A fines del pasado año, el país invitado en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2015 fue el Reino Unido y aunque no trajeron libros en inglés para vender (hecho un tanto decepcionante), sí regalaron unas preciosas postales a los asistentes y trajeron consigo uno de sus mejores productos de exportación mundial: la música.

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Durante los nueve días que duró la feria, los asistentes pudieron tener acceso gratuito por las noches a varios conciertos y espectáculos en el Foro FIL. Entre los shows que recibió dicho escenario estuvieron la cantante de electropop Little Boots, el grupo de nu jazz The Cinematic Orchestra, el cantautor folk Frank Turner, el grupo de teatro Graeae Theatre Company que interpretó la historia de Ian Dury y el colectivo Contemporary British Folk que llegó con sus gaitas y su proclamación de “la música preserva la cultura”. Y para abrir el Foro FIL con bomba y platillo, tuvimos la oportunidad de escuchar a Spector, una banda de rock indie originaria de Londres, cuya trayectoria con dos discos de larga duración – Enjoy It While It Lasts y Moth Boys– ha sido discreta pero va en ascenso.

Elegido por The Selector, una iniciativa del British Council que selecciona la mejor música emergente del Reino Unido en forma de un programa semanal de dos horas, Spector se formó en 2011. Su alineación está conformada por Fred Macpherson (voz), Thomas Shickle (bajo), Jed Cullen (guitarra), Danny Blandy (teclados) y Yoann Intonti (batería). Estilísticamente, The Guardian los describió como “algo entre Roxy Music y The Strokes, The Killers y Kanye West, Pulp y Frank Sinatra”. Iríamos incluso un poco más lejos y podríamos decir que algo tienen de sus contemporáneos White Lies y The Vaccines, aunque el resultado de todo esto y de lo que hacen es muy suyo.

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Para Spector, el que el gobierno inglés inyecte apoyo a la música, por medio de proyectos como The Selector, resulta importante. “Es bueno que el dinero se use para exportar bandas y música. Se siente además que esto no está controlado por la industria discográfica. Fue un honor el ser elegidos como una especie de diplomáticos musicales para compartir la idea de lo que la música británica significa”. En entrevista con rutasalternas.com, Spector comentó que venir a México es ya un evento comparable a tocar en Japón. “Tiene como una cualidad mística”, comentó Macpherson, frontman de la banda. “México ha tenido en mí una de las mejores primeras impresiones que me haya causado un país. Y sólo he estado aquí dos días”.

A pesar de la brevedad de su repertorio en cuanto a álbumes, el setlist del concierto constó de diecinueve canciones que incluyeron éxitos como “Never Fade Away”, “Bad Boyfriend”, “Celestine”, “Friday Night, Don’t Ever Let It End” –nuestro momento favorito de la noche, en el que Macpherson se fusionó con el público y lo hizo corear y bailar– y la muy, muy, pegajosa  “Chevy Thunder” (si pueden, échenle un ojo a los videos de esta banda, son siempre inventivos y divertidos).

Otro de los puntos altos del concierto se dio durante “True Love (For Now)”, de su primer álbum Enjoy It While It Lasts, canción que Macpherson introdujo como una buena oportunidad para que el público explotara. “No todos los días venimos a Guadalajara. Algunos de nuestros amigos nos dijeron que son de los mejores públicos del mundo. Están entre los mejores que hemos visto, pero aún nos quedan unas canciones para comprobar qué tan buen público son”, dijo Fred entre los gritos de los asistentes.

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El gran final estuvo a cargo de “All The Sad Young Men”, canción consentida de su segunda producción discográfica. El ingenioso Fred Macpherson es en definitiva el motor que empuja a esta banda. Enfundado en su camisa blanca cuidadosamente arremangada y pantalón gris, una especie de fusión entre Ian Curtis y Bryan Ferry, pero con lentes, Macpherson cuenta con una distintiva voz, además de presencia sobre el escenario. Con su entusiasmo, humor negro y carisma, fue enlazando al público –inicialmente no del todo convencido– hasta que se lo echó completito en la bolsa.

En numerosas ocasiones a lo largo del set que duró aproximadamente noventa minutos, varios de los miembros de Spector sacaron sus cámaras para tomar fotos del público, visiblemente emocionados. Lo que se dio esa noche fue una especie de admiración mutua entre público y grupo, una actuación llena de júbilo; sin duda fue una noche especial.