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Jorge Beltrán, como otros, tiene en su vocabulario una palabra frecuente: olvido. No es sólo su sino, su destino, es lo que ampara a la totalidad del rock mexicano de búsqueda, eso que he dado en llamar “el otro rock mexicano”.

La vida musical del guitarrista-compositor es prolífica y arranca con trabajos en formato de cassette, algunos en LP, CD y ahora descargas digitales; sin embargo, desde hace unos años, cuando Beltrán se mudó a la ciudad de Monterrey, la constante ha sido el silencio.

Se trata de un mutismo involuntario, porque mientras una febril creatividad se ha apoderado de él y lo ha llevado a generar obras marcadas por el riesgo y la aventura, las condiciones para difundir su trabajo se tornan más difíciles. En ese sentido, Humus es una figura romántica, hijo del siglo pasado, un músico que ve el arribo de las nuevas tecnologías, pero que preferiría ver plasmada su obra en algún formato –lo imagino visualizando cósmicas y debrayadas imágenes para las portadas de sus viniles– tradicional y no ceñidas a los arbitrios de lo digital.

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Es que, como muchos proyectos sonoros independientes de este país, Humus se ve atrapado en el limbo. No sólo sus obras aparecieron en formatos hoy día olvidados por la industria, también el no pertenecer a un sello o habitar en un sello pequeño ha impedido la reedición en CD, por ejemplo, de sus músicas originalmente lanzadas en cinta.

No obstante, en el baúl Humus tiene resguardadas las siguientes producciones, listas para ver la luz: First Incarnation (1989), Lucid Matter-Ascetic Chuckwalla (2002), Rebirth (2000), Xenokronosis (2004), You Are What You Hear (2000), Impossible Album (2005), Ultimate Puff (2006), Humus 13 (2007), Humus 14 (2010), Put it in Your MInd (2011). Sólo Happy Days Ahead es conseguible en iTunes.

Humus-Beltrán es hijo de la sicodelia, del krautrock, de la improvisación. Por sus venas fluye la influencia de Ultimate Spinach, Can, Blue Cheer, Amon Dull II, entre otros. Es un sonido que apela a largos diálogos con los músicos que acompañan a la banda de un solo hombre en sus diversas correrías, un fluir sonoro que demanda amplitud de espacios y por tanto es expansiva, tiende a privilegiar los cortes de larga duración, es música en la cual los solos de guitarra son un importante condimento, música cósmica, hija del siglo XX, alimentada de una cauda innumerable de bandas sicodélicas y experimentales engendradas en los últimos cuarenta años.

Nunca ha sido fácil adentrarse en este sedimento sonoro; sin embargo, es importante señalar que su autor jamás ha intentado desvirtuar su proyecto o doblegarse para complacer. Él tiene muy claro que su trabajo es minoritario, pero también quien esto escribe sabe que si Humus tuviera a su alcance una plataforma mediática como la que disponen otras bandas (por ejemplo The Ufo Club, Masters Musicians of Bukkake, Wooden Shjips, Psicomagia) en otros países, por lo menos podríamos borrar de su vocabulario la palabra olvido.

Estas líneas son una invitación a escuchar primero Happy Days Ahead y luego seguir en la exploración del resto de la discografía de Jorge Beltrán; es también un llamado a un mecenas interesado en alentar la música independiente alejada de convencionalismos y es, al mismo tiempo, una puesta a punto de un músico que se ha empeñado en dejar una impronta a partir de sus propias reglas.