Tenía que ser Julio Estrada quien abriera las puertas de este siglo hacia Silvestre Revueltas (1899-1940), porque el siglo XXI será la hora grande para la música de este autor. Algo que comienza desde reconocer que las composiciones de Revueltas nada tienen de “nacionalistas”, sin que por ello dejen de ser música muy “mexicana”, quizá la más “mexicana” que haya sido creada hasta hoy por un compositor de concierto. No es folclor, arqueología o mero maquillaje sinfónico de lo popular, como ocurre con el Huapango de Moncayo o el Danzón No. 2 de Márquez. Tampoco es alarde de erudición para impresionar a gente culta, como ocurre con prácticamente toda la música de su antagonista: Carlos Chávez.

Hecha con auténtico estilo mexicano de vanguardia, la de Revueltas es música libre y contemporánea. Porque este compositor se propuso crear música de México como nunca antes la había habido ni fácilmente la habrá después. Música mexicana para el mundo entero y no sólo música de fondo para eventos y comerciales mediáticos del gobierno en turno y documentales de propaganda y turismo como los de Demetrio Bilbatúa.

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En un período de menos de diez años, Silvestre Revueltas supo crear un gran mosaico integrado con fragmentos valiosos de la música popular de su momento y de su auténtico interés por escuchar al pueblo con el que sí convivía. Julio Estrada produce sobre ello un intenso libro de ensayos, en el que reflexiona sobre la vida y las creaciones de Revueltas, al tiempo que analiza la aún poca información documental que existe. Todo para hacernos saber y sentir que nos encontramos ante un compositor de proporciones inauditas, tanto en la música sinfónica como en la de cámara y la de circunstancia.

Bien se puede decir que hasta ahora la biografía y la interpretación de la música de Silvestre Revueltas son una maraña de juicios amañados como los de Carlos Chávez y elogios apasionados como el de Octavio Paz, un conjunto de juicios en los que igual lo vuelven un alcohólico desobligado que un Van Gogh minimizado. Razón porque resulta iluminador y aclarador este importante libro de Estrada, un conjunto de seis ensayos sobre diversas cuestiones decisivas para comprender de forma objetiva al artista y su obra. Así resulta claro lo poderoso de obras como Sensemayá, Esquinas o el Homenaje a García Lorca; también el fino carácter abstracto de los cuartetos de cuerdas, entre los cuales resaltan Magueyes y Música de feria. Y lo mejor de la prosa de Estrada es que no se dirige a los especialistas o a quienes ya conocen a Revueltas.

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Con ello, como he dicho, se abre un inmenso porvenir para la obra musical de Silvestre Revueltas, algo que comenzó a sentirse ya desde los eventos académicos y diversos festejos por el centenario de su natalicio en 1999, cuestión que espero ampliar más con próximas entregas sobre este libro de Julio Estrada y sobre la actual recepción de la música de Silvestre Revueltas.
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[ESTRADA, Julio: Canto roto: Silvestre Revueltas. México: FCE, 2012.]