¿Improbable, inimaginable? Los melómanos tendemos a ese ejercicio fútil de acoplar integrantes en una banda, a concebir a duermevela alineaciones imposibles, a mezclar agua y aceite. Sin embargo, cuando estas alianzas se llevan a cabo, resulta que ni en un sueño habrían surgido.

Es el caso de Peter Hammill y Gary Lucas, un par de músicos que ya han visitado individualmente nuestro país en momentos diferentes, pero que ahora regresan a presentar Other World (Cherry Red, 2014) en un único concierto en el Teatro de la Ciudad “Esperanza Iris”, el 9 de noviembre.

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Ambos son compositores de largas trayectorias y producciones pantagruélicas. Hammill, pianista-guitarrista, ha dejado huella por dos vías. Como líder y fundador de Van Der Graaf Generator y en solitario. Con su grupo, que ha mutado de alineación desde sus inicios, allá a fines de los sesenta, ha gestado una de las obras de sonidos progresivos más atípicas y sólidas. Él acostumbra trabajar la canción, pero la encara alejado de las estructuras convencionales y siempre perla sus temas con sonoridades oscuras, dramáticas, densas y es capaz de construir cortes bellísimos, sublimes, así como otros llenos de tensión

Lucas, considerado “uno de los mejores y más originales guitarristas de América” (David Fricke) y “tal vez el más grande guitarrista eléctrico viviente” (Daniel Levitin), formó parte de la Magic Band de Beefheart durante cinco años, dirige su propia agrupación (Gods and Monters), ha colaborado con Jeff Buckley, Lou Reed, John Cale, John Zorn e Iggy Pop, entre otros y hecho música para filmes silentes.

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¿Qué sueño, que turbia o delirante imaginación incubó la unión? Dice Hammill acerca del proceso: “Yo había preparado algunas piezas con loops, algunos experimentos sonoros y también tenía unos esqueletos para ideas de canciones”. Al final grabaron “algo completamente extraño, pero poderoso. La música va desde un tipo de territorio de nuestras raíces a los más salvajes collages sonoros. Todo ello ¾incluyendo un par de piezas de ‘sonidos encontrados’¾ fue producido por nuestras guitarras y mi voz. Hasta ahora, así funcionó. Supongo que tiene características de una especie de música folk….de otro mundo”.

Lucas cuenta: “Hammill estuvo ahí como un gran socio creativo y colaborador. Yo llevé muchas piezas instrumentales a la sesión al igual que él, pero en ningún momento previo intercambiamos cintas de nuestra nueva música”.

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Sí, Other World es eso, una ventana a otro universo, canciones que se presentan sencillas, melodías lentas, con tintes de balada en ocasiones, pero conforme se desenvuelven muestran su verdadera cara: atmósferas plagadas de sonidos inusuales, guitarras que se duplican, multiplican y generan, coros que van de lo etéreo al susurro.

  No es frecuente escuchar a Hammill fuera del círculo de músicos con los que prácticamente ha tocado toda la vida; Lucas, en cambio, es mucho más nómada. De un primer encuentro que se dio luego de un concierto en 1973 y se recuperó casi cuarenta años después, ha surgido un hermoso fruto que vale la pena saborear. Indispensable verlos en directo, la clase de concierto que uno no sabe si volverá a darse en nuestro territorio.