Así como un día el jazz se fundió con el rock (en los años sesenta), dos décadas más tarde lo reencontramos como jazz-rap, en una mezcla con el hip hop (jungle, drum’n’bass, triphop, hardcore, etcétera). Los grandes esponsales fueron presididos inicialmente (a mediados de los ochenta) por los raperos estadounidenses, con Cargo y Guru al frente. Sin embargo, ahora, el mundo se ha ampliado para dicha fusión y los ejemplos se manifiestan en todos los puntos cardinales.

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Ambos géneros —jazz y hip hop— derivan de la necesidad de recordar e informar propia de la cultura underground. El jazz y el rap (la voz del hip hop) responden cada uno a su manera a la evidencia y a las carencias, a la voluntad de expresar una verdad y un punto de vista sobre alguna realidad precisa en una sociedad determinada. La evolución continúa su marcha.

En este periodo entre siglos han cambiado radicalmente las condiciones económicas, sociales y hasta ambientales del mundo. Las artísticas también, por supuesto. Ante la fragmentación de todo ello se impone un cambio en la forma de entender al jazz, con la mente abierta a los nuevos sonidos.

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En lo netamente musical, el jazz-rap es un subgénero del hip hop que incorpora influencias jazzísticas en diversos grados y niveles, según el artista y sus intenciones. El desarrollo en este sentido entre finales de los años ochenta (sus comienzos) y mediados de la segunda década de la nueva centuria ha sido patente.

Al principio solía tener letras de contenido políticamente comprometido y temática afrocéntrica absoluta. En la actualidad, dicho estilo se ha sofisticado hasta alcanzar un hipermoderno cosmopolitismo a base de capas de tiempo (con lo cual se rinde tributo al pasado, se revigorizan las siguientes etapas instrumentales y finalmente el tiempo expande sus horizontes con las nuevas formas del presente).

Es decir, utiliza los andamios interiores del género a base de la rítmica propia del hip hop, para luego construir una sólida edificación con el fraseo, las instrumentaciones y los solos del jazz. Un ejemplo contundente de tal expansión es el grupo germano Jazzkantine, que en 2014 cumplió veinte años de existencia, cubriendo prácticamente la cronología del subgénero.

Para conmemorarlo, editó un álbum de jazz-rap que de veras merece este nombre. En su nacimiento el estilo de tal agrupación se basaba  en sampleos, pero en la actualidad quienes lo fundamentan son los músicos. Los integrantes lo llaman "una fusión experimental de hip hop y jazz orquestal". 

Christian Eitner, fundador y líder de Jazzkantine, reunió para la ocasión a las estrellas de la escena teutona de tal tinglado como el trompetista Christian Winninhoff, el guitarrista Tom Bennecke, el saxofonista Heiner Schmitz y la cantante Nora Becker, entre otros. 

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Como raperos invitados fungieron Das Jazzhaus, Smudo, Aleksey, Puff Baba & Signor Rossi, Xavier Naidoo y la Küchen Session, además de los de casa: Cappuccino, Tachi y el DJ Air-Knee y, detrás de ellos, la afamada Big Band de la NDR (Orquesta de la Radio de Hamburgo), la cual ya ha realizado proyectos parecidos con el rock, como con la música de Jimi Hendrix y de Frank Zappa o en el tango con la de Astor Piazzolla.

Jazzkantine ofrece de esta manera, en el álbum Ohne Stecker (Desconectado), una muestra de cultura hip hop viva, condimentada con la habilidad lírica de los raperos (que lo interpretan en alemán) y la maestría instrumental plasmada bajo la batuta y orquestación de Toorsten Maaß. El grupo ha fungido en este desarrollo desde Brunswick. Ahí se han impreso sus 16 álbumes (incluyendo antologías y discos en vivo), así como los innumerables EP y maxis: desde el homónimo Jazzkantine de 1994 hasta el mencionado Ohne Stecker del 2014.

En total, la "receta secreta" de Jazzkantine a lo largo de veinte años ha sido obra de cien músicos (desde los fijos hasta la multitud de invitados) de doce naciones distintas. El resultado: un potente brebaje musical al que se le nota la energía invertida en cada creación. De esta manera se ha dado el jazz-rap germano, una rara mezcla musical cultivada en Alemania, para agregarle multiculturalismo al subgénero que ha cumplido ya un cuarto de siglo.