Creo que si existe un músico que ha hecho y sigue haciendo algo a lo que podemos llamar rock mexicano, ese es José Manuel Aguilera.

En la música de Aguilera y de su proyecto de vida, La Barranca, persiste una esencia mexicana implícita y profunda. Se trata de un autor que no requiere de tocar cumbias o corridos disfrazados para decir que hace un rock de tintes nacionales. En las composiciones de este músico hay un mexicanismo hondo y al mismo tiempo universal que se alimenta lo mismo del son y el danzón que del rock, el blues y el folk. Suena a mexicano, pero sin dejar de sonar rocanrolero; suena a rock, pero sin dejar de reflejar una sustancia plenamente arraigada en lo nuestro.

La Barranca se presenta en 2013 con su más reciente disco, Eclipse de memoria (Fonarte), un trabajo que corona la larga trayectoria de Aguilera al frente de su grupo, por el cual han pasado tantos y tan extraordinarios músicos como los que aparecen en este flamante álbum (como Federico Fong, Agustín Bernal, Alfonso André, Cecilia Toussaint y Daniel Zlotnik, entre otros).

Once temas conforman el noveno opus en la obra discográfica de la agrupación. El sonido es el clásico de La Barranca, pero esta vez enriquecido por arreglos instrumentales que le otorgan una enorme finura. Hay cuerdas, metales, marimba, piano y por supuesto la guitarra esplendente del propio José Manuel Aguilera. Ahí donde una música tan bella como poderosa brilló en el anterior Piedad Ciudad de 2010 (ver “La piadosa ciudad de La Barranca” en la revista Nexos No. 396), ahora la propuesta tiende más a lo sutil y a lo melódico, sin perder en momento alguno su fuerza primigenia. Temas como “El alma nunca deja de sentir”, “Garzas”, “Flores de invierno” o “En cada movimiento” son claros ejemplos de ello.

En cuanto a las letras, ahí está la poesía a veces clara, a veces hermética, de Aguilera (“Por entre los cables de luz un cielo lila / cubre lentamente la ciudad enardecida / y no hay nada que tenga sentido / mientras tú te asomas al balcón tras la cortina”).

Un gran disco, sin duda alguna.