“Los vibráfonos retumban como si el viento jugara fantasmagóricamente con ramas metálicas”, escribió Joachim-Ernst Berendt en El jazz. De Nueva Orleáns a los años ochenta. Según el historiador, Lionel Hampton y Milt Jackson son los vibrafonistas más destacados en los anales del jazz —el primero en el ámbito tradicional, el segundo en el jazz moderno—. Hampton —descrito por Berendt como un volcán en cuanto a vitalidad— dio inicio a una tradición en la que se inscribe el vibrafonista Warren Wolf (Baltimore, 1979), quien ofreció un magnífico concierto la noche del sábado en el Centro Cultural Roberto Cantoral en el marco del ciclo NY Jazz All Stars, acompañado del baterista John Lamkin, el pianista Alex Brown y el bajista Kris Funn.

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Fotografía: Cortesía de DeQuinta Producciones.

Warren Wolf Quartet interpretó “Sweet Bread”, “Señor Mouse” —incluidas en el álbum Warren Wolf— y composiciones pertenecientes a Wolfgang: una brillante ejecución.

“Quería mostrar la belleza del vibráfono. En un quinteto uno está limitado. Con un cuarteto se me puede oír más. En muchas ocasiones el vibráfono se toca en apoyo de los demás. Yo muestro que puedo sostener el balón”, afirmó Warren Wolf. En septiembre del 2003 se hizo profesor en el departamento de percusiones del Berklee College of Music, dando lecciones de vibráfono y tambores. Posteriormente Wolf regresó a Baltimore para alcanzar su principal objetivo: convertirse en un músico de tiempo completo.