Estimados Señores Bono y Cook,

El 9 de septiembre de 2014, millones de usuarios de Apple recibimos un regalito en nuestras computadoras, iPads y iPhones: el nuevo disco de U2. ¿Gracias?

La reacción no fue la que habían fríamente calculado. ¿Gratis hasta las puñaladas? No creo, señores. Hubo quejas y reclamos en redes sociales. Evidentemente no hablo por todos porque todavía hay quienes todavía les gusta todo lo que regurgitan, pero se sintió como un abuso de poder y una violación de la esfera personal de los clientes de Apple[1]. Es una molestia encontrar algo ahí que no pedimos voluntariamente ni queríamos. Tampoco es spam porque la “música es un sacramento”[2], pero se le acerca. Claro que han existido otras instancias en las que hemos recibido música empaquetada, pero nunca así de intrusivas. Recuerdo una versión de Windows que venía con un mp3 de “Like Humans Do” de David Byrne[3]. Nadie dijo nada porque David Byrne es universalmente adorado[4]. Fue un acto de un pionero que experimentaba con la distribución digital; algo característico de Byrne. Pero no se ponga celoso, Sr. Bono.

Quizá U2 pretendió emular lo que Beyoncé, Radiohead y Jay-Z y Kanye con Watch the Throne han logrado hacer con el lanzamiento sorpresa de sus discos. Sin embargo, esos sí se sintieron espontáneos y por eso fueron bienvenidos por el público. Especialmente porque son artistas que se han mantenido vigentes por los riesgos que toman[5]. U2 – la institución – ya no es una banda de rock. Como bien dijo Klosterman en su libro Chuck Klosterman IV, todo lo que hace Bono es planeado y calculado. Para hacerse llamar una banda de rock cuyo héroe es Joey Ramone, uno de los padres del punk, son todo menos eso.

Y usted, señor Cook ¿no le da pena imponernos sus gustos musicales? ¿Y si no me interesaba escuchar el nuevo de U2? Se le olvidó el compromiso que implica hacerse de un disco. Primero lo escuchamos, después decidimos si lo queremos en nuestras vidas o no. Una vez que lo hayamos aceptado, entablamos una relación seria. Y lo podemos amar un día y odiar otro. Nos podemos arrepentir de haberlo adquirido, de tenerlo en el iPod, o podemos estar orgullosos del hecho. Mi punto es que es un acto muy personal. Ese rito se lo saltaron ustedes. Y no por una cuestión de ventas, sino de relevancia y/o tal vez de ego. ¿Y si la manera de regalarlo hubiera sido bajarlo desde una página, y no meterlo de manera remota a nuestra computadoras? ¿Cuántas descargas hubiera tenido? Me aventuro a decir que mucho menos que la cantidad que el Sr. Bono tenía en su cabeza. Ojalá que esto no se convierta en una moda o –peor aún- un modelo de negocios que sólo beneficie a los ricos y poderosos. Imagínense un mundo en el que todos tuvieran productos de Microsoft y en el que el Zune hubiera ganado y que Bill Gates se junte con Nickelback[6] y metan su discografía en todos los dispositivos que fabriquen. ¿Les gustaría eso? ¿No se enojarían?

[Debo reconocer que, en respuesta al enojo colectivo, Apple acaba de anunciar una forma en la que puedes borrar el disco de tu computadora. El manager de U2 dijo “Si no les gusta, bórrenlo”. Perdón, Sr. Manager de U2 pero esa no es la manera de disculparse ni de reaccionar a esto. Más bien queríamos que entendieran que nos enojamos porque no nos gustó el disco – aunque, en efecto no, nos gustó el disco – sino que entendieran que sus acciones parecen haberlas sacado de un capítulo de Un Mundo Feliz.]

Y a todo esto, ¿Qué opiné? Sasha Frere-Jones nos regaló una estupenda reseña que ojalá les dé tiempo de leer. Mi opinión no difiere mucho a la de SFJ. Pudieron haber hecho tanto más con esta producción.  El Sr. Cook les dio ene mil millones de dólares de adelanto cual Lorenzo de Medici para hacer una obra de arte y nos sacan un disco que más bien se parece a una banda hambreada por aceptación universal, relevancia entre jóvenes y ventas[7]. Pudieron haber hecho tanto más. Ninguna de las canciones es memorable. Y hablemos del primer tema en el disco, The Miracle (of Joey Ramone). Usted, Sr. Bono, no tiene derecho de invocar al padre del punk en un disco tan corporativo, tan poco joven y tan conservador. Los chavos are not impressed.

Hubo un tiempo en el que un nuevo disco de U2 era motivo de emoción para mí, como también un lanzamiento de productos de Apple.  Hubo un tiempo en el que llegué a madrugar para estar en primera fila en un concierto de U2[8]. Y aunque no ha vuelto a ocurrir desde hace 10 años, esta carta no viene de alguien que quiera verlos fracasar. Viene de alguien que quiere que las cosas mejoren, en general. Espero recuerden los de U2[9] lo que dijo el tío del Peter Parker, “With great power comes great responsibility”.  Y ustedes tienen todo el poder, pero se les ha olvidado la parte de responsabilidad. Les pido que tomen todo lo que les he puesto en esta carta en consideración antes de echar toda una maquinaria de cientos de millones de dólares a andar para después retractarse. Les imploro que no nos hagan el futuro más lúgubre de lo que ya lo está y no  sean responsables y autores de futuras prácticas draconianas y, en caso de U2, de mala música.

Agradezco su atención y aprovecho mandarles un cordial saludo a ustedes y a sus seres queridos.

Atentamente,

RJH

Un tercero interesado

u2

[1] No me dejarán mentir que ya es un hecho que las computadoras y dispositivos móviles son una extensión de nuestra personalidad.

[2] Bono, 2014.

[3] ¿Será que Bill Gates tiene mejor gusto musical que Tim Cook?

[4]¿Sí, no?

[5] Con la excepción del Magna Carta de Jay Z, patrocinado por Samsung™.

[6]Porque en situación hipotética, Bill Gates ama a Nickelback.

[7] Digamos, Coldplay.

[8] Admito que nunca hice eso para comprar un iPhone.

[9] Asumo que sí porque escribieron el musical del Hombre Araña.

 

 

2 comentarios en “Estimados Señores Bono y Cook

  1. La solución es muy simple, si no les gustó el disco o la aparición del disco de U2, borrenlo y asunto terminado.