en términos de instrumentación y grabación. Por principio de cuentas, está la presencia de un instrumento que hacía sus pininos en la escena del rock: el sintetizador. Nada tan disímil y contrapuesto en apariencia como la música primigenia de los Who y el sonido de un teclado. ¿Cómo podía encajar ese elemento en un grupo que había hecho canciones tan, digamos, puras como “My Generation”, “I Can See for Miles”, “I Can’t Explain” o “Pinball Wizard”? Parecía un pecado, una blasfemia, un monstruoso absurdo. Sin embargo, nadie contaba con el genio arreglista de Pete Townshend. Hoy sencillamente no podríamos imaginar a Who’s Next sin los pasajes en los cuales el sintetizador es el instrumento protagonista o aun aquellos en los que sirve para sostener armónicamente las canciones. Desde el magnífico comienzo de la inicial “Baba O’Riley” hasta la restallante figura inmediatamente anterior al explosivo clímax de “We Don’t Get Fooled Again”, el sinte de Townshend brinda al disco un extra que termina por convertirse en su sello más característico.

El crítico estadounidense Dave Wilson ha dicho que The Who “es una banda cuya música vacilaba entre la banal angustia adolescente y la sofisticada angustia adulta” y en Who’s Next esta idea queda perfectamente confirmada. Las letras de sus canciones tocan diversos temas existenciales, tanto individuales como colectivos. Hay en ellas diversas manifestaciones de preocupación ontológica y social, desde los problemas de pareja hasta la contaminación ambiental, desde el misticismo hasta la manipulación de las masas por parte de los gobiernos y las grandes corporaciones multinacionales. Atrás quedaba el cuarteto de músicos desenfadados e irresponsables que destrozaba instrumentos en escena y hacía trizas el mobiliario de los cuartos de hotel. Townshend quería alcanzar niveles más altos como compositor, como creador artístico. De ahí esa presión autoimpuesta que sentía por producir una obra que trascendiera su tiempo y de ahí el grave desánimo que le causó el aborto de Lifehouse. Era imposible que en aquellos momentos de frustración pudiera imaginar que con un disco que él consideraba incompleto, hecho de fracciones inconexas, iba a alcanzar justamente esa trascendencia

who-s-next-2

Who’s Next abre con la suntuosa, emocionante y absolutamente extraña “Baba O’Riley”. Extraña para un grupo como The Who. ¿Cómo era posible que el tema empezara con un vibrante sintetizador y que en seguida entrara un piano? Eran dos instrumentos por completo ajenos a lo que hasta ese entonces había hecho del grupo lo que era y sin embargo… funcionaba. La canción –dedicada al gurú Meher Baba y al compositor minimalista Terry Riley, de ahí su título– culmina con un demencial solo de violín –otra rareza en un disco de The Who– por parte del músico invitado Dave Arbus.

“Bargain” es otra gran composición. Un comienzo acústico, una fuerte vocalización de Roger Daltrey, una desbocada/controlada batería de Keith Moon y el grito concluyente del cantante: “I call that a bargain/ The best I ever had”. Una parte intermedia cantada por Townshend nos lleva a una calma  dulce y momentánea, el sintetizador vuelve a hacer acto de presencia en el disco y todo termina como empezó, con los suaves acordes de la guitarra acústica.

“Love Ain’t for Keeping” trae algo de calma a Who’s Next. Es una pequeña joyita cuasi country, de reminiscencias rollingstonianas, que da pie al único tema de John Entwistle en el álbum: el sensacional “My Wife”. La canción narra una cómica historia de confusiones y falsas infidelidades maritales. Musicalmente resulta espléndida, con su arreglo de metales (tocados todos por el propio bajista) y con un Keith Moon raramente contenido. Un gran corte

El lado A del LP original finaliza con “The Song Is Over”, tonada de inmarcesible belleza, un himno delicado y esplendente, muy relacionado con “Pure and Easy”, una de las varias composiciones de Lifehouse que no fueron incluidas en este disco (aunque se le incluiría muchos años después en una versión remasterizada en CD). 

La maravillosa “Gettin’ in Tune” es una de esas piezas que parecen de perfil discreto y que van creciendo conforme se les va escuchando. Su tranquilo y conmovedor comienzo, con ese piano sutil del enorme Nicky Hopkins y las finísimas figuras del bajo de Entwistle, enmarca la voz dulcísima de Daltrey, antes de que inicie el intenso crescendo que derivará en un verdadero jam session de proporciones celestiales.

who-s-next-3

“Going Mobile” es jocosa y divertida, encantadoramente provocadora y subversiva, cantada por Pete Townshend e interpretada como trío (Daltrey no participó en ella), con una potencia acústica asombrosa.

Otra pieza extraordinaria es “Behind Blue Eyes”. Se trata de una composición dramática, interpretada en tono menor, con un Roger Daltrey profundo, apoyado por los rasgueos de la guitarra acústica de Townshend, los bajeos sublimes de Entwistle y el sonido de un órgano lejano. El tema va creciendo paso a paso, mientras aumenta la tensión con la entrada de la batería de Moon, para terminar en un breve retorno a la calma inicial.

Who’s Next culmina con la emblemática “We Don’t Get Fooled Again”, algo así como la “Street Fighting Man” de The Who. El sonido vibrante del sintetizador y los secuenciadores à la Townshend abre con vigor y anuncia la entrada de los enloquecidos golpes de los tambores y los filosos acordes de la guitarra. Daltrey canta con todo vigor en esta canción sobre desilusión política que es como un rocanrolero réquiem al movimiento hippie de los sesenta, todo un manifiesto de pesimismo realista que sigue vigente. La parte final de la pieza, luego del solo de guitarra, es una de las más impresionantes en la historia del rock y acaba en medio de rabiosos acordes e indignadas vocalizaciones para constituirse en todo un clásico del repertorio de The Who.

Who’s Next no es un álbum esencial. Es el álbum.

 

 

 

 

 

2 comentarios en “Who’s Next cumple 45 años

  1. Simplemente genial. Excelente nota, más allá de recordar la fecha y origen del álbum, narra algunas canciones de muy buena manera.

  2. Muy buen artículo sobre el gran álbum de The Who. Tal vez faltó un breve comentario sobre la portada del álbum y sobre las críticas que recibió en el año de su lanzamiento. Baba O’Riley sigue siendo hoy en día una obra excelsa, y cuesta trabajo pensar que fue compuesta en 1971. Verdadera genialidad de Townshend. The Who, uno de los mejores cinco grupos de la historia del rock.